miércoles, 4 de julio de 2007

Palestina: la poesía de una nación desgarrada

Casi en la mitad de la ruta de caravanas entre Irán y el estrecho de Gibraltar, la historia de Palestina se escribió entre el esplendor y la sangre, y acaso fueron inseparables uno del otro también en su literatura. Si bien gran parte de la poesía palestina del último siglo y medio se compuso en un contexto de urgencia –persecuciones, exilio, matanzas, devastaciones-, la épica comparte cartel con el lirismo más exquisito.
Así, como otros poetas árabes, los palestinos recuperan las tendencias, los ritmos y las imágenes que en la Europa occidental cultivaban los habitantes del al-Andalus, que se mantuvo –y se profundizó- tras la expulsión de la península ibérica a manos de los católicos españoles.
Es Mahmud Darwich, el poeta por antonomasia y principal referente de los palestinos actuales, quien devuelve a los árabes esa supuesta “reconquista” castellana: como en un espejo de Federico García Lorca, Darwich escribe que “Viajaría de nuevo por los caminos que llevan o no llevan a Córdoba... volvería, si pudiera volver, a mi misma rosa, a mis propios pasos... pero no regresaré a Córdoba”. Esa ciudad “lejana y sola” es el paraíso perdido y anhelado por la memoria colectiva de los árabes.
Darwich también evoca la gesta católica: escribe que “Castilla izará su corona sobre el alminar de Dios”, mientras que ahora “desde que he aceptado el pacto de paz no tengo presente para pasar mañana cerca de mi ayer...”
El lazo con García Lorca es aún mayor. Pide el palestino que lo maten “deprisa / bajo mi olivar / con Lorca...” pues “yo soy uno de los reyes del fin... soy el último suspiro árabe...”, y “...no hay amor que interceda por mí...”.
La épica reconstruye los acontecimientos históricos y políticos del pueblo palestino, en especial desde la partición de 1948 pero sin olvidar las dominaciones previas: turcos otomanos, británicos y más lejos griegos, persas y romanos.
Los exilios y las deportaciones de los años cincuenta, la colonización judía en las tierras que consolidó el estado de Israel y las apuestas de los sucesivos imperialismos en la antigua Palestina aparecen en los textos poéticos como expresiones de una voz nunca silenciada y configuran una alternativa a la imagen que actualmente se tiene del Cercano Oriente. Es que la urgencia bélica no agotó la inspiración poética: el lirismo convive con lo épico y así la poesía transcurre y circula por senderos que buscan la paz.


Selección y notas: Gerardo Burton
geburt@gmail.com
Traducción del árabe: María Luisa Prieto
Versiones del inglés: G.B.
Fuentes: www.poesiaarabe.org/www.banipal.org y “Poesía palestina de combate”, La Habana, Nuestra América, 2003.

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1 comentario:

Anónimo dijo...

No conocía la poesía de este pueblo maravilloso, gracias por acercárnosla Gerardo.

Tomás Watkins