martes, 22 de octubre de 2013

Discurso de Sergio Ramírez en la inauguración del VI Congreso Internacional de la Lengua Española, en Panamá

 

 "Es nuestra lengua mojada"

 

     

Discurso en el acto de inauguración del VI Congreso Internacional de la Lengua Española, dedicado a «El español en el libro». Panamá, 20 de octubre de 2013. Tomado del blog lapereza.blogspot.com.


Siempre me ha intrigado saber lo que es sentirse escritor de una lengua que tiene el país por cárcel, una lengua que no se habla más allá de las propias fronteras. Claro que el tamaño de una lengua no se mide por sus límites geográficos, ni creo que haya lenguas pequeñas. Todas tienen sus propios registros mágicos e inmensas posibilidades literarias, pero éstas de las que hablo son lenguas hacia adentro.

No sé lo que es vivir en uno de esos espacios verbales cerrados. Hay escritores que desde allí, desde esos compartimentos, se han  trasplantado a alguna de las grandes lenguas europeas, como el gran escritor Milán Kundera, que ahora escribe en francés, y no en checo. Pero para mí, una renuncia semejante significaría alejarme de la casa de la infancia por siempre clausurada, desde donde me llegan las voces que un día aprendí para siempre.

Son escritores que dejan de escribir en la lengua en que nacieron, y con la que nacieron, bajo un sentimiento de asfixia. El sentimiento de que su voz se escucha de cerca, pero no de lejos, de por medio o no la traición de las traducciones. Y no puedo verlo sino como una dolorosa mutilación, como la que se practicaba a los castrati en el siglo diecisiete, que ganaban así una nueva voz, pero perdían para siempre la propia. Mutilarse para sobrevivir. Pero peor que la castración es la deslenguación, la lengua extirpada, desde su arranque y raíz.

jueves, 15 de agosto de 2013

YPF-Chevron: un acuerdo en busca de acuerdos

La asociación de YPF con Chevron para desarrollar una experiencia piloto en un yacimiento neuquino para llegar a la formación Vaca Muerta, despertó apologías y rechazos en sectores vinculados con la política, la economía y la energía. Esta columna intenta analizar algunos detalles del acuerdo logrado.
Por Gerardo Burton
geburt@gmail.com

NEUQUÉN.- A mediados de agosto, luego de realizarse las PASO, la Legislatura de la provincia discutirá el decreto mediante el cual el gobernador Jorge Sapag aprobó el acuerdo firmado por su ministro de Energía Guillermo Coco con la empresa YPF. El acuerdo significa el inicio formal y quizás generalizado de la actividad de exploración y explotación no convencional en un yacimiento  de 395 kilómetros cuadrados creado ad hoc con una porción de Loma La Lata Norte y otra de Loma Campana. La mayor parte de la superficie es escindida del primero de los yacimientos, un total de 375 kilómetros cuadrados.
El documento, que ya levantó la polvareda de la oposición sistematizada a la explotación de los recursos, sirve para cumplir las formalidades jurídicas: Neuquén –como las demás provincias productoras- tiene la propiedad del subsuelo en virtud del artículo 124 de la Constitución nacional reformada en 1994 y de la ley corta -26197- sancionada durante la presidencia de Néstor Kirchner. Durante las negociaciones en Buenos Aires, Sapag les recordó tanto a Miguel Galuccio –presidente de YPF- como a los funcionarios nacionales cuál era el mandato constitucional, según comentó Héctor Mauriño en el diario “Río Negro” el 28 de julio pasado.

viernes, 26 de julio de 2013

Cuando León Ferrari estuvo en Neuquén

Artículo publicado en el diario Río Negro en ocasión de la exposición que el artista hiciera en el Museo Nacional de Bellas Artes local en diciembre de 2005






por Gerardo Burton

Hay artistas que son autodidactas, pero no todos los autodidactas son artistas. En el caso de León Ferrari, el arte se plantea desde su misma definición como actitud, como experiencia y como visión del mundo. No hay elementos desechables para Ferrari y, generalmente son los materiales de desecho los que más le interesan para su trabajo.
La sorpresa, el efecto generan un pensamiento y un sentimiento, acaso la ternura, acaso el estupor. Según Ferrari, no es posible hacer un juicio estético sobre una obra constantemente inconclusa “porque bastará que a ella se acerque un par de ojos tiernos o doloridos o luminosos para que el resplandor repare el daño, la herida, el error”.
La obra de Ferrari tiene una estrategia compositiva afianzada en la práctica iniciada por los dadaístas a comienzos del siglo pasado y continuada por el surrealismo. Esto es, la conjunción, yuxtaposición o aproximación de dos realidades en una situación completamente otra. El recurso se basaba en el montaje y en la confrontación de dos realidades, en principio, ajenas: sobre la réplica en escala reducida de un avión FH 107, colocaba un Cristo de santería; ambos estaban, a su vez, suspendidos, definiendo, con su posición absolutamente vertical, el sentido de una amenazante caída.

martes, 23 de julio de 2013

Laclau: populismo, institucionalismo y América Latina


Fragmento de una entrevista de Martín Granovsky publicada en Página 12 el domingo 21 de julio de 2013

–Dejó de ser un militante, por lo menos en el sentido tradicional.
–Después de que me fui del PSIN, la cuestión de la militancia... Mire, yo participaba dando entrevistas y con una serie de actividades periodísticas y eso lo seguí haciendo en Inglaterra. Estaba a favor del espíritu de los años ’70 pero muy en contra del militarismo. Esa sigue siendo mi posición actual. De alguna manera una posibilidad histórica se perdió a través del giro militarista. Participé en muchos foros. En los años del horror no desarrollé ninguna militancia específica pero sí participé en actividades respecto de los derechos humanos en los años duros. Después de eso, cuando se abrió la posibilidad de una acción política, empecé a desarrollar mis ideas de una manera más sistemática. A partir del 2003 se abrió una nueva realidad, con la asunción de Néstor Kirchner, y aquí estoy. No me siento a mí mismo como argentino sino como latinoamericano. Las ideas que aprendí en la izquierda nacional las sigo sosteniendo. La latinoamericanidad de nuestro proyecto es una de las fuentes de nuestra identidad política.
–Hay visiones distintas sobre los procesos políticos de los últimos años en la región. Unos análisis hacen hincapié en las diferencias entre, por ejemplo, Venezuela, Ecuador y Bolivia por un lado y Brasil, Uruguay y la Argentina, por otro, y otros análisis prefieren hablar de distintos caminos nacionales dentro de un mismo proceso general.
–Yo a la Argentina la pondría más en el eje de Venezuela, Bolivia y Ecuador. Pero creo que el clivaje que se da en América latina tiene sus raíces históricas. Hay que ver cuál fue la experiencia de la democracia en el continente. A diferencia de Europa, la región nunca experimentó el parlamentarismo como movimiento progresivo. Allá los parlamentos representaron la defensa del Tercer Estado frente al absolutismo real. En América latina, en la segunda mitad del siglo XIX, se trató de la consolidación de las oligarquías locales, y el Ejecutivo fue muchas veces la fuente de los cambios. Pasó en Chile. A comienzos de la década de 1890 el Parlamento chileno se opuso a los proyectos nacionalistas del presidente (José Manuel) Balmaceda.
–Quería terminar con el monopolio extranjero sobre el salitre.
–Sí. Por eso digo que en América latina se da una especie de divisoria en la experiencia democrática de las masas. Por un lado la democracia liberal y por otro la democracia nacional popular. La segunda se encarnó en regímenes como el varguismo en Brasil, como el primer aprismo, como el peronismo, como el primer ibañismo en Chile, como el Movimiento Nacionalista Revolucionario en Bolivia. Esa división entre la democracia liberal y la democracia nacional popular está siendo superada al presente. Si bien los regímenes latinoamericanos son parte de esa matriz histórica, hoy ya no entran en colisión con las formas del Estado liberal democrático sino que las integran: elecciones, división de poderes, etcétera. O sea que estamos quizás en el mejor momento democrático de los últimos 150 años. La evaluación de un régimen hay que hacerla desde el punto de vista del significado global de un movimiento y del cauce histórico que un movimiento organiza. Así es en toda América latina.
–¿No menciona poco a Brasil en su descripción regional?
–Brasil es un componente esencial de todo este proceso. Pero allí el movimiento jacobino de lo nacional popular tuvo que ser paliado por una serie de otras consideraciones. Nunca tuvo un populismo histórico de las características del peronismo. Brasil era un país enormemente regionalizado y Getúlio Vargas tuvo que ser el articulador de movimientos regionales sumamente diversos. Juan Perón, en cambio, fue el representante de un movimiento cuya base política y social estaba unificada. A través de interpelar al triángulo industrial de Buenos Aires, Córdoba y Rosario Perón apelaba a un movimiento homogéneo. En Brasil no se dio. El único que se lanzó a tener un tipo de discurso cuasi peronista fue Joao Goulart, y así le fue. Ese tipo de discontinuidad se ha dado en Brasil hasta el presente. Un fenómeno como el de Lula muestra ese tipo de ambigüedad.
–¿De verdad le parece ambiguo el fenómeno de Lula?
–De todos modos, debo decirle que en los momentos decisivos tomó una posición definitivamente cercana a lo nacional popular. Por ejemplo en Mar del Plata en el 2005 se opuso a la propuesta de formar el Area de Libre Comercio de las Américas. Gracias a la oposición de Brasil es que el ALCA no funcionó. El punto es que Lula debió establecer compromisos con fuerzas sociales, expresadas a través de formas políticas, en un marco más difícil, por ejemplo, que el afrontado por Rafael Correa. Si hubiera que hacer una caracterización gruesa diría que Brasil se ubica en el eje nacional popular. Chile, en cambio, vivió una transición mediante el pacto con las fuerzas del pasado. Solo ahora, a través del movimiento estudiantil y una protesta más fuerte, hay un realineamiento hacia la izquierda. En Uruguay todo está en la balanza. Teníamos antes a Tabaré Vázquez. Después del ALCA se fue a los Estados Unidos a tratar de establecer un acuerdo comercial, que no consiguió. Era incompatible con las reglas del Mercosur. Encontró oposición interna de su partido en la persona de Reinaldo Gargano, el canciller que era un dirigente histórico del Partido Socialista en la tradición de Vivian Trías. Con Pepe Mujica las cosas han mejorado, pero igual Uruguay sigue siendo un país que está un poco en la balanza.
–¿Qué tipo de intelectual es usted?
–Un intelectual tradicional sería incompatible con el tipo de posición política que siempre mantuve. No defiendo cosas en las que no creo. Y como un intelectual orgánico participo en el quehacer público. Por ejemplo, al dar una entrevista y opinar sobre lo que pasa. Yo pongo juntos el quehacer intelectual y la actividad política. Antonio Gramsci decía que un intelectual orgánico tiene la práctica de la articulación. Un periodista y un organizador sindical podían serlo. Finalmente, el intelectual orgánico y el militante son una misma cosa para Gramsci.
–Y, como intelectual orgánico tal cual se define, ¿cuáles son en su opinión los principales desafíos regionales de aquí en adelante?
–En temas más globales el desafío fundamental para América latina en los próximos años es cómo conectar dos ideas que en principio son difíciles de combinar: el principio de la autonomía y el principio de la hegemonía. No hay expansión de un sistema democrático sin un sistema de proliferación de cadenas que amplían las demandas. Eso es lo que implica la autonomía. Pero, al mismo tiempo, si esas formas autónomas de la voluntad de las masas no son unificadas en torno de ciertos significantes centrales, no habrá acción a largo plazo. Una de las cosas que me preocupa de los movimientos libertarios en Europa es que ellos enfatizan casi exclusivamente el momento de la autonomía. Pero sin voluntad de construir un Estado alternativo, las voluntades tenderán a diluirse. Y del otro lado, insistir exclusivamente en el momento de la hegemonía negando el momento de la autonomía es pecar de un hiperpoliticismo que niega a los movimientos sociales en su autonomía. Ese es el dilema: cómo unificar la dimensión horizontal y la dimensión vertical. Me parece que no lo están haciendo mal el chavismo en Venezuela, la revolución ciudadana en Ecuador, Evo Morales en Bolivia y hasta cierto punto el kirchnerismo en la Argentina.
–¿Por qué dice “hasta cierto punto”?
–En la Argentina todavía no se logró una confluencia completa entre el momento autónomo de la voluntad de los sectores populares y el momento de la construcción del Estado. Está en proceso. Faltaría todavía la confluencia de las dos dimensiones. Desde el 2001 se dio una enorme expansión horizontal de la protesta social: las fábricas recuperadas, los piqueteros, etcétera... Por otro lado, el kirchnerismo intenta construir un Estado popular. La confluencia en cualquier régimen es difícil. En el caso argentino se dieron avances decisivos aunque no se plasmó en fórmulas.
–¿Qué retardaría esa confluencia?
–Lo que puede retardarlas es una tendencia de los movimientos sociales a afirmarse como completamente independientes del Estado, tal cual ocurre con los indignados en España. Y lo que puede retardar la confluencia a nivel del momento hegemónico sería una tendencia centralizante que ignore la autonomía. En Grecia hay una confluencia de las dos dimensiones. Jean-Luc Mélenchon trata de hacerlo en Francia.
–¿Cómo juegan los conflictos en esa confluencia que usted preconiza?
–Por un lado está el institucionalismo. La idea de que toda demanda puede ser vehiculizada a través de los aparatos del Estado. Por otro el populismo: la ruptura frente al poder. Las dos tendencias consideradas a fondo y en términos absolutos son incompatibles. Hay que encontrar un intermedio. El conflicto no debe ser erradicado con la concepción de que toda demanda puede ser absorbida por el sistema, como lo pensaba (el primer ministro británico entre 1874 y 1880) Benjamin Disraeli con la idea de One nation, una nación. El proyecto del populismo sería que las demandas se aglutinen alrededor de un punto ruptural y que entonces exista un conflicto que no pueda ser obturado por nada. El institucionalismo puro lleva a la ausencia de política, porque busca que toda demanda pueda ser mediada administrativamente. El populismo puro también lleva a la ruptura de la política, porque no habría ninguna mediación. La idea gramsciana es la construcción de una mediación política. En eso estamos. Jorge Abelardo Ramos decía que la sociedad nunca está polarizada entre el manicomio y el cementerio. El jacobinismo extremo fue una forma de manicomio de lo político. El pueblo era definido de una forma cada vez más aberrante y no había ninguna posibilidad de construcción política institucional. El institucionalismo es la sustitución de la política por la administración. Julio Argentino Roca pedía paz y administración. En la bandera brasileña esa verdadera iglesia de Brasil que fue el positivismo de Augusto Comte puso “Ordem e progreso”. Si la realidad avanza solo por lo institucional, se consolidará el poder corporativo. Si solo avanza el populismo, no habrá un marco institucional para lo social.
–¿Cuál sería hoy la situación de la Argentina al respecto?
–No estamos mal. Existen fuerzas autónomas y existe un Estado que tiene capacidad de respuesta frente a las pulsiones sociales.

El negocio de la trata en la ruta del petróleo

http://opsur.wordpress.com/2010/04/21/el-negocio-de-la-trata-en-la-ruta-del-petroleo/

Los hidrocarburos y la soberanía nacional

http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-225046-2013-07-23.html

sábado, 20 de julio de 2013

"La poesía es la más honda de las religiones", Celia Gourinski


(Entrevista aparecida en El vendedor de tierra, revista de poesía, en junio de 2009)


Celia Gourinski nació en Buenos Aires, en 1938. Estudió filosofía y música. En 1959, publicó su primer libro de poemas, Nervadura del silencio. Le siguieron Regreso de Jonás (1971), Tanaterótica (1978), Acaso la Tierra (1981). Aun permanecen inéditos: En ocasión de la aparición de un cometa, Inocencia feroz* y Cadencia rota. En la siguiente entrevista nos habla de la palabra, sus proyectos y el futuro de la Poesía.

Por Alejo González Prandi, Andrés Haedo y Celedonio Torres Ávalos

¿Cuál es la motivación esencial que le impulsa a escribir? ¿Hay algo en particular?
- Si: que no tengo más remedio. Escribo cuando revientan mis tripas, porque lo trato de evitar con todas mis fuerzas. Si no, no escribo. Y no quiero que piensen en supuestas catarsis destinadas al diván del psicoanalista.

¿Cómo recuerda sus inicios con la poesía? ¿Cuándo concientizó ser poeta?
- Lo asumí muy de pequeña. Yo solía hacer como un juego prohibido: tapaba con plastilina todos los agujeritos de mi cuerito para que mi madre no supiera qué hacía a la noche; entonces ponía velas y retratos y hacía morisquetas y bailaba, bailaba, bailaba y daba vueltas, vueltas y vueltas y me caía, naturalmente, entonces pronunciaba: “cote”. “Cote” era el caos y la creación. Era muy chiquita, tenía cuatro años y todavía no escribía; ergo asumía el después.

lunes, 22 de abril de 2013

Ni un ladrillo

La Argentina está acostumbrada a los fascismos de baja densidad.
Desde 1955, el país vivió una democracia controlada,tutelada que obvió la participación de las mayorías. El punto culminante de esos ejercicios pseudodemocráticos fue el demócrata radical Arturo Illia, que obtuvo el 23 por ciento de los votos con la proscripción del peronismo.
Hoy en día, hay dos versiones de ese fascismo blando: el de la oracular Elisa Carrió, a todas luces descartable y prescindible, y el más peligroso de los medios de comunicación y el establishment.
En este punto tenemos que focalizarnos: como herencia de las jornadas de 2001, la autoridad que tenía el papel impreso de los diarios, ahora la autoridad moral es de las organizaciones no gubernamentales, rebautizadas de "la sociedad civil" para que no tengan ningún punto de contacto ni deuda con la política.
La realidad es que están vaciando -o queriendo vaciar- la política de contenido. Allá ellos. Hay que responder con Eva: no dejar ni un ladrillo que no sea peronista.

lunes, 15 de abril de 2013

Un tanguero en el desierto

Entrevista de Mauricio Bertuzzi publicada en el blog de la revista Ruleta China


Gerardo Burton en los estudios de radio UNC-CALF



http://revistaruletachina.blogspot.com.ar/2013/03/entrevista-gerardo-burton-un-tanguero.html?spref=fb

Escribir, pese a los malos entendidos


Reflexiones sobre el acto de escribir. Aportes para una discusión.

http://rionegro.com.ar/diario/gerardo-burton-malos-entendidos-1140017-9544-nota.aspx

jueves, 4 de abril de 2013

Yo es otro, a propósito de "Rayuela"


En ocasión de recordarse la publicación de la novela de Julio Cortázar en los años sesenta.


por Gerardo Burton


Una rayuela es el ascenso de la tierra al cielo realizado a la intemperie. O del infierno al cielo, y la intemperie está atemperada por un laberinto. Pero se llega al cielo. Un premio pobre, si se quiere, un Grial devaluado al que el caballero andante accede mediante el deliberado desorden de los sentidos que lo acompaña todo el itinerario. Es “la oscura necesidad de evadir el estado de homo sapiens hacia… ¿qué homo?”
Pero en “Rayuela”, Julio Cortázar inicia también un descenso que supone abandonar las seguridades burguesas y las firmezas del pensamiento del “sapiens”, abre la posibilidad de desdoblarse en un otro que alienta la busca incesante y desmonta con una paciencia metafísica los mecanismos de hipocresía a fuerza de arte y surrealismo. Vencer al dragón, conquistar la dama y encontrar esa vida que “está en otra parte”.
Este descenso implica una épica, esa épica del perdedor a sabiendas que mira, desde Heráclito y desde los pensadores del margen que quedaron a la intemperie, las alturas a que ha llegado la civilización occidental de la década del sesenta.
Hay un estrecho vínculo entre la ruptura de la novela tradicional, el lenguaje dislocado y la metafísica occidental que estalla en pedazos a partir de “Rayuela”. El rescate de las esquirlas como indicios de lo nuevo y de lo otro en tanto totalmente otro tiene dos articulaciones: la palabra y el erotismo, y a veces sólo este último, y la música, el jazz que es el paisaje sonoro más importante del texto.
Lo fragmentario anticipa la posmodernidad de fin de siglo, la caída de las metafísicas ya flexibilización de las religiones. Además, la intemperie como lugar en el mundo cumple la profecía con que años después Cortázar saludará a los estudiantes de París: “ustedes son la guerrilla contra la muerte climatizada que se les quiere vender como porvenir”.
La única respuesta está en el otro y en la ironía como método de conocimiento y de re-conocimiento en la intemperie. Cortázar en “Rayuela” llevó al límite los postulados de Rimbaud pero, en lugar de traficar armas en Etiopía, desmontó el sujeto de la modernidad y de la razón y sus monstruos.
En ambos –Rimbaud y Cortázar- la vida está en juego, sin retorno. Nada hay más desolador que el agua de la lluvia metiéndose por el cuello de la canadiense de Oliveira cuando el viaje por París termina y él queda como un Ulises de utilería, sin Itaca ni Penélope. Sólo vuelve la pregunta inicial, que se repite como un mantra: “¿Encontraría a la Maga?”

martes, 22 de enero de 2013

La poesía no es un adorno

(Fragmento de “Hölderlin y la esencia de la poesía”)
por Martin Heidegger

Lo que el hombre hace y persigue lo adquiere y merece por su propio esfuerzo. “Sin embargo –dice Hölderlin en duro contraste-, todo esto no toca la esencia de su morada en esta tierra, todo esto no llega a la razón de ser de la existencia humana”.
Ésta es “poética” en su fundamente. Pero nosotros entendemos ahora a la poesía como el nombrar que instaura los dioses y la esencia de las cosas. “Habitar poéticamente” significa estar en la presencia de los dioses y ser tocado por la esencia cercana de las cosas. Que la existencia es “poética” en su fundamente quiere decir, igualmente, que le estar instaurada (fundamentada) no es un mérito, sino una donación.
La poesía no es un adorno que acompaña la existencia humana, ni sólo una pasajera exaltación ni un acaloramiento y diversión. La poesía es el fundamento que soporta la historia, y por ello no es tampoco una manifestación de la cultura, y menos aún la mera “expresión” del “alma de la cultura”.
Que nuestra existencia sea en el fondo poética no puede, en fin, significar que sea propiamente sólo un juego inofensivo. Pero ¿no llama Hölderlin mismo a la poesía, en la primera palabra-guía citada, “la más inocente de las ocupaciones”? ¿Cómo se compagina esto con la esencia de la poesía que ahora explicamos? Con esto retrocedemos a la pregunta que de pronto habíamos puesto a un lado. Y al contestar esa pregunta tratemos a la vez de resumir ante la mirada interna la esencia de la poesía y del poeta.
El primer resultado fue que el reino de la acción de la poesía es el lenguaje. Por lo tanto, la esencia de la poesía debe ser concebida por la esencia del lenguaje. Pero en segundo lugar se puso en claro que la poesía, el nombrar que instaura el ser y la esencia de las cosas, no es un decir caprichoso, sino aquel por el que se hace público todo cuanto después hablamos y tratamos en el lenguaje cotidiano. Por lo tanto, la poesía no toma el lenguaje como un material ya existente, sino que la poesía misma hace posible el lenguaje. La poesía es el lenguaje primitivo de un pueblo histórico. Al contrario, entonces es preciso entender la esencia del lenguaje por la esencia de la poesía.
el fundamento de la existencia humana es el diálogo como el propio acontecer del lenguaje. Pero el lenguaje primitivo es la poesía como instauración del ser. Sin embargo, el lenguaje es 2el más peligroso de los bienes”. Entonces la poesía es la obra más peligrosa y a la vez “la más inocente de las ocupaciones”.
En efecto, cuando podamos concebir ambas determinaciones en un solo pensamiento, concebiremos la plena esencia de la poesía.
Pero entonces: ¿es la poesía la obra más peligrosa? En la carta a un amigo, antes de su partida para el último viaje a Francia, escribe Hölderlin: “¡Oh, amigo! El mundo está ante mí más claro que otra vez y más serio. Me gusta cómo va, me gusta, como cuando en verano el viejo padre sagrado, con mano tranquila, sacude la nube rojiza con relámpagos de bendición. Pues entre todo lo que puedo ver de Dios es esta señal la que se ha hecho predilecta. Antes saltaba de júbilo por una nueva verdad, una visión mejor de lo que está sobre nosotros y a nuestro alrededor; ahora temo que me suceda al final lo que al viejo Tántalo, que recibió de los dioses más de lo que podría digerir” (v. 321)
El poeta está expuesto a los relámpagos de Dios. De eso habla aquella poesía que nosotros reconocemos como la más pura poesía de la esencia de la poesía…


sábado, 19 de enero de 2013

HIPÓTESIS: Mahmud Darwish

Segunda entrega del ciclo Hipótesis, micro emitido por Radio Universidad-CALF en Neuquén. Esta vez, Mahmud Darwish

hipótesis - darwish

jueves, 17 de enero de 2013

Aquí, HIPÓTESIS, con Cesare Pavese

Es el micro que se emite por radio Universidad Nacional del Comahue-CALF. Idea y producción, Gerardo Burton y Guillermo Inda. En esta entrega, Cesare Pavese

hipótesis