jueves, 10 de julio de 2014

Manual del pequeño ahorrista (para Jorge Fernández Díaz)

Publicado en Página 12 el 10 de julio de 2014, en respuesta a comentarios del periodista mencionado aparecidos en el diario La Nación.


Por Horacio González *

Escribo estas rápidas instrucciones para mí mismo, pero también para todos los potenciales ahorristas del país que quieran seguir participando de los debates en curso pero ansíen economizar una irradiación permanente de injurias, prejuicios y lugares comunes. Dedico este sucinto breviario, muy en especial, al amigo Fernández Díaz, coreuta, augur y examinador graduado del diario La Nación, al que veo desperdiciar sus desbordantes conjeturas en fútiles objetivos. Ahorremos lo que usualmente dilapidamos, no gastemos el talento en balde y demos curso a nuestra capacidad de ser sobrios en una época en que las facilidades que tiene el insulto ad hominem son pavorosas, por lo que todos los días plumas atinadas si no esbeltas caen en el chapucerismo moral de la chicana facilonga. Cuando podían escribir sus Antimemorias como un Malraux, escriben con su memoria para el vejamen rápido, apremiados por la rauda expedición hacia el menosprecio.

lunes, 7 de julio de 2014

Sobre "Tranvía 4", por Victorio Veronese



Texto leído por Victorio Veronese en la Biblioteca Nacional, Buenos Aires, el 17 de junio de 2014, en la presentación del libro “tranvía 4”, de Gerardo Burton.



Cuando empecé a leer TRANVÍA 4 me dije: este viaje me llevará por grandes espacios abiertos, a recorrer inmensas distancias, a fijar mi mirada en el horizonte.
 Fue más que eso, mucho más, porque me encontré con cortes y quebradas.

jueves, 3 de julio de 2014

Carlos Falaschi: siempre en la vereda del sol


A los 82 años, hace unos días, murió Carlos Falaschi. Fue en Cipolletti, la ciudad que eligió para vivir con Thérèse Parrat, su mujer, al volver del exilio.
Era parte de una familia de inmigrantes trabajadores radicada en el barrio de Mataderos, en Buenos Aires. En ese entonces decidió que sería abogado y que estaría siempre del lado de los pobres de la tierra.
Se inició en el grupo de jóvenes obreros católicos que encabezaba Sabino Navarro en una época signada por la revolución cubana, el mayo francés, la guerra de Vietnam, la teología de la liberación y la convicción de que “hay países desarrollados porque subdesarrollan a los otros”. Había entrado en la historia y jamás salió de ella.
Tras la muerte de Sabino Navarro continuó con una militancia que nunca más abandonó. Entonces ocurrió su primer exilio a Chile, cuando gobernaba Salvador Allende. Volvió al país, donde continuó su labor como asesor legal de sindicatos, integró la CGTA y formó parte de agrupaciones de la JTP. Volvió al exilio cuando la Triple A comenzó a operar.