viernes, 8 de enero de 2016

Raúl Gustavo Aguirre: Cinco tesis sobre poesía

En 1975, Raúl Gustavo Aguirre ofreció una conferencia en la Biblioteca Argentina de Rosario cuyo título fue “Cinco tesis sobre poesía”. Un año después, Francisco Gandolfo le pidió el texto para publicar en su revista el lagrimal trifurca, incluyéndolo en el número 14, de agosto de 1976, que sería el último. Desde entonces ese ensayo ha permanecido en algunas hemerotecas y en manos de los pocos lectores que conservaran el ejemplar. La mojarra desnuda tuvo acceso a él por gentileza de Juan Carlos Moisés y la generosidad de Marta Aguirre que nos permite publicarlo. No es casual que la obra de Aguirre haya cobrado nueva vigencia y que merezca una atención que nunca debió perder; mencionemos por ejemplo la publicación por parte de la Biblioteca Nacional de los dos tomos facsimilares de poesía buenos aires que Aguirre dirigió entre 1950 y 1960 y la reciente Obra poética que publicara Ediciones del Dock con compilación y prólogo de María Malusardi. Contribuimos así a difundir una parte de la obra oculta durante muchos años de un poeta cardinal.


(foto: Sara Facio)


CINCO TESIS SOBRE POESÍA

 Primera tesis: LA POESÍA NO EXISTE

El día de Todos los Santos del año del Señor de 1517, Martín Lutero clavó en la puerta de la iglesia del castillo de Wittemberg sus célebres noventa y cinco tesis sobre las Indulgencias. Entiendo que noventa y cinco tesis sobre poesía serían excesiva falta de consideración hacia el prójimo, pero estas cinco que me atrevo a formular, de alguna manera evocan, en su título, aquel acontecimiento que produjo, luego, tan trascendentales transformaciones en la historia del mundo.

En esta evocación termina, por otra parte, el paralelo. Obvio es agregar que mis tesis no pretenden producir ni de lejos semejantes consecuencias. De sobra quedará cumplido su propósito si consiguen llamar la atención hacia el examen de algunos supuestos corrientes acerca de la poesía y los poetas. Parten de la sospecha de que, si se exageran un poco las dudas sobre estos supuestos, tal vez sea posible adquirir una mayor claridad con respecto a ciertas importantes implicaciones que la poesía quizá puede tener para nuestras existencias.


Paradójicamente, como es factible observar, estoy hablando de la poesía y no obstante mi primera tesis dice así, sencilla y rotundamente: LA POESÍA NO EXISTE. Esto puede entenderse en varios sentidos, pero desearía evitar un juego de sutilezas e ir directamente a lo que en este momento me interesa esclarecer.

La poesía no existe en cuanto algo concreto que pueda ser, definido fuera de la literatura. Por ejemplo, yo puedo decir que la poesía existe como género literario, tradicionalmente opuesto a la prosa y también tradicionalmente subdividido por la retórica en varias clases: épica, lírica, dramática... Se puede hablar de poesía y de poetas en este sentido literario, o a partir de este sentido. Es decir, incluso podemos negar la poesía en cuanto literatura y expresar, como los dadaístas, por ejemplo, que la poesía no es literatura sino una manera de vivir. Pero para proceder así tengo que partir de la poesía como literatura y luego negarla; de lo contrario, no sería comprensible esta concepción de la poesía no como literatura sino como una manera de vivir.

Por lo tanto, aquí digo que no se trata de escribir o sólo de escribir, sino más bien de algo que tiene menos que ver con la escritura que con la vida. Y el dadaísta puro, en rigor, tendría que negarse a escribir una sola palabra. Este fue -digamos de paso- el callejón sin salida en que se halló el dadaísmo, como por otra parte, se halla todo nihilismo: no creo en nada, pero debo creer en lo que creo, o sea, debo creer que no creo en nada. Los dadaístas negaron la literatura sin dejar de ser literatos, sin dejar de escribir. Pero nos dieron, sin embargo, una importante indicación. Nos inspiraron una fértil sospecha. Señalaron hacia algo que tiene, como creo y trataré más adelante de demostrar, muchísima importancia.

Pero regresemos ahora, para concluir con esta primera tesis, al punto de partida: LA POESIA NO EXISTE. Esta proposición quiere decir, en suma, que la poesía -fuera de su formal definición como género literario- no tiene existencia real y concreta, no es un ente, una entidad, algo que pueda ser aislado y buscado más allá de la palabra. Por esta razón ha sido siempre tan difícil a los propios poetas explicar qué es la poesía. Esto nos conduce a la

Segunda tesis: NO EXISTEN LOS POETAS

Si la poesía no existe, tampoco existen los poetas. Quiero decir: si la poesía existe sólo como literatura, en la palabra, en la literatura oral o escrita, solamente existen “hacedores de poemas”. Pero un poema es, o bien cualquier composición que responda a las reglas de cierta retórica más o menos aceptada en un medio dado, o por el contrario, es un acontecimiento existencial realmente importante en la vida de aquel que, en cierto momento favorable, entra en “relación” con él (y aquí la palabra poema tiene un amplio sentido: puede ser, por ejemplo, una canción o una página manuscrita o impresa).

En el primer caso, en el de una composición que responda a ciertas reglas o leyes retóricas prefijadas, es evidente que cualquier persona diestra en el manejo de estas reglas puede, en cuanto se lo proponga o se lo encomienden componer un poema. Podría, de esta manera, presentarse en un concurso celebratorio del Descubrimiento de América, o del Centenario de un determinado hecho histórico, o donde se premie el mejor Canto a las Virtudes Cívicas, o lo que fuere. El mecanismo de este proceso es muy simple: un “tema” que servirá de contenido a la composición, y una “forma”, lo más bella posible dentro de los enunciados de una retórica (o a lo sumo, de una estética) preexistente. Y ya tenemos el alfajor fabricado, perdón, compuesto. Sin duda, su autor es un poeta, así como el señor que nos hace fotografías urgentes, tamaño 4 x 4, es un fotógrafo. Y en este sentido, mi tesis -repito- es NO EXISTEN LOS POETAS.

Pero ya me estoy aventurando demasiado en mis negaciones y, para no pecar de ser en exceso pesimista, voy a necesitar de alguna afirmación. Que la haré en mi

Tercera tesis: EXISTEN LOS POEMAS

EXISTEN LOS POEMAS: sin duda, sin duda, sin ninguna duda. Esta afirmación, está claro, no tiene contenido polémico. Muy bien, porque no se trata de ser polémico porque sí y a troche y moche. No obstante, quiero aclarar que no me refiero aquí al poema tal como lo describí hace un momento, como una especie de artefacto fabricado conscientemente y ex profeso según ciertas reglas destinadas a producir determinada emoción. Debo confesar que, aunque parezca fácil afirmar que tal manera de “hacer“ un poema es falsa, literariamente “artificiosa”, una especie de engaño, en suma, hay grandes creadores de poemas que han afirmado lo contrario. Entre ellos, Vladimiro Maiakovsky que, como es sabido, no diferencia un poema de cualquier otro producto industrial; o César Vallejo, quien nos dice, justamente, que un poema es un artefacto destinado a producir emoción. Y también el galés Dylan Thomas, que no sólo habla de “oficio” en uno de sus poemas, sino que en sus cartas y ensayos expone una completa teoría de la “fabricación” del poema.

¿Entonces? Antes de continuar, quisiera intentar una explicación a esta aparente disidencia de estos grandes creadores. Hay, sin duda, en todo trabajo de creación, una parte de habilidad adquirida y de esfuerzo consciente. Pero esta habilidad y este esfuerzo, cuando se produce un auténtico acto de creación, están al servicio de la concreción, en palabras, de algo que los trasciende. Por diversas razones, se confunde este trabajo con la verdadera creación o se lo valoriza más que ella. Es el caso de Maiakovsky, porque me parece quería justificarse del frecuente complejo que asalta al escritor ante los que "hacen": pareciera que un obrero metalúrgico, de cuyas manos sale una gigantesca rueda de locomotora, estuviese creando una realidad de más "peso" (en todo sentido) que el hombre que se limita a hablar, a escribir. Este complejo ha dado lugar a tremendas distorsiones, pero por el momento no puedo ocuparme de él aquí, más que para decir que, en ese especial momento de la historia de su país, Maiakovsky no quería “sentirse menos” que los obreros y experimentó la necesidad de justificar su trabajo escribiendo perogrullesca pero dramáticamente que, aunque un poeta no echa humo por las chimeneas como una fábrica, también "produce". En cuanto a César Vallejo y a Dylan Thomas, creo que no eran conscientes - a fuer de modestos - de que su capacidad de creación excedía en mucho lo que ellos consideraban humilde y simplemente un trabajo de composición. Aquí viene a cuento recordar lo que Henry James recomendaba a los aprendices de narradores. Les decía, más o menos, lo siguiente: “No se preocupe por la forma de lo que va a relatar ni por los procedimientos narrativos. Si bien estos son importantes, lo que debe importarle más que nada es tener una rica experiencia vital. Porque, en suma, la importancia de un escritor reside en la calidad y riqueza de sus experiencias vitales". Yo creo que el gran novelista de "La Bestia en la Jungla” tenía mucha razón. La calidad y riqueza de la experiencia vital de los hombres que he citado excedia largamente su capacidad de trabajo, su “oficio", aunque -sin duda- lo tenían en grado sumo, y este oficio, entonces sí, les era útil, porque facilitaba la comunicación de sus experiencias, la concreción en palabras de ese fenómeno vital que denominamos poema.

En suma, EXISTEN LOS POEMAS, pero entendiendo por tales esas misteriosas constelaciones de palabras (que llegan a nosotros, por ejemplo, en una canción, o en lo que nos habla de otra persona, o en una página impresa) y que producen en nosotros reacciones emocionales,“revelaciones” o deslumbramientos, o como quiera que denominemos esa sensación de haber sido “tocados” por algo que tiene mucho de indecible y que mal podríamos explicar en otras palabras.

Estos son, sí, POEMAS, y su carácter esencial, como vemos, es TENER QUE VER CON NUESTRA VIDA, tener alguna significación para nosotros, aunque, a veces o nunca, sepamos a ciencia cierta en qué consiste claramente esa significación.

¿De dónde vienen estos poemas? Aquí entramos en la

Cuarta (y penúltima) tesis: LOS POEMAS PROCEDEN DE UNA POÉTICA

Esta será la más abstracta, filosófica y, por lo tanto la más discutible de mis tesis. Ruego, por ello, se la tome como un ensayo de aproximación a un problema sumamente complicado.

Si el creador de un poema no es un poeta en el sentido tradicional de una especie de siempre disponible “hacedor de poemas”, como eran, por ejemplo, los poetas de Corte que celebraban los triunfos de los Emperadores en la Antigüedad; si el creador de un poema no es un poeta, por lo tanto, sino un ser a quien a veces (y hasta puede ser, una sola vez en su vida), a quien a veces “le ocurre” crear un poema, ¿de dónde viene, entonces este poema?

No viene de una estética o una retórica predeterminadas que nos han de decir cuáles son las condiciones que debe reunir para ser un poema. Viene de un campo mucho más vasto y misterioso, como lo es el de la experiencia humana en su totalidad, tanto la experiencia propia como la del contorno inmediato y mediato, presente y no presente, consciente e inconsciente, voluntaria e involuntaria, en la soledad y en la relación, etc., etc. Viene del Universo, de la vida y del hombre y, para mejor, viene implícito en el más misterioso y, tal vez, más poderoso de sus poderes: el lenguaje, la palabra. Esa palabra que surge y que concreta, que expresa y que trasmite, pero sobre todo, palabra que ocurre, que nos ocurre, que nos coloca en determinada situación. Desde que se comprendió bien a Wittgenstein, se hizo claro que hay un lenguaje “no fáctico”, un lenguaje que, aun careciendo de sentido “lógico", inteligible, unívoco, es, sin embargo, significativo o “significante”, como dicen hoy los estructuralistas. Pero, aparte esto, me parece muy importante la afirmación de Lacan, cuando dice que, más que significar, un poema implica al lector en una situación. Ya Wittgenstein había destacado este carácter ritual del lenguaje, la importancia de los contextos de situación. (Es clásico el ejemplo: “Yo te bautizo en nombre del Padre, del Hijo, etc." es una fórmula que, para Wittgenstein, sólo tiene pleno sentido o significado en una determinada situación.)

Pero a lo que queremos llegar es a esto: todas estas reflexiones nos llevan a la conclusión siguiente: un poema es un hecho en la existencia de una persona. Es decir: antes que la noción idealista e inexistente de un producto literario que una mirada pura y distante puede consumir sin ser por ello alterada, un poema es algo que “ocurre” en nuestras vidas (tanto si lo creamos nosotros, en el momento de concretarlo en palabras, como si lo creamos también nosotros, al recibirlo en una constelación de palabras a la que damos, o de la que surge, un sentido o significado que “fulgura" o “nos toca”.) Insisto, porque esto me parece muy importante: un poema es algo que “nos” ocurre, es un hecho, un acontecimiento en nuestras vidas, en el que participamos y en el que ellos participan y, por lo tanto, es capaz de alterarlas. Y bien, sabemos hasta qué punto un poema puede ser una revelación que, de alguna manera, influirá en el curso de nuestra existencia. En suma: un poema pertenece al mundo de los hechos; es algo fáctico, y si tiene que ver con el curso de nuestras vidas, entonces entra en el campo del “hacer”, en el campo de algo que, en filosofía, se denomina "ética".

Y aquí llegamos a nuestra última y

Quinta tesis: LA POÉTICA ES UNA ÉTICA

No existen ni la poesía (primera tesis) ni los poetas (segunda tesis) porque -tal vez ahora podamos comprenderlo mejor- el campo de los poemas verdaderos, como constelaciones significantes de palabras que operan sobre el curso de nuestras vidas, no es el de la literatura como institución neutral y neutralizadora, sino el de la vida concreta e inmediata. Un poema tiene mucho más que ver con el “¿qué debo hacer?” kantiano que con el placer estético concebido como actividad pura, sin compromiso con la existencia ni con el tiempo histórico real y concreto.

Un poema es un acto, como querían los dadaístas, pero no un acto contra la literatura, es decir, un acto sin palabras, una imposible negación de la palabra, sino un acto que justamente consiste en palabras. Yo quisiera concluir aquí estas tesis, que son en todo caso provisional materia de reflexión, y dejar librado a cada uno el meditar sobre las sugestiones que de ellas pueden desprenderse.

Pero hay algo, sin embargo, que me parece necesario destacar para dar término a estas aproximaciones. Y es que, si todo poema verdadero es un “hecho” que influye sobre la vida (y no sobre “la vida" como vaga generalidad, sino sobre la vida real de cada uno); si todo poema lleva implícito un hacer, si es -como escribe maravillosamente René Char- “el amor realizado por el deseo que ha seguido siendo deseo”; si corresponde por lo tanto a una ética, pero a una ética cuyas reglas se hallan en continua formación y que, por ende, no puede ser formulada ni impuesta de antemano; si todo poema es, entonces, el más cabal y dialéctico “ajuste” del ser humano con su situación histórica (y ello explica de paso la necesidad constante de nuevos poemas), pero a la vez este ajuste no se puede producir en el esquema falso y perimido de un contenido y una forma, de un “tema" y una “expresión”, entonces el poema que toma como motivo un hecho para explayarse sobre él, el poema que pretende enseñar algo, celebrar algo, censurar algo, está condenado por principio a la inteligibilidad unívoca del discurso fáctico, es decir, a la prosa. Expresado de otro modo: no se puede describir un hecho en un poema, porque el poema es, en sí un hecho. En un verdadero poema, el hecho es, para parafrasear a Jung, “la sombra” del poema.

Me parece, hoy más que nunca, necesario llamar la atención sobre esto, porque en la actualidad es muy corriente la apelación al compromiso del poeta, entendiendo por este compromiso la producción de llamados poemas que sólo son desarrollos -bajo una retórica de signo poético- de temas de índole histórica o social.

Esto no quiere decir, ni mucho menos, que el poema se desentienda de lo que llamamos “la realidad”. Si me he expresado bien, se podrá comprender entonces que el poema es, ante todo, la realidad por excelencia que viene a suscitar, en lo más profundo y auténtico de nosotros, un imperativo movimiento vital.

El poema no habla de la realidad: la hace. Y, con ella, nos hace a nosotros, que a nuestra vez, también la hacemos.

Cuando los falsos resplandores del prestigio y del privilegio de que aún disfrutan en ciertos medios la poesía y los poetas, se disipen, para dejar paso a la sencilla verdad del poema que siempre (“autores” o “lectores”), somos nosotros quienes creamos; cuando la inocua institución que la literatura hizo de la poesía para destruir sus extraordinarios poderes de liberación; cuando la figura histriónica que la sociedad enajenada hizo del poeta, se borre, para dejar paso a la sencilla verdad del poema que nos ayuda a vivir, que nos sirve para vivir, entonces habrá tal vez menos poetas en los diccionarios de biografías, pero habrá, también -y al mismo tiempo- más belleza y amor, más verdad y comunicación entre los seres humanos. Porque son ellos, los seres humanos, y no los papeles, los que en definitiva importan.

Buenos Aires, 1975.



RAÚL GUSTAVO AGUIRRE: nació en Buenos Aires en 1927. Se ha dedicado con paciencia y continuidad a la creación, la difusión, la traducción y la actividad teórica de la poesía. Dirigió durante diez años (1950-1960) la revista Poesía Buenos Aires, donde se publicaron los nombres de casi todos los poetas argentinos básicos, la mayor parte de los extranjeros, y una nutrida selección de ensayos y declaraciones imprescindibles para una profundización consciente de lo poético. Es una continua voz de aliento y crítica para los poetas jóvenes. Ha realizado impecables traducciones de poesía francesa, reunidas en suculenta selección en la antología publicada por Fausto en 1974. También tradujo a Henry James y redactó ensayos sobre la literatura contemporánea. Trabaja en una biblioteca pública. Su obra comprende El tiempo de la rosa, 1945; Cuerpo del horizonte, 1951; La danza nupcial, 1954; Cuaderno de notas, 1957; Redes y violencias, 1958; Alguna memoria, 1960; Señales de vida, 1962. El ensayo que publicamos fue leído en la Biblioteca Argentina de Rosario.

(Publicado originalmente en el lagrimal trifurca, número 14, agosto de 1976.)



Nota: la digitalización del texto fue realizada por Ignacio Artola y Ana Clara García. Las imágenes de el lagrimal trifurca fueron enviadas gentilmente por Laura Klein. En la edición final colaboró Inticha Artola.

Aullido, de Allen Ginsberg, tercera parte




El sutra del girasol


Yo caminé por las riberas del muelle de hojalata y bananas y me senté debajo de la enorme sombra de una locomotora del Southern Pacific para mirar la puesta del sol sobre las colinas de la  boletería y gritar.

Jack Kerouac se sentó a mi lado sobre un poste de hierro oxidado, compañero, nosotros teníamos los mismos pensamientos del alma, estábamos desabrigados y melancólicos y con la mirada triste, rodeados por las retorcidas raíces de acero de árboles de las máquinas.

El agua aceitosa sobre el río reflejaba el cielo rojo, el sol se hundía en lo alto de los últimos picos de Frisco, ningún pez en esa corriente, ningún ermitaño en esos montes, simplemente nosotros mismos, con los ojos reumáticos y colgados como los vagabundos viejos sobre las orillas del río, cansados y taimados.

Mira el girasol, dijo él, había una sombra gris muerta contra el cielo, grande como un hombre que está sentado y aburrido  en lo alto de una montaña de aserrín viejo-

-yo me precipité arriba encantado - era mi primer girasol - las memorias de Blake - mis visiones- el Harlem.

y los Infiernos de los ríos orientales, los puentes rechinando como emparedados de Joe Grasoso, carritos de bebés muertos, llantas negras sin pedal olvidadas y sin recapar, el poema de las orillas del río, preservativos y ollas, cuchillos de acero, ninguno inoxidable, sólo la bosta húmeda y los afilados elementos de afeitar que se hunden en el pasado ‑

y el girasol gris en reposo contra el ocaso desierto, crujiente y polvoriento con el tizne y smog y humo de locomotoras antiguas en su ojo ‑

la corola de la nublada espiga puesta hacia abajo y rota como una corona golpeada, las semillas caídas de su cara, una boca con un aire de sol dentro de poco desdentada, los rayos de sol borrados de su cabeza como el seco alambre de una telaraña

las hojas quedaron clavadas como brazos fuera del tallo, gestos desde la raíz del aserrín, rompió pedazos de yeso caídos de las ramitas negras, una mosca muerta en su oreja,


Tú eras esa cosa vieja y golpeada, mi girasol oh mi alma, ¡yo te amaba entonces!

La mugre no era de ningún hombre sino de la muerte y de las locomotoras humanas,

todos los que visten de polvo, el velo de la piel oscurecida de la carretera, ese smog de mejilla, ese párpado de negra miseria, esa mano tiznada o el falo o la protuberancia de algo peor-que-mugre artificial - industrial - moderna - todo eso con que la civilización está manchando tu dorada corona

y esos pensamientos turbios de muerte y los ojos polvorientos y marchitos, y los finales y las raíces mustias, en la hoguera de arena y aserrín, facturas de goma a un dólar, piel de la maquinaria, las tripas y entrañas del auto que llora y tose, las latas vacías y solitarias con sus lenguas oxidadas hacia afuera, qué más puedo mencionar, las humeantes cenizas de algún cigarro de coca, las manijas de una carretilla y los pechos lechosos de loa automóviles; culos deshilachados fuera de las silla y esfínteres de dínamos - todo esto

enredada en nuestra momificada raíz – y vos allí, delante de mí en el crepúsculo, ¡toda tu gloria en tu forma!

¡La belleza perfecta de un girasol! ¡Una existencia perfecta, excelente, amable de girasol! ¡Un dulce ojo natural hacia la nueva luna melancólica, despierta, viva y excitada aferrando en el crepúsculo la sombra del alba, dorada brisa del mes.

¿Cuántas moscas zumbaron a tu alrededor, inocentes de tu mugre, mientras tú maldecías los cielos del ferrocarril y tu alma de flor?

¿Pobre flor muerta? ¿Cuándo olvidaste que eras una flor? ¿Cuándo miraste tu piel y decidiste que eras una vieja locomotora sucia e impotente? ¿El espíritu de una locomotora? ¿El espectro y la sombra de lo que una vez fue una poderosa y loca locomotora americana?

¡Tú nunca fuiste una locomotora, Girasol, tú eras un girasol! ¡Y tú, locomotora, tú eres una locomotora, no me olvides!

Entonces yo icé el esqueleto grueso del girasol y lo clavé a mi lado como un cetro.

y entregué el sermón a mi alma, y al alma de Jack también, y a la de cualquiera que pueda escuchar.

- No estamos fuera de nuestra piel de mugre, no estamos fuera de nuestra locomotora sin imagen, temible, desértica, polvorienta, somos todos girasoles hermosos y dorados en nuestro interior, estamos benditos por nuestra propia semilla & por la consumación de los cuerpos desnudos de cabellos dorados creciendo dentro de girasoles locos y formales en el crepúsculo que espiaban la visión sentados sobre nuestros ojos bajo la sombra de la locomotora loca en las orillas del crepúsculo de Frisco en la montaña de latas en la tarde.

Berkeley 1955

Traducción por Gerardo Burton

Aullido, de Allen Ginsberg, segunda parte

Segunda parte. Versión de Gerardo Burton




II
¿Qué esfinge de cemento y aluminio abrió de golpe sus cráneos y devoró su cerebro y su imaginación?
¡Moloc! ¡Soledad! ¡Mugre! ¡Repugnancia! ¡Tachos de basura y dólares inalcanzables! ¡Chicos gritando bajo las escaleras! ¡Muchachos que sollozan en los ejércitos! ¡Ancianos gimiendo en los parques!
¡Moloc! ¡Moloc! ¡Pesadilla de Moloc! ¡Moloc el sin amor! ¡Moloc mental! ¡Moloc el duro juez de los hombres!
¡Moloc, la prisión incomprensible! ¡Moloc, penitenciaría sin alma y de huesos cruzados y congreso de las penas! ¡Moloc cuyos edificios son sentencias! ¡Moloc la vasta piedra de la guerra! ¡Moloc los aturdidos gobiernos!
¡Moloc cuya mente es pura maquinaria! ¡Moloc cuya sangre es moneda corriente! ¡Moloc cuyos dedos son diez ejércitos! ¡Moloc cuyo oído es una tumba humeante!
¡Moloc cuyos ojos son mil ventanas ciegas! ¡Moloc cuyos rascacielos están en las largas calles como Jehováes infinitos! ¡Moloc, cuyas fábricas sueñan y gruñen en la bruma! ¡Moloc, cuyas chimeneas y antenas coronan las ciudades!
¡Moloc cuyo amor es petróleo y piedra eternos! ¡Moloc cuya alma es electricidad y bancos! ¡Moloc cuya pobreza es el espectro del genio! ¡Moloc cuyo destino es una nube de hidrógeno asexuada! ¡Moloc cuyo nombre es la Mente!

¡Moloc, en quien yo me siento solo! ¡Moloc, en quien yo sueño Ángeles! ¡Loco en Moloc! ¡Chupapija en Moloc! ¡Falto de amor y sin hombre en Moloc!
¡Moloc que entró temprano en mi alma! ¡Moloc en quien soy una conciencia sin cuerpo! ¡Moloc que me espantó de mi éxtasis natural! ¡Moloc en quien me abandono! ¡Levántate en Moloc! ¡Corriente luminosa del cielo!
¡Moloc! ¡Moloc! ¡Departamentos robóticos! ¡Suburbios invisibles! ¡Tesoros esqueléticos! ¡Capitales ciegos! ¡Industrias demoníacas! ¡Naciones espectrales! ¡Manicomios invencibles! ¡Pijas de granito! ¡Bombas monstruosas!
¡Ellos se rompieron la espalda para elevar a Moloc al cielo! ¡Pavimentos, árboles, radios, toneladas llevando la ciudad al Cielo que existe y está en todos lados encima de nosotros!
¡Visiones! ¡Augurios! ¡Alucinaciones! ¡Milagros! ¡Éxtasis hundidos en el río norteamericano!
¡Sueños! ¡Adoraciones! ¡Iluminaciones! el lastre completo de la mierda sensible!
¡Rajaduras sobre el río! ¡Saltos mortales y crucifixiones hundidos en la creciente! ¡Alturas! ¡Epifanías! ¡Desesperaciones! ¡Gritos de animales y suicidios durante diez años! ¡Mentes! ¡Amores nuevos! ¡Generación loca sepultada por las rocas del Tiempo!
¡Risa real y santa en el río! ¡Todos la vieron! ¡Los ojos salvajes! ¡Los alaridos santos! ¡Ellos se despidieron! ¡Saltaron de los tejados hacia la soledad, haciendo señas, llevando flores hacia el río, en la calle!

III


¡Carl Solomon! Estoy con vos en Rockland donde vos estás más loco que yo
Estoy con vos en Rockland
donde debés sentirte muy extraño
Estoy con vos en Rockland
donde vos imitás la sombra de mi madre
Estoy con vos en Rockland
donde asesinaste a tus doce secretarias
Estoy con vos en Rockland
donde reís ante este humor invisible
Estoy con vos en Rockland
donde somos grandes escritores con la misma espantosa máquina de escribir
Estoy con vos en Rockland
donde tu situación se agravó y se difunde por la radio
Estoy con vos en Rockland
donde las facultades del cráneo no admiten ya los gusanos de los sentidos
Estoy con vos en Rockland
donde tomás el té de los pechos de las solteronas de Útica
Estoy con vos en Rockland
donde hacés juegos de palabras sobre los cuerpos de tus enfermeras las arpías del Bronx
Estoy con vos en Rockland
donde gritás en un chaleco de fuerza que estás perdiendo el real pingpong del abismo
Estoy con vos en Rockland
donde disparás sobre el piano catatónico el alma es inocente e inmortal nunca morirá impiadosamente en un manicomio armado
Estoy con vos en Rockland
donde cincuenta electroshocks más no devolverán a su cuerpo tu alma de su peregrinaje hacia una cruz en el vacío
Estoy con vos en Rockland
donde acusás de demencia a tus médicos y tramás la revolución socialista hebrea contra el Gólgota nazifascista
Estoy con vos en Rockland
donde separás los cielos de Long Island y resucitás tu Jesús humano y viviente de la tumba sobrehumana
Estoy con vos en Rockland
donde hay veinticinco mil camaradas locos cantando todos juntos las últimas estrofas de La Internacional
Estoy con vos en Rockland
donde abrazamos y besamos a los Estados Unidos bajo nuestras frazadas los Estados Unidos que tosen toda la noche y no nos dejan dormir
Estoy con vos en Rockland
donde nos levantamos electrocutados fuera del coma por los aeroplanos de nuestras almas que rugen sobre el techo han venido a arrojar bombas angélicas el hospital se ilumina se desmoronan las paredes imaginarias  Oh, las flacas legiones corren afuera  Oh, choque de misericordia de estrellas y barras de la guerra eterna está aquí  Oh victoria olvida tu ropa interior estamos aquí
Estoy con vos en Rockland
en mis sueños caminás chorreando de un viaje por mar en la autopista a través de Norteamérica llorando hasta la puerta de mi cabaña en la noche del Oeste.

San Francisco, 1955/56

ºNota al pie de "Aullido"

¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! ¡Santo!
¡El murmullo es santo! ¡El alma es santa! ¡La piel es santa! ¡La nariz es santa! ¡La lengua y la pija y la mano y el culo son santos!
¡Todas las cosas son santas! ¡Todos los hombres son santos! ¡Todos los lugares son santos! ¡Cada día es eternidad! ¡Cada hombre es un ángel!
¡El vago es tan santo como un serafín! ¡El demente es santo como tú, mi alma, lo eres!
¡Santos Peter, santo Allen, santo Solomon, santo Lucien, santo Kerouac, santo Huncke, santo Burroughs, santo Cassady, santos los desconocidos sodomitas y mendigos sufrientes santos los ángeles humanos horribles!
¡Santa mi madre en el asilo de dementes! ¡Santas las vergas de los abuelos de Kansas!
¡Santo el gimiente saxofón! ¡Santo el apocalipsis bop! ¡Santas las bandas de jazz, la marihuana, los hipsters, la paz, el junk, las baterías!
¡Santas las soledades de los rascacielos y los asfaltos! ¡Santas las cafeterías con los millones! ¡Santos los misteriosos ríos de lágrimas bajo las calles!
¡Santo el solitario holocausto! ¡Santo el cordero enorme de la clase media! ¡Santos los locos pastores de la rebelión! ¡Quien entierra a Los Ángeles es Los Ángeles!
¡Santa Nueva York! ¡Santa San Francisco! ¡Santas Peoria & Seattle! ¡Santa Tánger, Santa Moscú, Santa Estambul!
¡Santo tiempo en la eternidad santa eternidad en el tiempo santos los relojes en el espacio santa la cuarta dimensión santa la quinta Internacional santo el ángel en Moloc!
¡Santo el mar, santo el desierto santa la autopista santa la locomotora santas las visiones santas las alucinaciones santos los milagros santo el globo ocular santo el abismo!
¡Santo el perdón! ¡piedad! ¡caridad! ¡fe! ¡santos! ¡Lo nuestro! ¡Cuerpos sufrientes! ¡Magnanimidad! ¡Santa la sobrenatural extra brillante e inteligente amabilidad del alma!

Un supermercado en California

Qué pensamientos tuve anoche de ti, Walt Whitman, mientras caminaba por las veredas bajo los árboles con un autoconciente dolor de cabeza mirando la luna llena
¡En mi fatiga hambrienta, mientras compraba imágenes, entré en el supermercado de fruta de neón, soñando tus enumeraciones!
¡Qué duraznos y qué penumbras! ¡Familias enteras comprando de noche! ¡Pasillos llenos de maridos! ¡Esposas en las paltas, bebés en los tomates! ¿y vos, García Lorca, qué estabas haciendo entre las sandías?

Yo te vi, Walt Whitman, sin hijos, solitario y anciano arrancador de pasto, hurgando la comida en la heladera y mirando a los muchachos de los almacenes
Yo te escuché preguntar a cada uno: ¿quién mató al cerdo? ¿A qué precio las bananas? ¿Vos sos mi ángel?
Yo vagué dentro y fuera de las brillantes pilas de latas persiguiéndote, y seguí en mi imaginación cerca del guardia del supermercado
Juntos dimos zancadas bajo los corredores abiertos en nuestra solitaria fantasía mientras probamos alcauciles, nos apoderamos de cada golosina congelada y nunca pasamos la cajera.

¿Dónde estamos yendo, Walt Whitman? Las puertas cierran en una hora. ¿Hacia qué caminos apunta tu barba esta noche?
(Yo toco tu libro y sueño con nuestra odisea en el supermercado y me siento absurdo)
¿Vamos a caminar toda la noche a través de calles solitarias? Los árboles agregan sombra a la sombra, las luces fuera y dentro de las casas, ambos estaremos solos.
¿Vagaremos soñando con la perdida Norteamérica, con el pasado amor, azules automóviles en las carreteras, hogar en nuestra silenciosa cabaña?
Ah, querido padre, viejo y solitario maestro corajudo de la barba gris, ¿qué América tuviste cuando Caronte dejó de empujar su barca y te arrojaste en una orilla humeante y quedaste mirando cómo el bote desaparecía en las negras aguas de Letea?

Berkeley, 1955

Transcripción de música de órgano

La flor en el frasco de vidrio de los manís hace tiempo en la cocina se torcía para encontrar un lugar en la luz,
la puerta del armario, abierta porque la usé antes, y estaba amablemente abierta aguardándome a mí, su dueño.

Yo empecé a sentir mi miseria en el colchón sobre el piso, escuchando música, mi miseria, por eso es que quiero cantar.
La habitación se cerró sobre mí, y esperé la presencia del Creador, vi mis paredes pintadas de gris, el cielorraso, y ellos contenían mi habitación, y a mí,
como el cielo contenía mi jardín
y abrí la puerta.
La parra ascendió a la columna de la cabaña, las hojas en la noche permanecían donde el día las había puesto, las cabezas de animal de las flores donde habían abierto
para pensar ante el sol.


¿Puedo volver atrás las palabras? ¿Algún pensamiento de transcripción nublará mi abierto ojo mental?

La amable búsqueda de crecimiento, el gracioso deseo de existir de las flores, mi casi éxtasis de existir entre ellos
El privilegio de sabiduría en mi existencia - tú también debes buscar el sol...

Mis libros apilados delante de mí para usarlos
esperando en el espacio donde los coloqué, ellos no han desaparecido, el tiempo les dejó sus remanentes y cualidades para que yo las use - mis palabras apiladas, mis textos, mis manuscritos, mis amores.

Yo tuve un momento de claridad, vi el sentimiento en el corazón de las cosas, caminé hacia el jardín llorando.
Vi los rojos capullos a la luz nocturna, el sol se había ido, todos habían crecido, en un momento, y estaban esperando detenidos en el tiempo la vuelta del sol diurno y que les diera...
Las flores que como en un sueño a la puesta del sol yo regaba fielmente sin saber cuánto las amaba.
Yo estoy tan solo en mi gloria  ‑ salvo ellos demasiado fuera allí ‑ yo busqué ‑ esos brotes rojos de arbustos tentando y escudriñando en la ventana que aguarda en el amor ciego, sus hojas también esperan y están vueltas hacia el cielo para recibir ‑ toda la creación abierta para recibir ‑ la misma tierra entera.

La música desciende, como hace el tallo alto del brote pesado, porque debe hacerlo, para permanecer  vivo, para continuar hasta la última gota de regocijo.
El mundo conoce el amor que está en su pecho como en la flor, el mundo solitario y sufriente.
El Padre es misericordioso.

El portalámparas está mal instalado en el cielorraso, después de construida la casa, como para admitir sin problemas un enchufe, y sirve ahora para mi tocadiscos...


La puerta del armario está abierta, donde yo la dejé, desde que la dejé abierta quedó graciosamente abierta.
La cocina no tiene puerta, el agujero me admitirá yo quisiera en la cocina.
Recuerdo cuando yo me acosté primero, H.P. se tomó graciosamente mi cherry, me senté en los muelles de Provincetown, tenía 23, estaba alegre, elevado en mi esperanza en el Padre, la puerta del vientre estaba abierta para admitirme si hubiera deseado entrar.

Hay electricidad inutilizada enchufes por toda mi casa por si yo los pudiera necesitar.
La ventana de cocina está abierta, para que entre el aire...
El teléfono ‑ triste para relacionar ‑ está sentado  en el piso ‑ no tengo dinero para conectarlo ‑

Quiero que la  gente se incline cuando me ve y diga él tiene el don de la poesía, él ha visto la presencia del Creador.
Y el Creador me sacudió con su presencia para gratificar mi deseo, para que no engañarme en mi anhelo de él.

Berkeley 1955.

lunes, 2 de noviembre de 2015

Jack Hirschman: la poesía en la calle

Durante la reciente edición del Festival Cuba Poesía, en La Habana, participó el poeta norteamericano Jack Hirschman, compañero de generación y amigo de Karl Shapiro, Allen Ginsberg y Lawrence Ferlinghetti. Sus posiciones de izquierda y antisistema, en especial por su militancia contra la guerra de Vietnam, le valieron la expulsión de la Universidad de Los Ángeles.

Por Gerardo Burton
geburt@gmail.com




La tarde es calurosa en el barrio del este de La Habana, donde uno de los vecinos que cuida la casa de la hija de Alex Pausides riega las plantas del jardín, aplastadas por el bochorno del verano cubano. Este hombre es veterano de guerra, fue oficial del ejército cubano y tiene como segundo -o primer- oficio el contar épicas historias de su participación en la revolución y en su defensa. Ahora trabaja como chofer, custodio y jardinero de Pausides, el poeta que dirige la sección literatura de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, Uneac.

La poesía en la calle - Jack Hirschman

Durante la reciente edición del Festival Cuba Poesía, en La Habana, participó el poeta norteamericano Jack Hirschman, compañero de generación y amigo de Karl Shapiro, Allen Ginsberg y Lawrence Ferlinghetti. Sus posiciones de izquierda y antisistema, en especial por su militancia contra la guerra de Vietnam, le valieron la expulsión de la Universidad de Los Ángeles.

Por Gerardo Burton
geburt@gmail.com




La tarde es calurosa en el barrio del este de La Habana, donde uno de los vecinos que cuida la casa de la hija de Alex Pausides riega las plantas del jardín, aplastadas por el bochorno del verano cubano. Este hombre es veterano de guerra, fue oficial del ejército cubano y tiene como segundo -o primer- oficio el contar épicas historias de su participación en la revolución y en su defensa. Ahora trabaja como chofer, custodio y jardinero de Pausides, el poeta que dirige la sección literatura de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, Uneac.

Es la despedida del XV Festival Cuba Poesía que reunió durante una semana a unos cincuenta poetas de las Américas -Brasil, México, El Salvador, Estados Unidos, Colombia, Argentina y, por supuesto, Cuba- en un intenso intercambio de estéticas, maneras de decir y hacer la poesía según geografías, ideologías, luchas y esperanzas muchas veces distintas pero más veces todavía, comunes.
En dos de esos inmensos automóviles de finales de los años cincuenta, brillantes y majestuosos como transatlánticos recién pintados con colores que desafían al arco iris -los famosos “almendrones”- los poetas van llegando a la casa del encuentro. Allí, entre tragos de ron, vodka y otros alcoholes acompañados por agua, gaseosas y tamales, aceitunas, jamón y queso, culmina el festival.
La casa parece deshabitada o apenas preparada como albergue de transitorios pasajeros. Es así: Jack Hirschman, un octogenario poeta norteamericano socialista perteneciente a la generación beat, pasó aquí el festival. Alto, con una sonrisa socarrona techada por un bigotazo y enmarcada por una larga cabellera canosa, se sienta a beber de un vaso un líquido que parece agua y que luego se descubrirá que había sido vodka.
La charla comienza como quien no quiere la cosa: dice que nació en el Bronx, en Nueva York, hace más de 80 años -en realidad, en este mayo suma 82-, exclama con orgullo que es “el único poeta comunista de los Estados Unidos. Editó una cantidad enorme de libros y plaquetas en ediciones alternativas, tradujo y analizó la obra de poetas de todos los tiempos y países y vive en tres ciudades de dos continentes, contando esa en la que nació. Editó en City Lights, la editorial de Lawrence Ferlinghetti y, como parte de esa generación, fue amigo de Allen Ginsberg “y de los otros”.
En noviembre de 1953, Hirschman fue a una de las lecturas que Dylan Thomas tenía programadas en Nueva York. Prescinde de la pregunta ya convertida en un lugar común sobre los 18 whiskies y afirma que Thomas “era un gran lector, un excelente lector de poesía. Decía los textos de una manera admirable, con cadencia, con música. Había sido invitado a Nueva York por el éxito que había tenido con sus programas en la BBC en Londres”. Cierto: como había sido rechazado para sumarse al ejército británico en la guerra contra Alemania y los países del eje, Thomas buscó empleo en la empresa estatal de radio para hacer propaganda a favor de la causa aliada y programas de poesía y narrativa. Y desde esa época fue uno de las principales fuentes de trabajo del galés.
En la lectura que menciona Hirschman, Dylan Thomas “leyó poemas de Yeats y de Eliot. Fue fantástico. Entonces, le pregunté por qué no leía poemas suyos y se sorprendió: 'Ah, pero usted conoce mi poesía', dijo, y entonces recitó de memoria 'En mi oficio o arte sombrío'”.
Niega veracidad a la -ahora legendaria borrachera de los 18 whiskies que supuestamente mataron a Thomas: él “padecía diabetes, y su muerte fue a partir de un coma apresurado por el alcohol, pues en realidad bebía mucho”.
Luego la charla se dirige hacia Allen Ginsberg y su importancia en la poesía norteamericana y occidental y sobre el verso de Walt Whitman y la renovación que introdujo en la poesía anglosajona. Coincide en que los poetas actuales somos herederos de Whitman y Baudelaire y que a partir de ellos escribimos.
Hirschman cuenta que tradujo el Finnegan's Wake, de Joyce, al italiano, y afirma que esa obra, que es “la mejor del irlandés”, junto con El sonido y la furia y Absalón, Absalón, de William Faulkner, “cambiaron la literatura moderna”,
Sin embargo, no coincide “para nada” en la valoración de Virginia Woolf, cuyas novelas Las olas o Mrs. Dalloway han sido equiparadas a las que mencionó antes.
Hirschman, que es uno de los traductores de Neruda al inglés y ha seguido la obra del chileno en sus distintas etapas, se pregunta por qué en la Argentina se publicaron póstumamente siete libros. Quizás se deba a que Neruda cruzó los Andes al exilio durante la dictadura de González Videla, quizás a su largo matrimonio con Delia del Carril, la pintora que perteneció a una familia de la oligarquía porteña ligada al negocio editorial.
San Francisco, Nueva York y Londres son las ciudades de residencia de Hirschman, que se alternan según los diagramas laborales y familiares. Tiene que ver con los viajes de su mujer, Agnetta -Aggie- Falk, pintora y también poeta. Ella reside en Suecia con sus hijos pero comparte con Hirschman numerosas actividades -recitales, distribución y lectura callejera de poemas, participación en el Movimiento Poético Mundial, entre otras organizaciones de poetas.
Sus padres, cuenta, eran judíos de Bielorrusia y emigraron a Italia, donde se instalaron transitoriamente hasta radicarse en forma definitiva en los Estados Unidos. Allí, dice, conoció a los mejores poetas de la generación beat, con quienes comenzó su trayectoria como poeta con una conciencia muy sólida acerca de la estrecha relación entre la creación artística y la política, la transformación de la sociedad en marcha al socialismo. De ahí su “buenísima, excelente relación con Cuba y los cubanos, porque son un pueblo que ha resistido un bloqueo que es casi una guerra declarada durante más de medio siglo”.
Contradice a Mallarmé: asegura que “un golpe de dados sí puede abolir el azar”, y añade que hay, en la poesía, un alto componente de azar, que, en este caso, no puede abolirse.
Sus poemas circularon siempre en libros o plaquetas de tiradas reducidas, en ediciones artesanales o impresos en editoriales alternativas, como City Lights o New Directions.
Dice que la poesía es la lucha contra la sociedad de consumo y por eso circula con prescindencia de los mecanismos habituales del mercado. No tiene necesidad de los rigores y oropeles de la academia, asegura, porque la poesía está “más en la calle que en las librerías y en las aulas”, acaso recordando que fue expulsado de la universidad de Los Ángeles por sus posiciones antisistema y por militar activamente contra la guerra de Vietnam.
Hirschman compone una poesía decididamente política, que expresa una posición tomada frente a la historia y apela a imágenes cargadas y a veces muy retóricas. Su presencia y sus lecturas enfervorizaron a los chicos en las escuelas primarias y secundarias que recorrió durante el festival, junto con su compatriota Dorothy Payne. Quizás sus poemas tengan ese componente agitador, revolucionario, con consignas e imágenes duras sobre las realidades históricas y entonces esa combinación resulte muy atractiva para su público.
También su manera de leer los textos, la vehemencia de su voz y su gesto histriónico, la fuerte retórica socialista y las consignas, aparentemente fuera de tiempo, le merecieron los elogios y homenajes que recibió.



El festival

Hacia finales de mayo, Jorge Fornet, director de Casa de las Américas recibió, de una delegación de seis poetas patagónicos, la donación de 175 libros de poesía editados en la región. Fornet recordó que en 2010, el jurado del premio de poesía le informó que se había elegido a un argentino y que pensó entonces que no era novedad. Cuando le dijeron que era de la Patagonia consideró que sería el único en esa región.
Se trataba de Bruno Di Benedetto, el poeta residente en Puerto Madryn, que había sido premiado por su Crónica de muertes dudosas.
Di Benedetto, con Liliana Campazzo y Silvia Castro, de Río Negro y Sergio Sarachu, Raúl Mansilla y Gerardo Burton de Neuquén, participó a finales de mayo de la décimo quinta edición del Festival Internacional Cuba Poesía en La Habana. Durante su realización, además de conformarse la biblioteca de poesía patagónica en Casa de las Américas, se realizaron lecturas en la sede de la Unión de Escritores y Artistas Cubanos (UNEAC), en librerías, escuelas primarias y secundarias y en el patio arbolado de la Fragua Martiana.
También participaron además poetas de Estados Unidos, Colombia, Brasil, México, El Salvador y los propios cubanos.
Además, Di Benedetto expuso su reciente libro Cámara de Niebla; Campazzo su “A boca de pájaro; Castro, Isondú, mientras que Sarachu, Mansilla y Burton presentaron el libro “Poetas de Neuquén en La Habana”, que incluye textos de la recientemente fallecida Macky Corbalán.
Además, la historia del maestro Carlos Fuentealba, que murió baleado por un policía durante una manifestación en 2007 en Arroyito, a pocos kilómetros de la capital neuquina, será incluido en la cátedra de Maestros Luchadores de América Latina por la Escuela Pedagógica Fulgencio Oroz Gómez, de la ciudad de La Habana, Cuba. La institución cubana, una de las más tradicionales en la formación de alfabetizadores y maestros de la isla, envió una serie de libros que forman parte del contenido pedagógico y recibirá próximamente la visita de educadores neuquinos.
La gestión, realizada por los poetas Sarachu, Mansilla y Burton en su reciente visita a Cuba, fue parte de un compromiso realizado con la Asociación de Trabajadores de la Educación de Neuquén (ATEN).
Según indicaron los escritores neuquinos “mantuvimos un encuentro con las vicedirectoras de la institución, Tamara Díaz y María Luisa Martínez; la bibliotecaria, Nora Cruz y la docente Bárbara Vázquez; y luego se sumó la directora de la Escuela, quien venía de una reunión sobre Educación entre ese país y Estados Unidos. Precisamente en ese encuentro, una educadora argentina de la UBA, había mencionado el legado pedagógico y el testimonio de lucha de Carlos”.



Datos biográficos 

Jack Hirschman nació en Nueva York en 1933 y es considerado por la crítica norteamericana a la vez como sobreviviente de la generación beat y como un radical poeta socialista, casi único en su género en los Estados Unidos. Es un habitante de las dos costas y ocasionalmente también residente en Italia -su mujer vive en Suecia, con sus hijos, y se reúnen por temporadas en la península-.
Fue estudiante y luego profesor universitario pero su compromiso fundamental fue con la poesía y con la política. Integró la Unión de Poetas Callejeros, que tenían la costumbre de difundir sus textos en panfletos, y, en San Francisco, constituyó con otros colegas la Unión de Escritores de Izquierda de esa ciudad, que lo ungió como poeta laureado en 2006.
Es un prolífico poeta, publica en pequeñas tiradas de no más de 150 ejemplares en editoriales alternativas, muchas veces artesanales o caseras y distribuye sus publicaciones fuera de cualquier circuito comercial. También tradujo al inglés a Vladimir Maiakovski, Stéphane Mallarmé, Jean Cocteau, Pablo Neruda, Roque Dalton, César Vallejo y otros, y es autor de ensayos sobre literatura y poesía.
Entre sus publicaciones figuran Una correspondencia de norteamericanos, con prólogo de Karl Shapiro, Lyripol -un juego de palabras entre lírica y política-; Líneas del frente: poemas elegidos, Todo es izquierda; Los arcanos -considerado por la crítica su obra maestra-, que se publicó en 2006. Este último se trata de un texto escrito a lo largo de décadas, a la manera de las Hojas de hierba de Walt Whitman y “describe el progreso de una conciencia individual a través de los paisajes atestados con la horrible gloria de la vida moderna”, según Alan Kaufman.


Dos poemas

Nunca más

Ellos fueron gaseados, quemados por millones
por el simple hecho de existir.
Aquellos que sobrevivieron dijeron: ¡Nunca más!
Se les pidió que vinieran a Hanoi
y continuaran la revolución socialista.
Contestaron: ¡Nunca más!

Nunca más confiaremos en ningún gobierno.
Haremos nuestro hogar en Palestina,
venceremos a los árabes allí, los dispersaremos o
los dejaremos vivir como sombras irregulares
en los campos de nuestra ocupación.
Viviremos en y entre la capital de América,

como Israel, por nombre, como la nación Judía,
y nunca más sufriremos holocaustos
por el simple crimen de existir.
Pero aunque Israel creció y prosperó,
aquellos a quienes desplazó y arrestó
estaban susurrando: ¡Nunca más!

Pobres y desterrados, construyen su resistencia
y luchas y pierden una y otra vez
ante la armada sionista de armas americanas.
El lenguaje del socialismo, de la fraternidad
y la armonía de los pueblos de diferentes culturas
murió de agotamiento en el Medio Oeste, por
el dinero. Ofertas. Estúpidas comidas. Ominosas mulas.

Mudas moles. Porciones de momia*. La Estrella
de David desenrollada sobre la tierra,
pero los verdaderos David estaban en las calles
arrojando piedras al Goliat.
Oh filistea ironía y reverso del hebreo.

Aquellos que son más pobres y sin estado,
que han convertido su odio a la sumisión
a la esclavitud en mártires brigadas de humanas
armas suicidas, y han llamado a su linaje
a unirse a su ataque sobre la feroz colonia
de los Estados Unidos de la Explotación;

ellos, los más pobres y desarraigados, para quienes
la única solución aún respira, la única
solución que no es el genocidio ni el fratricidio
ni una solución final ella misma, donde apretones de mano
y palabras pueden aún abrir las puertas al
lenguaje del futuro socialismo de una Nueva

Israel y una Nueva Palestina,
---donde ¡nunca más!
estará el llanto unido
de ambos, apuntando
a la tierra del fraude
y la casa de la codicia.


* N.T. Juegos de palabras y sonidos: "Dunny - Doomy - Dummy - Mummy" y "meals - mules - moles - doles" de imposible reproducción en español.

* * *

Los niños

Por doquier se recordarán
sus brazos, sus piernas,
los espacios amputados
serán Nada contramarcada
en sus pequeñas almas,
para nunca olvidar, Israel,
tú destrozaste sus navíos
con tu cañón, cagaste en
la palabra, le dijiste jódete
al feto en el vientre.

Tú y no ellos orinaste
tu propio tetragrámaton
totalmente profano, sus letras
un fraude y una farsa.
Quisiera poder alimentarte con
granadas de mano en tu tazón,
quisiera rellenar con niños muertos
tus ojos, amantes de aprender
mentiras.

Pueda la Selah romperse
en tu boca, pueda el amén
no encontrar capítulo ni versículo,
pueda tu comida convertirse
en las extremidades gangrenosas
de los niños que derribaste,
esos pequeños árboles de chispas.
Has matado a David una
y otra vez, tú, estrella de muerte.

¡Oh Aliyah, cuán bajo!

¡Oh victoria de frustración!

¡Oh que crecen en
el apretón de puños
enfurecidos,

contra ti
cascabel de huesos!

ensamblar macky corbalán

Este texto fue presentado por los autores como cierre del seminario “Secciones poéticas: Lecturas en Torno a la poesía del siglo XXI escrita en Patagonia Argentina”, dicado por Silvia Mellado em la Universidad Nacional del Comahue, sede Neuquén, en abril de este año. La actividad está en el programa elaborado por el Centro Patagónico de Estudios Latinoamericanos y la Cátedra libre de literatura patagónica David Lagmanovich, dirigidos por Laura Pollastri y Gabriela Espinosa.


I. Sacar la lengua en mofa aguda


En agosto de 1986, en la ciudad de Neuquén, un grupo de poetas que había participado del grupo Coirón y del Centro de Escritores Patagónicos, convocó a un recital en el auditorio del subsuelo de las oficinas de la Municipalidad de Neuquén. El programa incluía, entre otros, a Eduardo Palma Moreno, autoconstituido en líder del espectáculo, a Horacio Bascuñán, Raúl Mansilla, a los hermanos Vladimir y Oscar Cares Leiva, y a una chica de poco más de veinte años que deslumbró: tímida, como pidiendo permiso para estar en ese escenario, comenzó a leer.

El dato no es certero, pero el primer poema recitado acaso fuera “Huaritaco”. A continuación, esa misma chica miró al público, que escuchaba en penumbras, y mostró su desdén dolorido con “Usted cordilleree”. De ese modo, se conjuró una presencia que se repetiría en cada recitado, en cada lectura posterior, durante más de treinta años.
Durante el mismo año, alentada por su amigo de “legendaria generosidad”1, el también poeta Raúl Mansilla, esta muchacha veinteañera obtuvo el primer premio en el Tercer Concurso Nacional de Poesía “Raúl González Tuñón”, con Jorge Boccanera, Hamlet Lima Quintana y Juano Villafañe como jurado. Al año siguiente, publicó algunos poemas en los volúmenes antológicos Decires de cobreazul, compilación de Lilí Muñoz y Marita Molfese, y en Voces a mano, compilado por Ricardo Fonseca.
Aquel primer poema suelto en el aire, ya contenía la marca de la poeta, la voz de Macky Corbalán, en el cual creó un territorio y una protesta, un sitio desde el cual resistiría, un lugar que será concebido por la poeta como un lugar de amor. Amor en tanto experiencia de hallazgo y pérdida, como aquello que se tiene y no se tiene al mismo tiempo, amor como experiencia de plenitud en la que de todos modos falta algo; amor, en fin, como escasos momentos de sospechosa plenitud.
Es interesante en este punto hacer referencia a los Fragmentos de un discurso amoroso de Roland Barthes –un volumen al que Macky recurriría incesantemente2–; en este texto, su autor recuerda las palabras de Novalis: “El amor es mudo, sólo la poesía lo hace hablar” o bien: “Querer escribir el amor es afrontar el embrollo del lenguaje”3.
Ya comenzada la década de los años ‘90, José Luis Mangieri publicará en su editorial Libros de Tierra Firme los dos primeros libros de Macky Corbalán: La pasajera de arena (1992) e Inferno (1999). El editor, que vivía del dinero con que los poetas pagaban sus ediciones, solía decir que había costeado los libros de Macky sin dudarlo porque sus poemas “tienen una tensión erótica que no se encuentra en la poesía de hoy”. Y citaba de memoria los versos del quinto poema de La pasajera de arena, ese cuyo primer verso enuncia “Acaricio su rostro con el pie.”4.
La anécdota recuperada en el primer párrafo es ilustrativa de un contexto más amplio. Durante aquellos años posdictatoriales, el campo de la poesía argentina se caracteriza por la proliferación de poetas que, según Alicia Genovese, “comenzaron a marcar una territorialidad diferente, visible tanto en los textos como en la ocupación del espacio de circulación poética”5. Al respecto, en una entrevista publicada en Confines N° 37, Macky Corbalán dirá: “ [la actividad de aquellos años] era una actividad que no estaba separada de la práctica en la calle, de enlazar práctica poética y política”6. El campo de la poesía argentina estará fuertemente marcado por un incesante acontecer de lecturas, presentaciones, ciclos, encuentros, festivales, lo que constituye una verdadera movida poética (Genovese, 2003). Con esta seguidilla de acontecimientos, el lenguaje poético se verá reconfigurado y se diferenciará de propuestas estéticas anteriores.
Posteriormente, Macky Corbalán integrará, junto a Ángela Jerez, Mariela Lupi, Gerardo Burton, Raúl Mansilla, Aldo Novelli, Ricardo Costa, Ricardo Fonseca, Andrea Diez, Ana Clara Leguizamón, Gabriela Prado, entre otros/as, el grupo Poesía en trámite, cuya práctica será similar a la del anterior, con “toda esa onda acorde con la recuperación de la democracia”7: arte político, música, peñas, recitales de poesía, acciones performáticas…
El “crecimiento en lucidez”8 de su ideología poética no puede disociarse del crecimiento de su conciencia política: podría establecerse un primer momento en su práctica del cristianismo vinculado con la teología de la liberación; luego vendrían el comunismo y el peronismo revolucionario, y más tarde el momento de una práctica política estrechamente relacionada con la reivindicación de los derechos de las minorías, especialmente de las minorías sexuales, en una sociedad concebida como patriarcal, heteronormativa, masculina y profundamente machista. Estas prácticas se tradujeron en una lucha a brazo partido contra el poder y los poderes, a menudo desde posiciones anárquicas y otras veces agrupada –La Revuelta9, Fugitivas del Desierto– que le permitieron también asimilar y elaborar otras teorías y enriquecerlas. Siempre atenta a lo nuevo, a lo actual, a lo contemporáneo, Macky Corbalán incorporaba, asimilaba y llevaba a la práctica ideas provenientes de un variado repertorio de teorías. El gesto era el de quien siempre lleva en su mochila textos teóricos y los ofrece a sus interlocutores; repartía teoría y pretendía motivar, abrir mundos.

II. Mido al mundo desde una consideración animal


Los libros editados por Macky Corbalán son cinco: La pasajera de arena (1992), Inferno (1999), Como mil flores (2007), El acuerdo (2012) y Anima(i)s (2013). En este apartado nos referiremos a estos libros (su obra editada), y en el siguiente apartado haremos referencia a otras actividades ejecutadas por la poeta, las cuales forman parte de lo que podríamos denominar su “activismo político-poético”; también, tendremos en cuenta algunos poemas inéditos.
La pasajera de arena contiene algunas marcas que lo configuran como un poemario iniciático. En primer lugar, la dedicatoria a su madre y a su padre, como si el poemario fuese un regalo y un reconocimiento y también la incorporación de citas de dos poetas a modo de epígrafes, que inauguran cada una de las dos partes en las que está dividido el volumen: Alejandra Pizarnik y Sylvia Plath10. La mención de estas dos poetas la entendemos como la intención por parte de Corbalán de establecer una genealogía poética. Resulta interesante el hecho de que ambas citas se refieran a la muerte: la cita de Pizarnik es, al mismo tiempo, la nota que esta poeta argentina dejó junto a su cuerpo suicidado; la cita de Plath, por su parte, iguala a la muerte con el arte11. En segundo lugar, proliferan en este poemario motivos típicos del romanticismo alemán y el romanticismo y el simbolismo franceses: los bosques tenebrosos, la noche, imágenes de la degradación o de lo que “devino de menor calidad” o “se vino abajo”12. La poeta remeda la imagen del flâneur que observa el mundo y registra con su mirada lo que ocurre “allí fuera”13. Ese mundo, por otra parte, es el que “miramos” “apenas nacidas” y “supimos que nos habíamos equivocado” (p. 18), es un mundo del cual la poeta se siente ajena, como si renegara del hecho de que le tocara ser persona y no animal o árbol o piedra o astro… (elementos todos estos a los cuales, por otra parte, hace referencia reiterativamente en este poemario y en otros).
Inferno, segundo poemario de Corbalán, constituye un verdadero descenso a los infiernos, aunque no conciba el infierno según la imaginería cristiana: “Amor, ¿quién hubiera dicho / que el infierno / no era el fuego?”14. La poeta ya no observa el mundo exterior, porque “no hay afuera” (p. 33), sino que se vuelve hacia su interior, en una presunta búsqueda de respuestas o certezas. Sin embargo, pareciera que esas respuestas o certezas no aparecen o parecieran no existir verdaderamente15. En la segunda parte de este poemario, denominada ‘Las notas terrestres’, la mirada ocupa un lugar central; pero no es la mirada del afuera, que no existe, reiteramos. La poeta quiere decir lo que vio (“Voy a decirte lo que vi” p. 21) pero finalmente enuncia que “no hay nada allí que nosotros podamos ver” (p. 23). La mirada es una mirada angustiada. Lo que la poeta mira, ve, observa y contempla son “apenadas alegorías para el alma” (p. 30). Y aquí pareciera que la poeta entra en diálogo con el Barthes del discurso amoroso; pero ahora con la cuestión del despojo de sí que implica el enamoramiento, y una vuelta de tuerca a la cuestión de la mirada: “La ascesis (la veleidad de la ascesis) –dice el ensayista- se dirige al otro: regresa, mírame, mira lo que haces de mí”16.
En Inferno, nos topamos con epígrafes de Jacobo Fijman, Fito Páez, canciones populares, Toni Morrison… Una clara muestra del eclecticismo que caracterizaba a Macky Corbalán, eclecticismo que se observará luego en Como mil flores y que, por el contrario, no se observaba en La pasajera de arena. Genovese propone como rasgo característico de la producción poética de los años ’90 esta contaminación de la poesía por parte de otros discursos, como el de la publicidad o el de los medios masivos de comunicación; la misma autora califica la producción de aquellos años como un discurso poético híbrido (Genovese, 2003, p. 149)
Como mil flores, en relación con los dos poemarios anteriores, hace estallar la noción de poesía que Corbalán parecía haber elaborado. En la entrevista publicada en Confines a la que ya hemos hecho referencia, Macky comentaba:
Durante mucho tiempo pensé que [la poesía] era un arte separado de mí, y un arte en que privilegiaba la mirada. Concebía el poema como una manera de mirar el mundo y de situarse en él. […] Después, a medida que fui creciendo en lucidez, me di cuenta de que no había diferencia entre respirar, comer, nutrirme, dormir y la poesía. Es entonces un arte orgánico, parte de mi organismo como entidad global y de todos sus aparatos17
Esta concepción de la poesía como ‘arte orgánico’ quedó registrada en unas plaquetas, que llevaban por título “Elemento 119. Tabla de Poesía. El elemento que faltaba”, que Macky imprimió junto a valeria flores18 compañeras ambas durante muchos años, y a quien Como mil flores va dedicado19. El elemento 119, el elemento que faltaba, es la poesía, que no se diferencia, según se desprende de estas plaquetas, del hidrógeno, del helio, del litio, ni de ningún otro elemento de la tabla periódica.
Como mil flores titula los poemas con rigurosidad20. A primera vista llama la atención la cantidad de textos, treinta en total. Se trata en su gran mayoría de poemas extensos; los que son breves, contienen, de todos modos, una síntesis tal que los convierten en objetos a ser contemplados: la lógica del verso es intrincada, densa, en el sentido de que quien lee debe ejecutar complejas operaciones de abstracción a causa de que el trabajo de la poeta con la lengua es inmenso. El lenguaje deviene un trampolín privilegiado desde el cual la poeta salta del mero lenguaje utilitario a la percepción epifánica, para guarecerse en la fisura donde crece el elemento erótico. “El lenguaje es una piel”, dice Barthes, y añade: “yo froto mi lenguaje contra el otro. Es como si tuviera palabras [a modo] de dedos”.21
Todo se volvía
Cercano, accesible, incluso
La finitud (pp. 26-27)



En este poemario Macky trabaja intensamente este elemento erótico, aquel que el editor de los dos primeros poemarios había advertido en su poesía, y, en este sentido, también el desarrolla una consistente filosofía sobre la duplicidad, sobre los vínculos, específicamente el vínculo erótico-amoroso, el cortejo de los cuerpos, temática que Corbalán trabajaba también desde la lectura de textos teóricos: el discurso amoroso, a la manera de Monique Wittig22 o de Roland Barthes: “Única. Una. Ambas”23 o “En la seducción, sólo en ella, hay completud”24, o incluso “en el lenguaje sensual todos los espíritus conversan entre ellos; no tienen necesidad de ningún otro lenguaje, puesto que es el lenguaje de la naturaleza”25. Ya dijimos que los poemas señalan la relación de la poeta con otros seres del universo, los animales, los insectos, las piedras, los astros: “los huecos / ojos de los astros todo lo miran” (Inferno, p. 35).
La temática comentada en el párrafo precedente ya se leía en los dos poemarios anteriores, pero en Como mil flores esta reflexión ocupa un primer plano: cómo la poeta es afectada por otros cuerpos, por los cuerpos de sus amantes, por los animales, por los insectos… una poética del cuerpo afectado. La poeta enuncia en tono de descubrimiento, en un estilo cuasi-aforístico: “Todo lo fijo es de temer” (p. 22). Además, los versos se equiparan a enunciados lógicos que buscan expresar el impulso previo al habla:
Creer en las palabras, en el
latir que las empuja hasta la dicción (p. 39)

Hay un procedimiento poético que “cree” en las palabras, y trabaja con ellas como si fueran objetos a ser tallados: “tallé / un dios justo a mi medida” (p. 23). Si bien, la poeta trabaja la idea de duplicidad, no descarta la idea de unicidad:
Este solo movimiento (p. 20)
Este pensamiento único (p. 22)

Y luego del estallido que significó Como mil flores, en el que la poeta además enuncia fervientemente “No he sido todo lo cursi que puedo” (p. 25), en El acuerdo y en Anima(i)s, encontraremos poemas brevísimos, versos sueltos, no estructurados en estrofas, desprovistos de elementos retóricos, poemas-síntesis, o, en palabras de H. Brémond “poemas despojados”26, poemas cuya irradiación provoca efectos poéticos inaprehensibles, inefables. También una poesía cercana al pedido, a la plegaria:
salvanos ojo
de pájaro, boquita
codiciosa de hormiga, gorjeo,
translucidez del brote.27


El acuerdo28 es el libro más voluminoso que produjo Macky Corbalán. Destaca en su producción por las siguientes razones: son dos libros; el primero, consta de cuatro secciones, el segundo, de una sola, en el que se plantea el tema de la máscara. Su título es “Nô”, ese teatro japonés de un alto lirismo, interpretado solamente por varones29.
En El acuerdo, Macky trabaja en numerosos planos; en cierta época, Macky parecía obsesionada con la temática de la diversidad de planos o capas existentes en ciertos programas de diseño en computación. Y precisamente en este libro aparece esta preocupación, ya que coexisten niveles semejantes a aquellos. Además, hay un acercamiento a lo gráfico; en varios poemas emplea la palabra “dibujar” o se trama una red semántica relativa al dibujo y a la geometría en general, entonces proliferan los trazos, las líneas, las rectas, la simetría…
Relativo a su militancia en defensa de los derechos de los animales y de todo ser vivo, hay en El acuerdo una enumeración proliferante de animales: perros, pájaros, cascarudos, hormigas, moscas, aguiluchos, gatas, insectos, monos… Asimismo, cobran relevancia las alusiones al mundo vegetal: naranja, frutas, sauce, musgo, calas, verdura, flores, pinos… Estas menciones confluyen en el concepto de cuerpo humano, ubicado en el mismo plano que el cuerpo animal y que el cuerpo vegetal. Más aún, las mismas palabras son “animalitos” y el cuerpo es “el animal que me acompaña siempre”. Y “mido al mundo / desde una consideración / animal”30 y también “hay una jerga animal que no me es extraña”.31 En el poemario hay un despliegue inmenso de universos fónicos: cric, música, trino, ladridos, siseo, ronroneantes, susurro, piar, gemidos, gorgoteos; sonidos inseparables del mundo creado por la poeta, o por la poesía a través de la poeta.
El poema “La muralla” es nodal en este libro, pues enumera todos los elementos con que la poesía subvierte el poder establecido: el placer se opone a las ortodoxias morales aun cuando estas ortodoxias lo consideren pecado y procuren su castigo. El placer también se opone a las plegarias. Y existe un desdoblamiento, un uso muy corbalaniano del ojo como puerta o ventana de entrada del pecado. Construye la contracara del pasaje bíblico en el cual Jesús menciona el ojo en comparación con la ‘lámpara del cuerpo’ (Mt 6,22) o del ojo como ‘ocasión de pecado’ (Mt 18,9). También puede aludir al pasaje del Evangelio de Juan (9, 40) donde se le dice a los fariseos que “si fueran ciegos” no tendrían pecado, pero como ven… (“La muralla”, op. cit.)
La oración, la plegaria se erigen contra el poder establecido, contra el statu quo, pero no es una oración hereje ni blasfema; por el contrario, es una oración desde la poesía concebida como experiencia ‘inefable’, como ‘epifanía’. Aquí merece destacarse el uso de vocablos específicos en la poética de Macky: epifanía, al cual ya hemos hecho referencia; otros que podrían integrar la misma serie son: prieta, escuecen, opalescente, fruición…
Si tomamos los tres ejes a los que Macky hace referencia en la entrevista anteriormente citada –ritmo, lenguaje, poder- la poesía existiría en ese lugar de indigencia, en medio de dos abismos, entre la falta de palabras, que se sitúa en los extremos: se “merodea” en torno de la poesía (ver “Trompetas”, primer texto) ; ésta es inasible en tanto el lenguaje se expresa a través de una “boca boba”.32
El ritmo está de este modo, tanto en el amor como en el poema: el amor se presenta como danza –nuevamente el movimiento, porque nada queda fijo, nada es sólido, nada es más que aire en el aire (“La danza”, poema 1)- y ambos –amor y danza- configuran el erotismo, un erotismo cuya tensión varía a lo largo de su obra y que discurre por meandros que se asemejan a esos merodeos con los que se corteja a la poesía. En la sección titulada “Nô”, se puede establecer que esa dramaturgia funciona como una metáfora del patriarcado y eso se expresa en algunos términos: odio viril; pilares; monotonía del ritmo; guerrero. Las mujeres, en cambio, caen “sin remedio” en la “locura por celos / o muerte de lo amado” (Nô, poema 14).
Y el pedido, la plegaria en un sentido amplio, pero particularme la plegaria amorosa aparecerán en un poema inédito de Macky:
Dame fuerzas, Tú, quien
quiera que seas: cielo diáfano,
coirón ardiendo en la pampa
helada, sola, luz,
luz entrando de pronto en la habitación
cerrada.
La poeta busca el contacto, y este mismo pedido ya estaba en la primera palabra del primer poema de La pasajera de arena: “Llámenme”.
Hacia mediados de 2013, Gerardo Burton le ofreció Macky la publicación de una plaqueta en la colección la cebolla de vidrio ediciones; sería una edición artesanal de no más de dieciocho páginas, acabada a mano y con el interior fotocopiado; la tapa iría impresa en un equipo casero.
La propuesta fue aceptada de inmediato y ella se puso a trabajar. Estableció algunas condiciones: que fuera de copy libre (copyleft)33 y que el poemario tuviera ilustraciones. Acordaron una tirada inicial de cincuenta ejemplares y ella aportaría parte del papel y la impresión del interior; la idea era que Macky no pusiera un peso. Meses después de la primera tirada, se hizo una reimpresión de treinta ejemplares; el proceso de edición demandó unos tres meses, y de este modo, en noviembre de ese año, la plaqueta estuvo finalmente editada. Fue justo cuando comenzó a carcomerla su enfermedad.
Anima(i)s constituye un juego de palabras desde su título, y alude a una de las obsesiones militantes de Macky. En ese título se encuentra cifrada la palabra latina que designa a los animales –seres con un alma inferior, pero alma al fin según el aristotelismo cultural, pero que para ella era totalmente diferente: es igual el alma de todos los seres, incluso de lo inorgánico-; también es el alma que anima los cuerpos; y además es la voz en portugués para designar animales. Macky, como ya hemos mencionado, bregaba por los derechos de los animales, y de las minorías en general, desde hacía mucho tiempo; incluso en una época alimentaba perros y gatos callejeros y buscaba dar en adopción a los animales capturados por los servicios municipales de zoonosis.
Anima(i)s tiene, además, otro regalo: la contratapa lleva un texto breve34 que ella redactó y que tiene toda la apariencia de un manifiesto: es breve, y ejecuta un juego de ficcionalización poética, pretender ser autora de un libro, con lo cual se desmontan los mecanismos de la propiedad intelectual, discutidos también en el copyleft; la ubicación de este “personaje” en el mundo, con sus títulos militantes (lesbiana, feminista, queer) y su acercamiento “amorosamente a lo inorgánico”; la poesía, “imprescindible link con el aire”. El poemario se compone de dieciocho textos brevísimos divididos en dos secciones, “Lola” y “Variaciones sobre la golondrina”, con dos protagonistas excluyentes: una gata de ese nombre en la primera parte y una golondrina. Los dibujos interiores –uno por página, justo en el lugar donde debería estar el folio– pertenecen a valeria flores; la tapa, a Gerardo Burton.
Los poemas de “Lola” describen la cotidianeidad de una gata; casi no hay imagen y suponen breves pinceladas, semejantes a las técnicas de pintura japonesa. Hay mucho de cultura zen en todos estos textos; está la naturaleza, lo obvio, nada que no pueda verse o comprobarse con la percepción de los sentidos. La golondrina, en cambio, parece exigir otro tratamiento: de danza, de “coreografía de pico”; de espiralado ascenso, cuyo “saboreo aéreo / como poesía / no busca desvelamiento”.
III. La teletransportación podría llevarnos donde queramos

“Sacar la lengua en mofa aguda”, como se titula el primer apartado de este trabajo, es un verso de Macky Corbalán que remeda su gesto real de risa burlesca, sardónica incluso, que tenía frente a las cosas. Asimismo, sus últimas producciones se ríen de aquellas primeras producciones iniciáticas. En Como mil flores la poeta persiste en “un mundo que sigue siendo ajeno” (p. 29), como ocurría en La pasajera de arena. Y en el libro de 2007 “escucho las voces animales / que no entiendo” (p. 29) pero en Inferno había, como ya hemos mencionado “una jerga animal que no me es extraña”.
Macky decía que existe, para todo poeta, una obligación: lectura y reflexión en torno a poesía y lenguaje. Sus poemarios y otras actividades poético-políticas35 constituyen una muestra de esos procesos de búsquedas, encuentros y desencuentros. Ella concebía la poesía como una marca de intensidad en el lenguaje36 y al mismo tiempo como una forma –“no cualquiera”– de transformar el mundo. En este sentido, estableció una oposición –acaso influenciada por sus lecturas de Edmond Jabés y de Henri Meschonnic– entre literatura y poesía; a la primera la identificaba con lo académico, los cánones, las instituciones; a la segunda, con lo trascendente, lo numinoso e insondable.
Se produce entonces el hallazgo de nuevos modos de habitar el ámbito poético; Macky rompe el modo patriarcal de producción de poesía en Occidente e inaugura una tradición otra. En su poesía hay un desarrollo paralelo, esforzado, de más de dos décadas, del pensamiento lesbiano-feminista y de la poesía como sitio privilegiado de aparición del sí-mismo, la poesía como espacio donde guarecerse, lo poético identificado con lo epifánico, el poema como sitio donde emergen alteridades y projimidades.
Decía que su poesía carece de temas, y que sólo presenta un desarrollo del pensamiento poético, “algo que es más lábil y en consecuencia más difícil”. Lo cierto es que permanece el compromiso ético con la palabra. Es necesario destacar este punto, ya que la propuesta es una poesía que se piensa como ilimitada, un nuevo ápeiron –lo indefinido e indeterminado-, que tienen posibilidad de emerger en tanto y en cuanto la poeta se disuelven: el “yo” no habla sino que es hablado por la poesía; el nombre, el autor37, poco importa; la identidad, menos. Hacia el final, hay un corrimiento de identidades –que se presenta como ficcional- y de género –que aparece como una elección, acaso impostada- en la contratapa de Anima(i)s, donde invoca a su “semblable”, y se constituye en un virtual manifiesto y por qué no, testamento.
Su trabajo último fue “pensar la poesía, pensar en poesía”. En lo gráfico del poema escrito se presenta al modo de Denise Levertov; en el corte del verso produce el efecto del cincelado de la pasión poética, de una materia que a veces, y sólo a veces, parece informe. Hay un modelado de la materia, un limado de aristas a veces exagerado (por caso, en el poema inédito presentado anteriormente: luz entrando de pronto en la habitación cerrada) adjetivos extremos que por momentos pasan al otro lado de lo real (‘hormiga particular’ ‘mi obsesivo insecto’ ‘mi fruta firme’ ‘ácida manzanita’).
El pensamiento poético-político de Macky Corbalán logró trascender los límites de la provincia y de la región. Y en esta tarea, no dio el brazo a torcer. Acaso inspirada también en Barthes, que en El placer del texto alegaba que la lengua es redistribuida a partir de la ruptura:
se trazan dos límites: un límite prudente, conformista, plagiario (se trata de copiar la lengua en su estado canónico tal como ha sido fijada por la escuela, el buen uso, la literatura, la cultura), y otro límite, móvil, vacío (apto para tomar no importa qué contornos) que no es más que el lugar de su efecto; allí donde se entrevé la muerte del lenguaje... Ni la cultura ni su destrucción son eróticos: es la fisura entre una y otra la que se vuelve erótica
El punto culminante fue considerar el lenguaje como un sitio privilegiado donde el poder se dirime, y ahí fue a luchar como intérprete, médium de la poesía, convertida en una guerrillera resistente contra los poderes. Y era muy frecuente oírla repetir: “toda poesía es política; todo arte es político”.
Referencias Bibliográficas

Burton, Gerardo, “Macky Corbalán: hacia una construcción de la identidad poética”, entrada del martes 18 de noviembre de 2014, consulta online http://lacebolladevidrio.blogspot.com.ar/2014/11/macky-corbalan-hacia-una-construccion.html (consultada 23/6/2015)

ensamblar macky corbalán

Este texto fue presentado por los autores como cierre del seminario “Secciones poéticas: Lecturas en Torno a la poesía del siglo XXI escrita en Patagonia Argentina”, dicado por Silvia Mellado em la Universidad Nacional del Comahue, sede Neuquén, en abril de este año. La actividad está en el programa elaborado por el Centro Patagónico de Estudios Latinoamericanos y la Cátedra libre de literatura patagónica David Lagmanovich, dirigidos por Laura Pollastri y Gabriela Espinosa.

I. Sacar la lengua en mofa aguda


En agosto de 1986, en la ciudad de Neuquén, un grupo de poetas que había participado del grupo Coirón y del Centro de Escritores Patagónicos, convocó a un recital en el auditorio del subsuelo de las oficinas de la Municipalidad de Neuquén. El programa incluía, entre otros, a Eduardo Palma Moreno, autoconstituido en líder del espectáculo, a Horacio Bascuñán, Raúl Mansilla, a los hermanos Vladimir y Oscar Cares Leiva, y a una chica de poco más de veinte años que deslumbró: tímida, como pidiendo permiso para estar en ese escenario, comenzó a leer.