miércoles, 21 de marzo de 2018

Por la memoria. Mujeres contra dictaduras


MUJERES CONTRA DICTADURAS

Una selección de catorce poetas argentinas de diferentes épocas pone en cuestión los poderes que se establecen en contra de los intereses de los pueblos, sean éstos en dictaduras o en simulacros de democracia. Se trata de un homenaje desde la poesía a las luchas populares en ocasión de un nuevo aniversario del golpe cívico-militar de 1976


Un afiche que recoge catorce poemas de mujeres argentinas plantadas contra los poderes institucionales de las dictaduras, los regímenes de facto y los simulacros de democracia que encubre el neoliberalismo, servirá para homenajear las luchas populares en la Argentina en ocasión de un nuevo aniversario del golpe cívico-militar del 24 de marzo de 1976.
La selección incluye un poema inédito de la neuquina Irma Cuña (1932-2004), que vivió años exiliada. La idea de realizar una muestra de poetas mujeres surgió a raíz de la gran movilización del 8 de marzo pasado y fue luego de la lectura de un texto de la cordobesa Glauce Baldovin (1928-1995) que fue perseguida por su militancia en el PRT a comienzos de los años setenta. Tras el golpe de marzo de 1976, fuerzas del ejército secuestraron a uno de sus hijos.
Seis de las poetas figuran en las listas de desaparecidos y sus poemas fueron recopilados en el libro Palabra viva, una publicación que en 2005 hizo la Sociedad de Escritores y Escritoras de la Argentina, SEA, y que presentó el entonces presidente Néstor Kirchner. Una de ellas es Lucina Álvarez, cuyo hermano Omar vive actualmente en Centenario y es autor de una novela, Perros en invierno, que relata su historia. Hay poemas que fueron escritos en distintos años a partir de mediados de los años sesenta, cuando en la Argentina se vivió un largo período de dictaduras y democracias débiles y tuteladas por los poderes militar y económico del país.
El objetivo es señalar cómo la poesía enfrenta a los poderes y demostrar una geografía de voces amplia, sin fronteras interprovinciales ni generacionales y con un sólido planteo que identifica la lucha con la estética y la poesía con la política, pese al vaciamiento que intenten desde los sillones del prestigio cultural y mediático.
El afiche se distribuirá este fin de semana en la vigilia previa al sábado 24 de marzo y en algunos actos recordatorios en la Patagonia. También está disponible en esta página o en el sitio www.vaconfirma.com.ar




La poesía sale de su oscuro rincón
me enfrenta
me mira desde sus ojos sin párpados
y me exige testimonio sobre el hambre
la persecución
el crimen.

Me conmina.
Me sentencia.

Y antes de esfumarse otra vez
deja en mis manos un afilado puñal de
punta perfecta.

Glauce Baldovin (Río Cuarto, 1928-Córdoba, 1995)


Entre alegres asesinos pasa la vida;
entre espinas romas y derrumbamiento.
Ni alma ni cuerpo: sólo minas holladas,
moribundas eternas, como rosas.
El vacío tiende al vacío y así llaman amor
a la atracción ciega de lo igual por lo igual
sin comprender que es muerte,
nada más que muerte y despojo.
Y en tanto que en la sangre, en sus cisternas,
algo se ha liberado de los hilos



 

y libre se desliza a la nada,
otros cierran puertas, corren pasadores,
rebuscan en sus sueños
hasta encontrar desnuda a la locura,
sospechan del ave y de los ojos de los ratones,
muerden libros como cuerpos, a tambor,
a campana batiente, para mejor dormir
entre algodones sucios y pajaritas.

Susana Thénon (Buenos Aires, 1935-1991)



Universidades tomadas
y derecha peronista
vivía en una pensión
y mi padre me dio una tarjeta:
un diputado influyente, de mi parte,
un gordo con los bigotes perfumados
ligeramente hacia arriba,
me sopesó de perfil. No me habló
de oficina o de hacer, no me preguntó
le enfrenté los ojos, el juego
al descubierto
en un agua violenta, un alerta
de pez, sin parpadeos.
Entre la dureza y la ingenuidad
-la repetida encerrona
de esos dos extremos-
no descubrí
muchos matices. Oscilación
que aún me aísla provinciana
en la desventaja.

Alicia Genovese
(Lomas de Zamora, 1953)

… descuélgase la luna
                el general vencedor firma

-Sólo unas cartas, Manuel.

                               Abraza la llanura
                               directo al corazón.
                               Un bramido...
                                               desplómase despacito...

-¿qué ha hecho, don Juan?

                               … tiempos de muerte ufana
                               al aire
                                               de cara al sol

Fusilamiento
Navarro, 13-12-1828/1982

Susana Poujol (Necochea, 1950-Buenos Aires, 2009)
Los nombro a sabiendas
Haroldo Conti,
Paco Urondo,
Juan Gelman, sobreviviente.
El silencio es tan denso
Que un levísimo respiro
Lo hendiría como un cuchillo.
En vilo
Oscilamos apenas
-animalitos abiertos a lo invisible.
No hemos olvidado
Ni olvidaremos,
Aunque nuestros corazones miren el desierto
-en un horizonte de cuarzo reseco por el viento-
y vean las caravanas interminables de los desaparecidos.
Estamos plantando retoños
Y los cuidamos del exceso del sol
Y el exceso de la esperanza.

Siempre queda el mar
Para aprender del espejismo
El eterno retorno
De los bienamados

Irma Cuña (Neuquén, 1932-2004)











Poema sin título

Hace meses que los aguardo
a la sombra de una piedra.
Fija la vista en el horizonte,
atento el oído,
tenso el cuerpo, la espada lista.
Y no llegan.
¿En qué lugar de este mar
de arena y sol
se han perdido?
¿Dónde están?

¿Dónde están mis molinos de viento?

Alcira Fidalgo Pizarro (S. Salvador de Jujuy, 1949-Desaparecida 1977)


La Perla

Cúmulo de noches atormentadas.
Paredes cerradas donde
la memoria martilla su sentencia.
Allí morabas, en ruinas,
abandonada.

Sé porque
la lluvia busca tu lápida,
limpia tus flores y tu nombre.

Niní Bernardello
(Cosquín, Córdoba, 1940. Vive en Río Grande, Tierra del Fuego)



Cuentas rotas

bebamos,
bajo el sol,
sobre nuestros errores,
bebamos el sueño de un amor,
que pasará con la vida,
que morirá con la muerte,
que mirará la gran llanura,
esperando, esperando,
la redención de los hombres

Agustina María Muñiz Paz (Buenos Aires, 1949-Desaparecida, 1976)
Un favor a la poesía
Poetas, cantores
deshollinadores de la vieja memoria
rumiadores celestes de palabras
caballeros andantes de la melancolía
buceadores de la magia
filatelistas de la ceniza
Lamas de los papelitos
amigos míos

no vayamos a olvidarnos de la luz
que no está allá arriba ni tan lejos
sino aquí
por estos lados.

Lucina Álvarez
(Buenos Aires, 1945-Desaparecida, 1976)

Ven, abandona esta madrugada
tus huecos y la soledad
donde encalló el egoísmo
y te fue devorando imperdonable.
Verás entonces que era sólo mística
tu ceguera
que eran sombras en el alma
y que es posible alcanzar juntos el alba
para hacernos día.

Alicia Raquel Burdisso
(Santa Fe, 1952-Desaparecida 1977)









Lugar

A la mañana paso
cerca de un sitio rodeado de muros
altos grises tristes sucios
de carteles, de vote lista azul
un día miro adentro
es una villa miseria.
Gente
más gente.
Vestida de tela barata
desnuda de felicidad.
Una chica me ofrece limones
“cien la docena, compremé”.
Tiene trece años, más o menos
mi edad.
Un almacén ruinoso,
con ratas, con suciedad
con microbios funestos.
Es un sitio rodeado de muros
sucios de crímenes humanos
que son sólo los nuestros.

Franca Jarach (Buenos Aires, 1957-Desaparecida, 1976)


Poema con brujos

Y por eso me voy de este lugar de brujos,
de gente bella, de tinieblas.
Donde mis esperanzas abortan
mis caminos terminan
y no soy capaz de conceder al tiempo
ni segundos de mi sangre
que se enfría y se calienta porque sí.
Este lugar hechizado y hechizador
que no tiene espacios ni rincones
donde dormir, mirar sin decir nada.
Estoy de más en el mecanismo complicado
de este país hostil
que me presta la última ternura
justo al abrirse mi esperanza.
Y me voy hacia el olvido
porque no debo quedarme un minuto más
tapándoles el sol como si nada.

Ana María Lanzillotto (La Rioja, 1947-Desaparecida, 1976)
Aún espero...

Que el silencio me devuelva tu voz,
que la sombra me entregue
tu cuerpo,
que el aire me haga
respirarte,
que esta muerte demorada
me dé tu vida.
Que la lluvia enfríe
mi cuerpo
para sentir tu calor
de nuevo.
Que la noche te traiga
para amarme.
Que mis palabras te enciendan
los ojos.
Que mis pensamientos te busquen
donde estuviste
y ya no estás.
Que el tiempo se mude
de planeta
para quedarnos los doscientos como antes.
Que haya una esperanza,
eso es lo que quiero
en definitiva decir,
que quede algo para decirme
que estás vivo.
Pero no estás.

Ana María Ponce  (San Luis, 1952-Desaparecida, 1978). Escrito en cautiverio


tierra y memoria tiro sobre vos
amores de verano y pasiones provincianas
que sellan y borran la confusión de la ideología
elementos frágiles banderas en las manifestaciones
primeros de mayo en el tenebrismo de Palacios
vísperas con despierta y canta
la realidad del día a día con concursos y premios
dónde han caído las primeras muertes heroicas
tierra y memoria tiro
sobre las muchachas que llevaron las banderas
y hoy hacen meritorio teatro de barrio
mientras oigo hablar de idealismo
repugnante palabra patrimonio de la derecha
poetas de mi juventud
bares de mi ciudad colectivos de la madrugada
paso la noche sobre el océano
para tirar tierra y memoria
sobre toda esa poesía perdida

Juana Bignozzi (Buenos Aires, 1937-2015)

Mientras tanto

Yo estuve lavando ropa
mientras mucha gente
desapareció
no porque sí
se escondió
sufrió
hubo golpes
y
ahora no están
no porque sí
y mientras pasaban
sirenas y disparos, ruido seco
yo estuve lavando ropa,
acunando,
cantaba,
y la persiana a oscuras.

Irene Gruss (Buenos Aires, 1950)



la cebolla de vidrio ediciones
neuquén, 24 de marzo, 2018