
Un poema mío necesita de una falange de imágenes, puesto que su centro es una falange de imágenes. Yo creo que una imagen –si bien ‘creo’ no es la palabra justa; probablemente yo dejo que una imagen ‘se cree’ en mí emocionalmente, y después le aplico todos mis poderes intelectuales y críticos-, dejo que genere otra imagen, dejo que esta nueva imagen contradiga la primera; hago, de la tercera imagen generada por las otras dos juntas, una cuarta imagen contradictoria, y dejo que todas retocen juntas en el área de límites formales que me he impuesto.
Cada imagen contiene en sí el germen de su propia destrucción, y mi método dialéctico, como yo lo entiendo, es un constante erguirse y hundirse de las imágenes que se liberan del germen central, que es, a su vez, al mismo tiempo, destructor y constructivo.
De una carta a Henry Treece.
(En la foto: D.T. con Caitlin McNamara)
No hay comentarios:
Publicar un comentario