domingo, 2 de octubre de 2016

Con Violeta



Pese al frío de la mañana de junio, la Alameda está en ebullición. A la salida de la estación Baquedano del subte, a pocos metros de la Plaza Italia, caminan apurados oficinistas, vendedores ambulantes, trabajadores públicos, estudiantes, pocos chicos. Más tranquilos, los turistas y los ancianos se dejan bañar por la luz algo turbia del sol sobre Santiago.
Y más todavía: en las esquinas, los carabineros parecen perezosos al lado de sus vehículos artillados. Pero es añagaza: en cualquier momento los estudiantes universitarios protestarán contra las reformas a la ley de educación superior y entonces se armará el jaleo, es decir, se aplicará el protocolo antidisturbios con gases, camiones hidrantes y corridas. Son aves que no se asustan de animal ni policía, cantaba Violeta Parra. Es que el sistema actual posterga y excluye a la mayoría de los jóvenes y los arroja a trabajos de subsistencia, sin la mínima posibilidad de realización personal. Alguien dirá es el capitalismo, estúpido. Y acertará.