Texto hablado en la biblioteca popular Kique Sánchez Vera, del barrio Canal V de Neuquén, el sábado 16 de junio de 2018. (Al final, está el enlace de la presentación de "Como mil flores", en La Conrado Cultural, el 10 de julio de 2008, que se publica por gentileza de Carmen Capdevila)
por Gerardo Burton
No hay nada de casualidad en que hoy sábado estemos en un homenaje a Macky Corbalán cuando en la semana que pasó se logró una de las mayores reivindicaciones por las que ella trabajó en su vida. No hay nada de casualidad que sea hoy, en esta tarde de junio cuando el otoño está por finalizar, cuando estamos a poco del día de su cumpleaños, que volvamos a nuestro corazón a esta mujer que peleó siempre por los derechos de los excluidos, de las invisibilizadas de la historia, de todos los seres vivos con una expansión hacia el mundo inorgánico. Que es una forma de defender el universo de la depredación a que lo sometemos.
Y pienso que hay una línea de trabajo, una hipótesis de análisis que puede aplicarse para la poesía de Macky Corbalán. A riesgo de parecer autorreferencial, el último poemario publicado en vida de ella fue “Anima(i)s” (en Neuquén, la cebolla de vidrio ediciones, 2013). Esa publicación se terminó en noviembre de ese año. Y, como decía recién la última canción de Matías Pérez, hay algo que expande el pensamiento, hay una necesidad de eso. Y ella, Macky, lo hizo cuando extendió su poesía hacia la contemplación de la vida de lo seres considerados inferiores, animados o no. Hay un sendero de pensamiento en esa dirección que puede rastrearse retrospectivamente en su poesía: se asoma en “La pasajera de arena”, y continúa en los demás libros.
Pero justamente el título de este poemario es significativo. “Anima(i)s” plantea un acertijo entre todos los significados posibles de ese título: ¿qué quiere decir ella con los posibles juegos de palabras que se pueden entablar? En primer lugar, animais es animales en portugués, y de ese concepto se deriva el juego de combinaciones. Un segundo punto lo plantea el paréntesis: ¿es un guiño o dentro de la misma palabra nadan ambos conceptos, ambos significados? En efecto, puede leerse como animados, esos seres con alma, ya definidos por Aristóteles, pero con un grado de inferioridad respecto de la supuesta jerarquía de los humanos. En tercer lugar, se relaciona con la palabra ánimas, un sinónimo de almas. Este poemario es, por su sencillez extrema y por su hondura existencial, un manifiesto en la vida y en la poesía de Macky Corbalán. Basta con leer el texto que ella escribió para la contratapa, que vale como un manifiesto. Allí desaparece el autor como se entendió desde la modernidad; se disuelve la identidad en un río de energía, en un magma vital donde no hay nombre y, no habiéndolo, no hay propiedad. Es como asomarse a una situación primordial, ancestral, de inocencia edénica casi. Voy a leer unos poemas de este librito:
1
la gata bebe
extasiada la sombra
de su rostro
2
Su vértigo hace
cadencia de lo abierto.
3
suave
pisa extenso
grávida de
ritmo
4
se mueve y
reposa, hace coincidir como
nadie idea y acto
En Macky Corbalán la poesía es uno de los extremos del péndulo; el otro es el feminismo. Y ambos son de un profundo contenido político. La poesía es política, el feminismo es política y ambos, juntos, son política. Son una toma de posición que supone un indisoluble compromiso. Por eso es importante leer hoy a Macky Corbalán, porque propone una original forma de concebir la poesía -la poesía habla a través de mí; soy hablada por ella, solía decir- y una forma de plantarse ante el lenguaje como sistema de dominación -la poesía combate al lenguaje, aclaraba, de la misma forma que se opone a las academias y a los prestigios. Y por eso, la poesía no es literatura, es otra cosa-. Estas declaraciones son de una ascesis hondísima. Y, del otro lado, el feminismo, esa corriente de pensamiento y vida que lucha contra los sistemas de dominación instaurados por el capitalismo y el patriarcado, que para ella eran uno. Por eso su poesía es política, porque inclusive en este poemario aparentemente ingenuo, naïf, hay un revulsivo, una acción de corrosión similar a las carcajadas con que el sarcasmo ridiculiza al rey y le dice que está desnudo.
¡Volver a Macky Corbalán!
ver también https://www.facebook.com/125518591492829/videos/183499599028061/
Presentación de "Como mil flores" en La Conrado Cultural
(gracias, Carmen Capdevila)
https://kasandrxs.radioteca.net/article/b-como-mil-flores-macky-corbalan-b/
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martes, 19 de junio de 2018
viernes, 27 de abril de 2018
La pauta que conecta
Texto leído en las Conversaciones de Otoño, desarrolladas entre el 19 y el 22 de abril en la ciudad de General Roca-Fisque Menuco, de Río Negro, organizadas por Silvia Butvilofsky y Chelo Candia. En esta ocasión el homenaje fue a Macky Corbalán, con una exposición de artistas plásticas.
Gerardo Burton
geburt@gmail.com
Hay algo que puede explicar por qué un homenaje a Macky Corbalán comienza con una muestra artística. Por qué estas mujeres están aquí, con un arte aparentemente diverso de la poesía de Macky Corbalán, como si no hubiera correspondencias, como si los vasos comunicantes estuviesen obturados. Recuerdo en estos días que Gregory Bateson, lingüista entre otras actividades, hablaba en su libro Espíritu y naturaleza de hallar “la pauta que conecta” las cosas, los objetos, los seres vivientes.
En Macky Corbalán la poesía es esa pauta que conecta. No se termina, no se agota en la escritura o en el decir. Menos en el lenguaje, que ella opone al concepto de poesía porque le sospecha -lo sabe, mejor dicho- los atributos del poder. La poesía elude, combate, supera y trasciende al lenguaje, y por eso impregna todas las cosas, como dice Bateson que dice Plotino de la belleza. Es que la belleza no es simplemente una cuestión de armonía clásica o apolínea. La belleza está en lo abyecto, en lo marginado, en lo odiado, en lo excluido. Y, fundamentalmente en todo lo que ese artículo neutro no abarca aunque lo pretende: también en la marginada, en la excluida, en la odiada, en la abyecta.
Y por esa expansión que provoca la poesía en la mente, en el alma, en las cosas, en los objetos y en los vivientes, no es posible oponerle un dique. La poesía es desmesura, y es por eso que estas artistas están aquí, ejerciendo una poesía por otros medios que no son la escritura, aunque sí, la palabra, la palabra en gesto artístico.
En sus últimos años, Macky Corbalán, hizo una práctica de esa expansión de la que hablo: ella imaginó tres espectáculos performáticos con disciplinas artísticas diversas -Poetas a la cucha; Mostro verso y Curia poetas- que se articularon en torno de un solo eje: la poesía, y convocaron a artistas de ámbitos distintos, a veces opuestos o al menos contradictorios. Fue ése otro gesto artístico, una intuición que ella lideró, a la vanguardia, mirando más allá del horizonte. Y, otra vez cito a Bateson: él dijo que la causalidad no opera hacia atrás; la visión de Macky Corbalán también opera así: no hay retorno, no hay vuelta atrás del territorio de la poesía. Gracias.
Gerardo Burton
geburt@gmail.com
Hay algo que puede explicar por qué un homenaje a Macky Corbalán comienza con una muestra artística. Por qué estas mujeres están aquí, con un arte aparentemente diverso de la poesía de Macky Corbalán, como si no hubiera correspondencias, como si los vasos comunicantes estuviesen obturados. Recuerdo en estos días que Gregory Bateson, lingüista entre otras actividades, hablaba en su libro Espíritu y naturaleza de hallar “la pauta que conecta” las cosas, los objetos, los seres vivientes.
En Macky Corbalán la poesía es esa pauta que conecta. No se termina, no se agota en la escritura o en el decir. Menos en el lenguaje, que ella opone al concepto de poesía porque le sospecha -lo sabe, mejor dicho- los atributos del poder. La poesía elude, combate, supera y trasciende al lenguaje, y por eso impregna todas las cosas, como dice Bateson que dice Plotino de la belleza. Es que la belleza no es simplemente una cuestión de armonía clásica o apolínea. La belleza está en lo abyecto, en lo marginado, en lo odiado, en lo excluido. Y, fundamentalmente en todo lo que ese artículo neutro no abarca aunque lo pretende: también en la marginada, en la excluida, en la odiada, en la abyecta.
Y por esa expansión que provoca la poesía en la mente, en el alma, en las cosas, en los objetos y en los vivientes, no es posible oponerle un dique. La poesía es desmesura, y es por eso que estas artistas están aquí, ejerciendo una poesía por otros medios que no son la escritura, aunque sí, la palabra, la palabra en gesto artístico.
En sus últimos años, Macky Corbalán, hizo una práctica de esa expansión de la que hablo: ella imaginó tres espectáculos performáticos con disciplinas artísticas diversas -Poetas a la cucha; Mostro verso y Curia poetas- que se articularon en torno de un solo eje: la poesía, y convocaron a artistas de ámbitos distintos, a veces opuestos o al menos contradictorios. Fue ése otro gesto artístico, una intuición que ella lideró, a la vanguardia, mirando más allá del horizonte. Y, otra vez cito a Bateson: él dijo que la causalidad no opera hacia atrás; la visión de Macky Corbalán también opera así: no hay retorno, no hay vuelta atrás del territorio de la poesía. Gracias.
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lunes, 2 de noviembre de 2015
ensamblar macky corbalán
Este texto fue presentado por los autores como cierre del seminario “Secciones poéticas: Lecturas en Torno a la poesía del siglo XXI escrita en Patagonia Argentina”, dicado por Silvia Mellado em la Universidad Nacional del Comahue, sede Neuquén, en abril de este año. La actividad está en el programa elaborado por el Centro Patagónico de Estudios Latinoamericanos y la Cátedra libre de literatura patagónica David Lagmanovich, dirigidos por Laura Pollastri y Gabriela Espinosa.
I. Sacar la lengua en mofa aguda
En agosto de 1986, en la ciudad de Neuquén, un grupo de poetas que había participado del grupo Coirón y del Centro de Escritores Patagónicos, convocó a un recital en el auditorio del subsuelo de las oficinas de la Municipalidad de Neuquén. El programa incluía, entre otros, a Eduardo Palma Moreno, autoconstituido en líder del espectáculo, a Horacio Bascuñán, Raúl Mansilla, a los hermanos Vladimir y Oscar Cares Leiva, y a una chica de poco más de veinte años que deslumbró: tímida, como pidiendo permiso para estar en ese escenario, comenzó a leer.
El dato no es certero, pero el primer poema recitado acaso fuera “Huaritaco”. A continuación, esa misma chica miró al público, que escuchaba en penumbras, y mostró su desdén dolorido con “Usted cordilleree”. De ese modo, se conjuró una presencia que se repetiría en cada recitado, en cada lectura posterior, durante más de treinta años.
Durante el mismo año, alentada por su amigo de “legendaria generosidad”1, el también poeta Raúl Mansilla, esta muchacha veinteañera obtuvo el primer premio en el Tercer Concurso Nacional de Poesía “Raúl González Tuñón”, con Jorge Boccanera, Hamlet Lima Quintana y Juano Villafañe como jurado. Al año siguiente, publicó algunos poemas en los volúmenes antológicos Decires de cobreazul, compilación de Lilí Muñoz y Marita Molfese, y en Voces a mano, compilado por Ricardo Fonseca.
Aquel primer poema suelto en el aire, ya contenía la marca de la poeta, la voz de Macky Corbalán, en el cual creó un territorio y una protesta, un sitio desde el cual resistiría, un lugar que será concebido por la poeta como un lugar de amor. Amor en tanto experiencia de hallazgo y pérdida, como aquello que se tiene y no se tiene al mismo tiempo, amor como experiencia de plenitud en la que de todos modos falta algo; amor, en fin, como escasos momentos de sospechosa plenitud.
Es interesante en este punto hacer referencia a los Fragmentos de un discurso amoroso de Roland Barthes –un volumen al que Macky recurriría incesantemente2–; en este texto, su autor recuerda las palabras de Novalis: “El amor es mudo, sólo la poesía lo hace hablar” o bien: “Querer escribir el amor es afrontar el embrollo del lenguaje”3.
Ya comenzada la década de los años ‘90, José Luis Mangieri publicará en su editorial Libros de Tierra Firme los dos primeros libros de Macky Corbalán: La pasajera de arena (1992) e Inferno (1999). El editor, que vivía del dinero con que los poetas pagaban sus ediciones, solía decir que había costeado los libros de Macky sin dudarlo porque sus poemas “tienen una tensión erótica que no se encuentra en la poesía de hoy”. Y citaba de memoria los versos del quinto poema de La pasajera de arena, ese cuyo primer verso enuncia “Acaricio su rostro con el pie.”4.
La anécdota recuperada en el primer párrafo es ilustrativa de un contexto más amplio. Durante aquellos años posdictatoriales, el campo de la poesía argentina se caracteriza por la proliferación de poetas que, según Alicia Genovese, “comenzaron a marcar una territorialidad diferente, visible tanto en los textos como en la ocupación del espacio de circulación poética”5. Al respecto, en una entrevista publicada en Confines N° 37, Macky Corbalán dirá: “ [la actividad de aquellos años] era una actividad que no estaba separada de la práctica en la calle, de enlazar práctica poética y política”6. El campo de la poesía argentina estará fuertemente marcado por un incesante acontecer de lecturas, presentaciones, ciclos, encuentros, festivales, lo que constituye una verdadera movida poética (Genovese, 2003). Con esta seguidilla de acontecimientos, el lenguaje poético se verá reconfigurado y se diferenciará de propuestas estéticas anteriores.
Posteriormente, Macky Corbalán integrará, junto a Ángela Jerez, Mariela Lupi, Gerardo Burton, Raúl Mansilla, Aldo Novelli, Ricardo Costa, Ricardo Fonseca, Andrea Diez, Ana Clara Leguizamón, Gabriela Prado, entre otros/as, el grupo Poesía en trámite, cuya práctica será similar a la del anterior, con “toda esa onda acorde con la recuperación de la democracia”7: arte político, música, peñas, recitales de poesía, acciones performáticas…
El “crecimiento en lucidez”8 de su ideología poética no puede disociarse del crecimiento de su conciencia política: podría establecerse un primer momento en su práctica del cristianismo vinculado con la teología de la liberación; luego vendrían el comunismo y el peronismo revolucionario, y más tarde el momento de una práctica política estrechamente relacionada con la reivindicación de los derechos de las minorías, especialmente de las minorías sexuales, en una sociedad concebida como patriarcal, heteronormativa, masculina y profundamente machista. Estas prácticas se tradujeron en una lucha a brazo partido contra el poder y los poderes, a menudo desde posiciones anárquicas y otras veces agrupada –La Revuelta9, Fugitivas del Desierto– que le permitieron también asimilar y elaborar otras teorías y enriquecerlas. Siempre atenta a lo nuevo, a lo actual, a lo contemporáneo, Macky Corbalán incorporaba, asimilaba y llevaba a la práctica ideas provenientes de un variado repertorio de teorías. El gesto era el de quien siempre lleva en su mochila textos teóricos y los ofrece a sus interlocutores; repartía teoría y pretendía motivar, abrir mundos.
II. Mido al mundo desde una consideración animal
Los libros editados por Macky Corbalán son cinco: La pasajera de arena (1992), Inferno (1999), Como mil flores (2007), El acuerdo (2012) y Anima(i)s (2013). En este apartado nos referiremos a estos libros (su obra editada), y en el siguiente apartado haremos referencia a otras actividades ejecutadas por la poeta, las cuales forman parte de lo que podríamos denominar su “activismo político-poético”; también, tendremos en cuenta algunos poemas inéditos.
La pasajera de arena contiene algunas marcas que lo configuran como un poemario iniciático. En primer lugar, la dedicatoria a su madre y a su padre, como si el poemario fuese un regalo y un reconocimiento y también la incorporación de citas de dos poetas a modo de epígrafes, que inauguran cada una de las dos partes en las que está dividido el volumen: Alejandra Pizarnik y Sylvia Plath10. La mención de estas dos poetas la entendemos como la intención por parte de Corbalán de establecer una genealogía poética. Resulta interesante el hecho de que ambas citas se refieran a la muerte: la cita de Pizarnik es, al mismo tiempo, la nota que esta poeta argentina dejó junto a su cuerpo suicidado; la cita de Plath, por su parte, iguala a la muerte con el arte11. En segundo lugar, proliferan en este poemario motivos típicos del romanticismo alemán y el romanticismo y el simbolismo franceses: los bosques tenebrosos, la noche, imágenes de la degradación o de lo que “devino de menor calidad” o “se vino abajo”12. La poeta remeda la imagen del flâneur que observa el mundo y registra con su mirada lo que ocurre “allí fuera”13. Ese mundo, por otra parte, es el que “miramos” “apenas nacidas” y “supimos que nos habíamos equivocado” (p. 18), es un mundo del cual la poeta se siente ajena, como si renegara del hecho de que le tocara ser persona y no animal o árbol o piedra o astro… (elementos todos estos a los cuales, por otra parte, hace referencia reiterativamente en este poemario y en otros).
Inferno, segundo poemario de Corbalán, constituye un verdadero descenso a los infiernos, aunque no conciba el infierno según la imaginería cristiana: “Amor, ¿quién hubiera dicho / que el infierno / no era el fuego?”14. La poeta ya no observa el mundo exterior, porque “no hay afuera” (p. 33), sino que se vuelve hacia su interior, en una presunta búsqueda de respuestas o certezas. Sin embargo, pareciera que esas respuestas o certezas no aparecen o parecieran no existir verdaderamente15. En la segunda parte de este poemario, denominada ‘Las notas terrestres’, la mirada ocupa un lugar central; pero no es la mirada del afuera, que no existe, reiteramos. La poeta quiere decir lo que vio (“Voy a decirte lo que vi” p. 21) pero finalmente enuncia que “no hay nada allí que nosotros podamos ver” (p. 23). La mirada es una mirada angustiada. Lo que la poeta mira, ve, observa y contempla son “apenadas alegorías para el alma” (p. 30). Y aquí pareciera que la poeta entra en diálogo con el Barthes del discurso amoroso; pero ahora con la cuestión del despojo de sí que implica el enamoramiento, y una vuelta de tuerca a la cuestión de la mirada: “La ascesis (la veleidad de la ascesis) –dice el ensayista- se dirige al otro: regresa, mírame, mira lo que haces de mí”16.
En Inferno, nos topamos con epígrafes de Jacobo Fijman, Fito Páez, canciones populares, Toni Morrison… Una clara muestra del eclecticismo que caracterizaba a Macky Corbalán, eclecticismo que se observará luego en Como mil flores y que, por el contrario, no se observaba en La pasajera de arena. Genovese propone como rasgo característico de la producción poética de los años ’90 esta contaminación de la poesía por parte de otros discursos, como el de la publicidad o el de los medios masivos de comunicación; la misma autora califica la producción de aquellos años como un discurso poético híbrido (Genovese, 2003, p. 149)
Como mil flores, en relación con los dos poemarios anteriores, hace estallar la noción de poesía que Corbalán parecía haber elaborado. En la entrevista publicada en Confines a la que ya hemos hecho referencia, Macky comentaba:
Durante mucho tiempo pensé que [la poesía] era un arte separado de mí, y un arte en que privilegiaba la mirada. Concebía el poema como una manera de mirar el mundo y de situarse en él. […] Después, a medida que fui creciendo en lucidez, me di cuenta de que no había diferencia entre respirar, comer, nutrirme, dormir y la poesía. Es entonces un arte orgánico, parte de mi organismo como entidad global y de todos sus aparatos17
Esta concepción de la poesía como ‘arte orgánico’ quedó registrada en unas plaquetas, que llevaban por título “Elemento 119. Tabla de Poesía. El elemento que faltaba”, que Macky imprimió junto a valeria flores18 compañeras ambas durante muchos años, y a quien Como mil flores va dedicado19. El elemento 119, el elemento que faltaba, es la poesía, que no se diferencia, según se desprende de estas plaquetas, del hidrógeno, del helio, del litio, ni de ningún otro elemento de la tabla periódica.
Como mil flores titula los poemas con rigurosidad20. A primera vista llama la atención la cantidad de textos, treinta en total. Se trata en su gran mayoría de poemas extensos; los que son breves, contienen, de todos modos, una síntesis tal que los convierten en objetos a ser contemplados: la lógica del verso es intrincada, densa, en el sentido de que quien lee debe ejecutar complejas operaciones de abstracción a causa de que el trabajo de la poeta con la lengua es inmenso. El lenguaje deviene un trampolín privilegiado desde el cual la poeta salta del mero lenguaje utilitario a la percepción epifánica, para guarecerse en la fisura donde crece el elemento erótico. “El lenguaje es una piel”, dice Barthes, y añade: “yo froto mi lenguaje contra el otro. Es como si tuviera palabras [a modo] de dedos”.21
Todo se volvía
Cercano, accesible, incluso
La finitud (pp. 26-27)
En este poemario Macky trabaja intensamente este elemento erótico, aquel que el editor de los dos primeros poemarios había advertido en su poesía, y, en este sentido, también el desarrolla una consistente filosofía sobre la duplicidad, sobre los vínculos, específicamente el vínculo erótico-amoroso, el cortejo de los cuerpos, temática que Corbalán trabajaba también desde la lectura de textos teóricos: el discurso amoroso, a la manera de Monique Wittig22 o de Roland Barthes: “Única. Una. Ambas”23 o “En la seducción, sólo en ella, hay completud”24, o incluso “en el lenguaje sensual todos los espíritus conversan entre ellos; no tienen necesidad de ningún otro lenguaje, puesto que es el lenguaje de la naturaleza”25. Ya dijimos que los poemas señalan la relación de la poeta con otros seres del universo, los animales, los insectos, las piedras, los astros: “los huecos / ojos de los astros todo lo miran” (Inferno, p. 35).
La temática comentada en el párrafo precedente ya se leía en los dos poemarios anteriores, pero en Como mil flores esta reflexión ocupa un primer plano: cómo la poeta es afectada por otros cuerpos, por los cuerpos de sus amantes, por los animales, por los insectos… una poética del cuerpo afectado. La poeta enuncia en tono de descubrimiento, en un estilo cuasi-aforístico: “Todo lo fijo es de temer” (p. 22). Además, los versos se equiparan a enunciados lógicos que buscan expresar el impulso previo al habla:
Creer en las palabras, en el
latir que las empuja hasta la dicción (p. 39)
Hay un procedimiento poético que “cree” en las palabras, y trabaja con ellas como si fueran objetos a ser tallados: “tallé / un dios justo a mi medida” (p. 23). Si bien, la poeta trabaja la idea de duplicidad, no descarta la idea de unicidad:
Este solo movimiento (p. 20)
Este pensamiento único (p. 22)
Y luego del estallido que significó Como mil flores, en el que la poeta además enuncia fervientemente “No he sido todo lo cursi que puedo” (p. 25), en El acuerdo y en Anima(i)s, encontraremos poemas brevísimos, versos sueltos, no estructurados en estrofas, desprovistos de elementos retóricos, poemas-síntesis, o, en palabras de H. Brémond “poemas despojados”26, poemas cuya irradiación provoca efectos poéticos inaprehensibles, inefables. También una poesía cercana al pedido, a la plegaria:
salvanos ojo
de pájaro, boquita
codiciosa de hormiga, gorjeo,
translucidez del brote.27
El acuerdo28 es el libro más voluminoso que produjo Macky Corbalán. Destaca en su producción por las siguientes razones: son dos libros; el primero, consta de cuatro secciones, el segundo, de una sola, en el que se plantea el tema de la máscara. Su título es “Nô”, ese teatro japonés de un alto lirismo, interpretado solamente por varones29.
En El acuerdo, Macky trabaja en numerosos planos; en cierta época, Macky parecía obsesionada con la temática de la diversidad de planos o capas existentes en ciertos programas de diseño en computación. Y precisamente en este libro aparece esta preocupación, ya que coexisten niveles semejantes a aquellos. Además, hay un acercamiento a lo gráfico; en varios poemas emplea la palabra “dibujar” o se trama una red semántica relativa al dibujo y a la geometría en general, entonces proliferan los trazos, las líneas, las rectas, la simetría…
Relativo a su militancia en defensa de los derechos de los animales y de todo ser vivo, hay en El acuerdo una enumeración proliferante de animales: perros, pájaros, cascarudos, hormigas, moscas, aguiluchos, gatas, insectos, monos… Asimismo, cobran relevancia las alusiones al mundo vegetal: naranja, frutas, sauce, musgo, calas, verdura, flores, pinos… Estas menciones confluyen en el concepto de cuerpo humano, ubicado en el mismo plano que el cuerpo animal y que el cuerpo vegetal. Más aún, las mismas palabras son “animalitos” y el cuerpo es “el animal que me acompaña siempre”. Y “mido al mundo / desde una consideración / animal”30 y también “hay una jerga animal que no me es extraña”.31 En el poemario hay un despliegue inmenso de universos fónicos: cric, música, trino, ladridos, siseo, ronroneantes, susurro, piar, gemidos, gorgoteos; sonidos inseparables del mundo creado por la poeta, o por la poesía a través de la poeta.
El poema “La muralla” es nodal en este libro, pues enumera todos los elementos con que la poesía subvierte el poder establecido: el placer se opone a las ortodoxias morales aun cuando estas ortodoxias lo consideren pecado y procuren su castigo. El placer también se opone a las plegarias. Y existe un desdoblamiento, un uso muy corbalaniano del ojo como puerta o ventana de entrada del pecado. Construye la contracara del pasaje bíblico en el cual Jesús menciona el ojo en comparación con la ‘lámpara del cuerpo’ (Mt 6,22) o del ojo como ‘ocasión de pecado’ (Mt 18,9). También puede aludir al pasaje del Evangelio de Juan (9, 40) donde se le dice a los fariseos que “si fueran ciegos” no tendrían pecado, pero como ven… (“La muralla”, op. cit.)
La oración, la plegaria se erigen contra el poder establecido, contra el statu quo, pero no es una oración hereje ni blasfema; por el contrario, es una oración desde la poesía concebida como experiencia ‘inefable’, como ‘epifanía’. Aquí merece destacarse el uso de vocablos específicos en la poética de Macky: epifanía, al cual ya hemos hecho referencia; otros que podrían integrar la misma serie son: prieta, escuecen, opalescente, fruición…
Si tomamos los tres ejes a los que Macky hace referencia en la entrevista anteriormente citada –ritmo, lenguaje, poder- la poesía existiría en ese lugar de indigencia, en medio de dos abismos, entre la falta de palabras, que se sitúa en los extremos: se “merodea” en torno de la poesía (ver “Trompetas”, primer texto) ; ésta es inasible en tanto el lenguaje se expresa a través de una “boca boba”.32
El ritmo está de este modo, tanto en el amor como en el poema: el amor se presenta como danza –nuevamente el movimiento, porque nada queda fijo, nada es sólido, nada es más que aire en el aire (“La danza”, poema 1)- y ambos –amor y danza- configuran el erotismo, un erotismo cuya tensión varía a lo largo de su obra y que discurre por meandros que se asemejan a esos merodeos con los que se corteja a la poesía. En la sección titulada “Nô”, se puede establecer que esa dramaturgia funciona como una metáfora del patriarcado y eso se expresa en algunos términos: odio viril; pilares; monotonía del ritmo; guerrero. Las mujeres, en cambio, caen “sin remedio” en la “locura por celos / o muerte de lo amado” (Nô, poema 14).
Y el pedido, la plegaria en un sentido amplio, pero particularme la plegaria amorosa aparecerán en un poema inédito de Macky:
Dame fuerzas, Tú, quien
quiera que seas: cielo diáfano,
coirón ardiendo en la pampa
helada, sola, luz,
luz entrando de pronto en la habitación
cerrada.
quiera que seas: cielo diáfano,
coirón ardiendo en la pampa
helada, sola, luz,
luz entrando de pronto en la habitación
cerrada.
La poeta busca el contacto, y este mismo pedido ya estaba en la primera palabra del primer poema de La pasajera de arena: “Llámenme”.
Hacia mediados de 2013, Gerardo Burton le ofreció Macky la publicación de una plaqueta en la colección la cebolla de vidrio ediciones; sería una edición artesanal de no más de dieciocho páginas, acabada a mano y con el interior fotocopiado; la tapa iría impresa en un equipo casero.
La propuesta fue aceptada de inmediato y ella se puso a trabajar. Estableció algunas condiciones: que fuera de copy libre (copyleft)33 y que el poemario tuviera ilustraciones. Acordaron una tirada inicial de cincuenta ejemplares y ella aportaría parte del papel y la impresión del interior; la idea era que Macky no pusiera un peso. Meses después de la primera tirada, se hizo una reimpresión de treinta ejemplares; el proceso de edición demandó unos tres meses, y de este modo, en noviembre de ese año, la plaqueta estuvo finalmente editada. Fue justo cuando comenzó a carcomerla su enfermedad.
Anima(i)s constituye un juego de palabras desde su título, y alude a una de las obsesiones militantes de Macky. En ese título se encuentra cifrada la palabra latina que designa a los animales –seres con un alma inferior, pero alma al fin según el aristotelismo cultural, pero que para ella era totalmente diferente: es igual el alma de todos los seres, incluso de lo inorgánico-; también es el alma que anima los cuerpos; y además es la voz en portugués para designar animales. Macky, como ya hemos mencionado, bregaba por los derechos de los animales, y de las minorías en general, desde hacía mucho tiempo; incluso en una época alimentaba perros y gatos callejeros y buscaba dar en adopción a los animales capturados por los servicios municipales de zoonosis.
Anima(i)s tiene, además, otro regalo: la contratapa lleva un texto breve34 que ella redactó y que tiene toda la apariencia de un manifiesto: es breve, y ejecuta un juego de ficcionalización poética, pretender ser autora de un libro, con lo cual se desmontan los mecanismos de la propiedad intelectual, discutidos también en el copyleft; la ubicación de este “personaje” en el mundo, con sus títulos militantes (lesbiana, feminista, queer) y su acercamiento “amorosamente a lo inorgánico”; la poesía, “imprescindible link con el aire”. El poemario se compone de dieciocho textos brevísimos divididos en dos secciones, “Lola” y “Variaciones sobre la golondrina”, con dos protagonistas excluyentes: una gata de ese nombre en la primera parte y una golondrina. Los dibujos interiores –uno por página, justo en el lugar donde debería estar el folio– pertenecen a valeria flores; la tapa, a Gerardo Burton.
Los poemas de “Lola” describen la cotidianeidad de una gata; casi no hay imagen y suponen breves pinceladas, semejantes a las técnicas de pintura japonesa. Hay mucho de cultura zen en todos estos textos; está la naturaleza, lo obvio, nada que no pueda verse o comprobarse con la percepción de los sentidos. La golondrina, en cambio, parece exigir otro tratamiento: de danza, de “coreografía de pico”; de espiralado ascenso, cuyo “saboreo aéreo / como poesía / no busca desvelamiento”.
III. La teletransportación podría llevarnos donde queramos
“Sacar la lengua en mofa aguda”, como se titula el primer apartado de este trabajo, es un verso de Macky Corbalán que remeda su gesto real de risa burlesca, sardónica incluso, que tenía frente a las cosas. Asimismo, sus últimas producciones se ríen de aquellas primeras producciones iniciáticas. En Como mil flores la poeta persiste en “un mundo que sigue siendo ajeno” (p. 29), como ocurría en La pasajera de arena. Y en el libro de 2007 “escucho las voces animales / que no entiendo” (p. 29) pero en Inferno había, como ya hemos mencionado “una jerga animal que no me es extraña”.
Macky decía que existe, para todo poeta, una obligación: lectura y reflexión en torno a poesía y lenguaje. Sus poemarios y otras actividades poético-políticas35 constituyen una muestra de esos procesos de búsquedas, encuentros y desencuentros. Ella concebía la poesía como una marca de intensidad en el lenguaje36 y al mismo tiempo como una forma –“no cualquiera”– de transformar el mundo. En este sentido, estableció una oposición –acaso influenciada por sus lecturas de Edmond Jabés y de Henri Meschonnic– entre literatura y poesía; a la primera la identificaba con lo académico, los cánones, las instituciones; a la segunda, con lo trascendente, lo numinoso e insondable.
Se produce entonces el hallazgo de nuevos modos de habitar el ámbito poético; Macky rompe el modo patriarcal de producción de poesía en Occidente e inaugura una tradición otra. En su poesía hay un desarrollo paralelo, esforzado, de más de dos décadas, del pensamiento lesbiano-feminista y de la poesía como sitio privilegiado de aparición del sí-mismo, la poesía como espacio donde guarecerse, lo poético identificado con lo epifánico, el poema como sitio donde emergen alteridades y projimidades.
Decía que su poesía carece de temas, y que sólo presenta un desarrollo del pensamiento poético, “algo que es más lábil y en consecuencia más difícil”. Lo cierto es que permanece el compromiso ético con la palabra. Es necesario destacar este punto, ya que la propuesta es una poesía que se piensa como ilimitada, un nuevo ápeiron –lo indefinido e indeterminado-, que tienen posibilidad de emerger en tanto y en cuanto la poeta se disuelven: el “yo” no habla sino que es hablado por la poesía; el nombre, el autor37, poco importa; la identidad, menos. Hacia el final, hay un corrimiento de identidades –que se presenta como ficcional- y de género –que aparece como una elección, acaso impostada- en la contratapa de Anima(i)s, donde invoca a su “semblable”, y se constituye en un virtual manifiesto y por qué no, testamento.
Su trabajo último fue “pensar la poesía, pensar en poesía”. En lo gráfico del poema escrito se presenta al modo de Denise Levertov; en el corte del verso produce el efecto del cincelado de la pasión poética, de una materia que a veces, y sólo a veces, parece informe. Hay un modelado de la materia, un limado de aristas a veces exagerado (por caso, en el poema inédito presentado anteriormente: luz entrando de pronto en la habitación cerrada) adjetivos extremos que por momentos pasan al otro lado de lo real (‘hormiga particular’ ‘mi obsesivo insecto’ ‘mi fruta firme’ ‘ácida manzanita’).
El pensamiento poético-político de Macky Corbalán logró trascender los límites de la provincia y de la región. Y en esta tarea, no dio el brazo a torcer. Acaso inspirada también en Barthes, que en El placer del texto alegaba que la lengua es redistribuida a partir de la ruptura:
se trazan dos límites: un límite prudente, conformista, plagiario (se trata de copiar la lengua en su estado canónico tal como ha sido fijada por la escuela, el buen uso, la literatura, la cultura), y otro límite, móvil, vacío (apto para tomar no importa qué contornos) que no es más que el lugar de su efecto; allí donde se entrevé la muerte del lenguaje... Ni la cultura ni su destrucción son eróticos: es la fisura entre una y otra la que se vuelve erótica
El punto culminante fue considerar el lenguaje como un sitio privilegiado donde el poder se dirime, y ahí fue a luchar como intérprete, médium de la poesía, convertida en una guerrillera resistente contra los poderes. Y era muy frecuente oírla repetir: “toda poesía es política; todo arte es político”.
Referencias Bibliográficas
Burton, Gerardo, “Macky Corbalán: hacia una construcción de la identidad poética”, entrada del martes 18 de noviembre de 2014, consulta online http://lacebolladevidrio.blogspot.com.ar/2014/11/macky-corbalan-hacia-una-construccion.html (consultada 23/6/2015)
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Este texto fue presentado por los
autores como cierre del seminario “Secciones poéticas: Lecturas en
Torno a la poesía del siglo XXI escrita en Patagonia Argentina”,
dicado por Silvia Mellado em la Universidad Nacional del Comahue,
sede Neuquén, en abril de este año. La actividad está en el
programa elaborado por el Centro Patagónico de Estudios
Latinoamericanos y la Cátedra libre de literatura patagónica David
Lagmanovich, dirigidos por Laura Pollastri y Gabriela Espinosa.
I. Sacar la lengua en mofa aguda
En agosto de 1986, en la ciudad de
Neuquén, un grupo de poetas que había participado del grupo Coirón
y del Centro de Escritores Patagónicos, convocó a un recital en el
auditorio del subsuelo de las oficinas de la Municipalidad de
Neuquén. El programa incluía, entre otros, a Eduardo Palma Moreno,
autoconstituido en líder del espectáculo, a Horacio Bascuñán,
Raúl Mansilla, a los hermanos Vladimir y Oscar Cares Leiva, y a una
chica de poco más de veinte años que deslumbró: tímida, como
pidiendo permiso para estar en ese escenario, comenzó a leer.
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martes, 18 de noviembre de 2014
Macky Corbalán: hacia una construcción de la identidad poética
Murió en Neuquén en la madrugada del 14 de septiembre pasado. Había nacido en 1963 en Cutral Co, ciudad que amaba y que constituía el lugar de sus raíces más profundas y a la que volvía en su poesía y en su pensamiento. Era periodista y licenciada en servicio social. Su voz ya está entre las más originales de la poesía actual de la Argentina. Se definía como “poeta, lesbiana, feminista”. Como tal, participó activamente de grupos de agitación y reflexión en defensa de los derechos de la mujer y por la libre elección y práctica de la orientación sexual.
Por Gerardo Burton
geburt@gmail.com
NEUQUÉN.- Nacida como Miryam Adriana Corbalán en el auge del Cutral Co petrolero a comienzos de la década de 1960, su primera identidad poética fue Macky Corbalán, de donde mutó a mac, luego a macky poeta. En su última publicación en vida, dijo de sí misma en la contratapa: “macky poeta es una ficción de su autor(aeiou), que también es una ficción, tal como tú: -mon semblable,-mon frère! Al personaje le tocó (cree que eligió) moverse en este mundo raro como lesbiana, feminista, queer, activista por los derechos de animales no humanos y de las plantas (también se acerca amorosamente a lo inorgánico). Y la poesía, su imprescindible link con el aire que respirar o el aire que respira" (Anima(i)s, 2013). Se trata de un proceso –un procedimiento- continuo de construcción, desarrollo y demolición de la personalidad en el cual ella se corre del lugar protagónico para que la poesía se transforme en el soporte y la guía, en el origen primordial y el destino natural para que la poeta no hable sino que sea hablada.
Con esa cita de la contratapa, Macky Corbalán definía un territorio sin límites ni fronteras, una extensa piel permeable únicamente a la poesía que, desde ese lugar, increpa a los poderes establecidos de la política, la academia, las canonjías, el sistema económico y, por encima de todo, el lenguaje.
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martes, 28 de junio de 2011
La salida del callejón - 3 poetas 3

Esta selección incluye a tres poetas que, desde Neuquén, constituyen voces originales de la Patagonia, y así son reconocidos fuera de las fronteras de la región. Macky Corbalán, Raúl Mansilla y Ricardo Costa tienen trayectorias confluyentes y divergentes a la vez con la común convicción del poder de la palabra. (Publicado en Suplemento Tinta China, Trelew, Chubut, 12 de junio de 2011)
Gerardo Burton
geburt@gmail.com
NEUQUÉN.- Tres poetas, tres. Son quienes, a partir de la obra de Irma Cuña, que cierra la etapa regionalista y expande la poesía escrita en esta provincia, encuentran la salida del callejón. En el último tramo del siglo pasado se produce un salto que no pasa inadvertido: lo rural se entremezcla con lo urbano; lo ciudadano todavía no adquiere el ambiente de gran urbe, pero tiene sus problemas y conflictos; los personajes y los mitos se transforman, y la historia pierde su sentido estrictamente épico para centrarse en aspectos más críticos acerca de los procesos de ocupación e institucionalización de la Patagonia.
Es una descripción que no agota el universo en que se escribe hoy poesía en Neuquén; sin embargo se trata de un camino de casi tres décadas, que arranca en las postrimerías de la dictadura cívico-militar, precisamente a partir de la Guerra de Malvinas.
Con trayectorias confluyentes y divergentes a la vez, con poéticas diferenciadas y, en común, la búsqueda del verso y la convicción del poder de la palabra, Macky Corbalán y Raúl Mansilla compartieron, en la primera mitad de la década de 1980, las actividades del Centro de Escritores Patagónicos y la Revista Coirón, su medio de difusión, que no pudo con el maleficio del tercer número.
Posteriormente, ambos (y también Ricardo Costa) integraron el grupo Poesía en Trámite a partir de 1989 hasta avanzada la década posterior. Luego integraron la fugaz delegación local de la Casa Nacional de la Poesía. El posterior grupo Celebrios –un homenaje al poeta ecuatoriano Edwin Madrid- encuentra a Mansilla como fundador e inspirador de manifiestos.
Dos son patagónicos (Corbalán de Cutral Co; Mansilla de Comodoro Rivadavia y desde la adolescencia en Neuquén) y Costa es de Buenos Aires. Los tres desarrollan una labor incansable en la creación poética y, aun cuando sus estéticas son diferentes, coinciden en tres rasgos: la calidad, la originalidad y la doble cara de su poesía: lo universal y lo regional se intercambian, se interconectan, se complementan y se potencian.
Corbalán es una de las voces más características de la poesía hecha por mujeres, en la Patagonia y en el país. Mansilla aparece como maestro de poetas con un acento especial en la búsqueda de nuevas formas y ritmos que otorgan a sus textos una musicalidad y un color de imagen característicos.
Por fin, Costa se dedica a la labor del orfebre en la poesía: mide cada palabra, la sopesa, las imágenes establecen una tensión entre sí que confieren rigor y racionalidad extremos al poema.
En Corbalán el texto constituye ese espacio epifánico donde el ser se de(s)vela. Por eso, más que hablar de inspiración, ella prefiere referirse al trabajo, el arduo trabajo que concluye en el fuego sagrado, en ese placer único que inicia la fiesta.
Asegura que existe, para todo poeta, una obligación: leer y reflexionar sobre poesía y lenguaje, y así sus textos son un resultado de ese proceso de búsqueda y encuentro.
Encuentro de una nueva dialéctica que rompe el modo patriarcal en la poesía occidental e inaugura una tradición otra. En ella hay un desarrollo paralelo, esforzado, de más de dos décadas, del pensamiento lesbiano-feminista y de la poesía como sitio privilegiado de aparición del ser, como espacio seguro de epifanías, de alteridades, de projimidades.
Dice de su poesía que no tiene temas, sólo un desarrollo del pensamiento poético, “algo que es más lábil y en consecuencia más difícil”. Lo cierto es que permanece el compromiso ético con la palabra.
Es, también en su voz, “pensar la poesía, pensar en poesía”. Su tarea, según el modo de Denise Levertov, en el corte del verso produce el efecto del cincelado de la pasión poética, de una materia que a veces, y sólo a veces, parece informe. Hay un modelado de la materia, un limado de aristas a veces exagerado (por caso, en el poema inédito presentado en esta selección: luz entrando de pronto en la habitación/cerrada.)adjetivos extremos que por momentos pasan al otro lado de lo real (por ejemplo, en ... hormiga particular,/mi obsesivo insecto,/mi fruta firme, ácida
manzanita?).
Es un barroco al revés, es las antípodas del barroco, el núcleo duro, raigal, sin imágenes, del poema. Otro ejemplo: desde “La pasajera de la arena”, Corbalán marca un territorio: el de un erotismo ascético, austero, despojado pues sólo así demuestra de manera más precisa el componente trágico, siempre inminente, siempre presente: Ahora interpone su cuerpo/entre la lámpara/y esto que la mira,/entonces la luz es una forma,/una delicada ondulación de la carne,/un eclipse presentido/y esperado por siglos.
O, de regreso a esas antípodas del barroco que se señalaban, y también en la descripción “objetiva” de la pasión, que por eso parece que conmueve más: esta otra piel/que arde sin sol que la toque.
En cambio, Mansilla es el poeta adánico. O quizás prometeico, para no caer en tradiciones judeocristianas. El poema crea su propio mundo, su propia historia. Fluye el ritmo y este gran constructor de mitos (así, justamente, se titula uno de sus primeros libros) y luego vuelve sobre sí mismo.
En cuanto a los recursos, utiliza la catalogación, las enumeraciones, la mención de marcas comerciales e industriales como detritus de la sociedad de consumo, elementos provenientes de la publicidad, la filosofía, las religiones, las cosmovisiones de los pueblos originarios, los erotismos, las adicciones, las ideas y los pensamientos crudos: Esto fue una carpintería, ahora, de noche, las cajas son decenas de ojos de cartón/(o sólo son cajas con nombres cortos y contundentes?)//Saladix, Presto Pronta, Natura, Cocinero, Cif, Bagley, Fargo.//.../Ya no sé quién vive en mi cuerpo: el espejo de Dorian Gray, Dr. Jekill y Mr. Hyde, el Yin y el Yang. O sólo el hombre que de la casa al trabajo y del trabajo a su casa construyó esa pequeña cruz de madera clavada en la puerta.
O, por caso, en el último poema de esta selección (“Lo que se conoce”), que establece una enumeración temporal de sucesos que demuestran la permeabilidad de la conciencia. No es posible distinguir, en el ritmo del verso, quién enumera, o si el poeta es el enumerado, el que es visto por los objetos y los acontecimientos. Por momentos, parece el verso expandido al estilo de Allen Ginsberg y también de Walt Whitman.
Sus búsquedas tienen que ver con cierto exteriorismo al estilo de Ezra Pound pero combinadas con un profundo sentido lírico. El erotismo, los mitos, la vida en las grandes ciudades, la historia y sus finales abiertos.
El proceso de creación define al poema: no hay distancia, no hay distinción, pues el poema “está involucrado en su propia existencia”, como decía su maestro Wallace Stevens.
El rigor poético de Mansilla se aplica en una conciencia amplia de la creación: el proceso excede el acto de escribir o de leer. Abarca otros medios, otros formatos, otros soportes. Sigue con la experimentación verbal por otros medios.
El caso de Costa es también original: heredero inconfeso de Alberto Girri, de los poetas italianos contemporáneos que frecuenta y traduce, comparte con todos ellos la escasa exuberancia, la precisión en los términos, la máxima expresión con los recursos exactos. Quizás buscador de “le mot juste”, Costa es un clásico a su manera: en él es importante la reflexión sobre el acto creador y específicamente sobre el acto de creación poética.
Es el de menor componente regional de los tres, aunque su poesía es indudable e innegablemente patagónica. Sus textos se entroncan con la tradición iniciada en la región sur del país por Olga Orozco desde La Pampa y Buenos Aires e Irma Cuña desde Neuquén, Bahía Blanca, Buenos Aires y Neuquén de nuevo.
Costa no es surrealista, y tampoco es un lírico a secas. Su trabajo sobre la palabra lo acerca a Joaquín Gianuzzi, al ya mencionado Girri, a Juan Gelman, a César Vallejo y, como se dijo, también a los italianos.
Su indagación recuerda las preguntas de Roberto Juarroz: ese cuestionarse en torno de objetos en el espacio, la misma interrogación que proponen los objetos y las posibles respuestas. Por caso, en “Puntos”, concluye en que ese es el punto: flotar abrazados a la idea de la nada/mientras los cuerpos se mueven y la fundación se convierte/en un acto de amor junto al vacío.
Lo otro es la intervención de los órganos, de lo físico en la construcción del poema, en el hecho poético en sí. No se habla de corazón, por ejemplo, en el sentido psicológico o simbólico sino, justamente en su carácter de órgano integrante de un sistema en el que también, por azar, juega una naranja y ambos, en algún momento, tienen una correspondencia: En cambio, un corazón se pudre si no se lo corta/en el momento preciso./Queda dudando lejos, cavado en una ruina oscura,/a treinta y cinco centímetros por debajo/de la boca.
También las palabras adquieren esa calidad de vísceras. Sirven para sobrevivir, para iluminar, para despejar mundos. Mundos que permanecen entre dos, mundos íntimos, universos desplegados, como explica Costa: Entonces, el sólo hecho de haber sobrevivido de palabras/será suficiente para iluminar el mundo, otro. El que de noche/va de tus ojos a los míos y hace que la sombra de las preguntas/se hunda en la tibieza de tu boca.
MACKY CORBALÁN (Cutral Co, 1963). Es periodista, licenciada en servicio social. Una de las voces más originales al sur del río Colorado y cultivadora de una poética que ya trasciende la región. Se define como “poeta, lesbiana, feminista”. Como tal, participó activamente del grupo Fugitivas del Desierto (http://lesbianasfugitivas.blogspot.com).
Cada libro de Corbalán es una sorpresa, una agradable sorpresa que significa un aporte novedoso a la poesía.
Libros publicados: La pasajera de arena, 1992; Inferno, 1999 y Como mil flores, 2007).
Antologías: Poesía en la Fisura, por Daniel Freidemberg, 1995; Antología de Poetas de la Patagonia, 2006, Poetas Argentinas (1961-1980), 2008 y Antología Poesía del siglo XX en Argentina, 2010.
Selección:
Acaricio su rostro con el pie.
Su piel es fresca,
aun cuando afuera
puede oírse el alarido del aire
incendiándose.
Ahora interpone su cuerpo
entre la lámpara
y esto que la mira,
entonces la luz es una forma,
una delicada ondulación de la carne,
un eclipse presentido
y esperado por siglos.
(De "La Pasajera de Arena", Tierra Firme, 1992)
Los lamentos, las sirenas,
los disparos,
son el sudor de esta
noche ardiente.
Los lamentos.
Las sirenas.
Los disparos.
Dios respira con dificultad
en la cama de mis padres.
(De "Inferno", Tierra Firme, 1999)
FRUTAS E INSECTOS
1
Muerdo el aire en que estuvo
tu boca, el vacío me devuelve
el aliento zumbón de los
muebles que miran, piadosos
el abrazo asfixiante
del rechazo, esta otra piel
que arde sin sol que la toque.
2
¿Te dije o imaginé
decirte: abríme, horadame,
grabá tu nombre en
el revés de la piel?
¿Te dije o soñé decirte:
sé mi hormiga particular,
mi obsesivo insecto,
mi fruta firme, ácida
manzanita?
3
Esperé de vos y de mí
ser una. Contra todos
los augurios y consejos,
que la vida y la muerte
nos tejiera con hilos
de transparente,
indisoluble unidad.
Únicas. Una. Ambas.
No éstas, dos que cruzan la
calle para no saludar.
(De "Como mil flores", Hipólita, 2007)
Dame fuerzas, Tú, quien
quiera que seas: cielo diáfano,
coirón ardiendo en la pampa
helada, sola luz,
luz entrando de pronto en la habitación
cerrada.
(Inédito, 2009)
RICARDO COSTA (Buenos Aires, 1958) es docente y reside en la ciudad de Neuquén.
Obras publicadas: Árbol de tres copas (1988); Casa mordaza (1990); Homo dixit(1993); Teatro teorema(1996); Danza curva(1999); Veda negra(2001); Mundo crudo: Patagonia satori(2005) y Un referente fundacional-Las Letras neuquinas (1981-2005) y su (in)transferencia al campo educativo (2007).
Fauna terca (novela) será publicada durante 2011.
Algunos reconocimientos: Bienal Argentina de Poesía 1991: Concurso Premio Plural, México 1992; Fundación Antorchas. Becas y Subsidios a la Creación Artística 1995; Premio Fondo Nacional de las Artes 1998; Tercer Premio Conc. Iberoamericano de Poesía Neruda, Chile 2000, Conc. Poesía en Tierra. Fondo de Cultura Económica-Centro Cultural de España 2004 y Premio Internacional para Obra Publicada Macedonio Palomino, México 2008.
PUNTOS DE VISTA
La forma más sencilla de celebrar una fundación
es marcar un punto junto al vacío.
Un punto es una partícula del todo imponiéndose
sobre la nada.
Un punto establece el origen de todas las formas
que caben en el universo, y el universo se mueve
sobre una sucesión de puntos encadenados
en el espacio.
Sobre uno de estos puntos estamos nosotros,
abrazándonos y girando en un vacío que nos mantiene
flotando sobre un silencio absoluto.
Pero lo mejor de esto no es el silencio ni lo absoluto.
Lo mejor de esto es que nadie sabe que flotamos
porque obedecemos una ley fundamental.
Creo que ese es el punto: flotar abrazados a la idea de la nada
mientras los cuerpos se mueven y la fundación se convierte
en un acto de amor junto al vacío.
de Veda negra, 2001. Ediciones del Dock
UNA NARANJA
EL cuchillo recorta circularmente la naranja
bajo su cáscara.
Hace correr el jugo entre el filo y la pulpa,
marcando el cauce de un camino líquido
que rodea a la fruta para venirse a tu mano.
Viéndote ejecutar esa maniobra, pienso que
algo terrible ocurriría con mi corazón
si tu apetito cayera en desgracia.
Ese movimiento giratorio, ese descascarar
en crudo para llegar al brillo de la pulpa,
daría con la parte más débil de un hombre
y la desnudez de su sangre brotaría hasta
manchar sus ojos de la manera más vergonzosa.
La diferencia la marcaría el ángel que mueve
tus manos.
Porque la fruta gira entre tus dedos para que
su carne se abra por entero a la luz.
En cambio, un corazón se pudre si no se lo corta
en el momento preciso.
Queda dudando lejos, cavado en una ruina oscura,
a treinta y cinco centímetros por debajo
de la boca.
De Mundo crudo: Patagonia satori, 2005. Limón
FENÓMENO NATURAL
El viento aniquila la luz en esta parte del mundo.
Cada vez que sopla contra la casa, nada parece merecer
la más mínima contemplación.
Yo pensaba que una familia entera estaría abrazándose
ahora mismo bajo las cobijas y rogando por la clavadura
de las chapas contra el techo.
Ruedan botellas en el patio.
Se desgaja la ropa colgada.
Un pollo escapa y resiste bajo el piletón de lavar.
Todo el aliento muerto de la miseria parece ahogarse
contra esas cuatro paredes.
Sin embargo, en apoyo oblicuo contra el viento,
la hija sale de la casa, se acurruca junto al pollo
y comienza a cantarle suave.
A pesar del temporal, ella cree que el amor es un fenómeno natural
que habita en lo más pequeño de la estepa.
Por eso abraza al animal y se convence de que la brutalidad del aire
es un mundo vacío que va muriéndose de a poco.
De Fauna cruda (inédito, 2011)
NOCHE PERFECTA
Bajamos del auto para ver el atardecer.
En verdad que el peso del cielo parece apretar la última lámina
del día hasta doblarla por detrás del planeta.
Nosotros, tu pueblo, la buena memoria, todo permanecerá cautivo
mientras la noche nos eleve por sobre los límites del tiempo.
No de otro modo la naturaleza agradece la insignificancia
de nuestra presencia, así, con un corazón junto a otro;
algo que nadie sabe que sobrevivirá a la revelación del día.
Cuando todo termine, lo que quede del universo será pasado.
Nada más que eso.
Entonces, el sólo hecho de haber sobrevivido de palabras
será suficiente para iluminar el mundo, otro. El que de noche
va de tus ojos a los míos y hace que la sombra de las preguntas
se hunda en la tibieza de tu boca.
De Fauna cruda (inédito, 2011)
RAÚL MANSILLA nació en Comodoro Rivadavia, Chubut, en 1959. Desde joven reside en Neuquén. La poesía de Mansilla es una de las más originales en la región patagónica.
Ha publicado: Mariaísmo, 1984; De la Construcción de mitos y otros sucesos, 1988; Las estaciones de la sed, 1992; El héroe del líquido, 1999; No era un viajero inglés, 2004, y Ojos rojos, 2005.
La Carpintería
Toda la luz que hay en esta mesa pertenece al recuerdo de tus ojos sobre la botella de plástico retornable aquel verano.
Hablar es difícil, decir es difícil, escribir es difícil.
Esto fue una carpintería, ahora, de noche, las cajas son decenas de ojos de cartón
(o sólo son cajas con nombres cortos y contundentes?)
Saladix, Presto Pronta, Natura, Cocinero, Cif, Bagley, Fargo.
El horizonte quedó siempre ahí
y el plato corta la mesa y la mesa corta el suelo y la ruta come todo lo que hay en mis ojos y mis ojos se comen los ojos de las cajas
con nombres cortos y contundentes.
Ya no sé quién vive en mi cuerpo: el espejo de Dorian Gray, Dr. Jekill y Mr. Hyde, el Yin y el Yang. O sólo el hombre que de la casa al trabajo y del trabajo a su casa construyó esa pequeña cruz de madera clavada en la puerta.
Mi padre hizo una cruz de madera para su amigo que murió de cirrosis a los treinta y seis años. Yo era pequeño y vi la secuencia del serrucho del cepillo de la cola.
Hacer esa cruz fue tan difícil como la represa del Chocón.
De ese lugar salieron placares, sillas, sillitas, sillones, mesas, estantes, y el tremendo delirio del delirium tremens en el valle de los carpinteros; Keops, Kefren y Juan Mansilla.
Me voy pala villa a verlo a Mansilla, chiqui chic, chiqui, chic, chiqui, chic chiqui chic.
Y no da, no de para ser maldito, quizás explotando las puntas, los laterales, las chapas de zinc ostrilión, el piso de cemento alisado y las cajas de cartón que me persiguen desde niño.
Este era el paraíso de la madera, acá la viruta era en serio.
Tres por cuatro, cuatro por tres las arañas con sus telas cubren el techo y no dejan crecer mas cajas de cartón sobre la cama. Nadie pierde el tiempo, todos demarcan territorio, mean, son meadas oscilando en el techo con la excusa de atrapar insectos.
Todo precario, en cajas, listo para rajar, tomarse el palo. Las valijas y los bolsos cerca, todo dentro de una caja de cartón. Ellas mandan, ellas vuelven recicladas a morder tu sueño bueno. En cambio nosotros nos vamos escapando de esas cruces de mierda, de ese serrucho, de esa lija, de esa parca con ojos de cartón.
UN LUGAR DONDE CAERSE MUERTO
a Silvia Martínez
Podés caer tranquilo en este lugar arrugado, lleno de tierra, patio trasero de las arañas que no pasan la escoba hace meses.
A pocos metros, en la casa grande, no tan grande como en las películas, gime de dolor tu madre. La vida sigue estando ahí y el común lugar del pájaro cantando es la representación del mismo pájaro que canta hace doce mil años para tomar conciencia de que hasta que no se pare el corazón la cosa sigue: déle que te déle sobre el árbol.
Este pozo extraño es tu último lugar, donde podés caerte muerto, tranquilo en la gloria de las dos banderas argentinas que cruzan la vieja foto con los escritores famosos de la feria y la península valdés que señala al torturador que todavía sonríe atado a la sombra de sus perseguidores.
La roldana en el techo sostiene el peso de la historia en el abrigo del que fue rey en la foto, con las chicas, los amigos sonrientes, el globo terráqueo girando alrededor de la
botella de whisky de tres litros que trajo la vieja de la casa del patrón.
Quedan unos perfumes, desodorantes, jabones de otra vida, las fotos de sergio lavetti vivo muy vivo, cosas que no sirven pero que están como almanaques del pasado y libros, muchos libros quemándose en las pestañas del niño que prensa el cartón y separa la paja del trigo de los que saltan cantando que son las chicas del Folies Bergère.
Un lugar donde caerse muerto en el martes del calendario occidental y cristiano, el que te tocó, por defecto, el fondo de todos tus días, ladrillo más ladrillo techos multiplicados geométricamente en los ojos de las pelotas de fútbol del domingo donde el club de tus amores no era solo un club, lejos, lejos porque es martes y es el único lugar que tenés para caer el muerto que sos mientras vas por el agua mineral de la vieja y los fideos que come, tu viejo, ya sin dientes.
Tenés donde caerte muerto ahora mientras tu madre muere y te duele que el techo no esté más alto ni la morfina alcance para vencer el dolor de la verdadera compañera de tus días.
Tres por cuatro es tu concepto de espacio ahora en que creés que te las sabés todas porque aprendiste unidades de medidas cursis y exóticas y leíste vaya a saber qué secreto de tal pueblo originario en las cenizas que todavía no sos pero que podés ser si no salís a ver el sol que cae en ngullumapu (*) y tu cabeza posicionada para tal o cual lugar, vaya a saber querido conejo de las indias occidentales y América, querido perdedor victorioso porque tenés donde caer cuando la parca merodea el patio con tu vieja pidiendo sin lágrimas que se la lleven, porque tenés, la suerte de poder sacar palabras de la última manga del último houdini que no tuvo un lugar donde caerse muerto.
(*) En Mapudungun: Este. Tierra del Este. Pueblo del Este. Chile.
VERANITO DE SAN JUAN
No nombro esta noche por la santa madre de los nombres
que genera el año nuevo Mapuche
ni como el espejo de ese otro en el que creía mi padre y que yo también,
ahora que lo pienso equivocado por el veranito de san Juan, persignándote por cualquier cosa, teniendo miedo de decir las cosas como son o de enfrentar al almacenero que le vendía vino cuando estaba muy enfermo.
O
O, que daba la posibilidad de otra cosa, de que sea otra cosa distinta de lo que pensaba, que éramos hijos del fragmento que el siglo veinte había sido demasiado fuerte
Débiles del siglo veintiuno contando como siempre con los dedos.
La ballena que está a mi lado no es diminuta porque no razone ni tenga sentimientos
Es pequeña porque es un cenicero o un recuerdo de madera que te traje de Madryn, te acordás? Quizás ahí estábamos mejor, más en el centro, no tan en los extremos, es que el equilibrio es difícil, lejano, no para cualquiera.
Quisiera no escuchar ese tema porque me recuerda al otro que pensaba que el hondo suspirar era una herramienta de socavar las estructuras de aquella mirada tierna y que luego fue fiera, descomunal garra rasgando los vestidos de un año o más ya no sé, por otro lado qué importa si nunca más tendré cuarenta y tres, si nunca más mi barba será totalmente negra.
El día termina y está por comenzar otro, falta un minuto. Pero cambia algo?
………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………….. Estos puntos suspendidos marcan un minuto en la vida, en la divisoria de aguas entre un día y otro, 12,00 dice la máquina, que puede estar en el correcto uso horario. Sin embargo los números siguen siendo tan poco inocentes al demarcar territorio, están tan acostumbrados a definir nuestros actos, representan tanto los 666 los 999
como las 1000 y una noches de este veranito de San Juan.
HABLAR EN EL ESTANQUE
A Juanse
Hablar se está poniendo anticuado.
Yo hago cosas correctas pero mi cabecita va para otro lado,
atenta contra el status quo imperante en la pieza de 3 x 4.
.
En mi cuerpo se libran batallas que termina perdiendo el que madruga.
Por eso, equivocado, el peso de la tradición no golpea mi puerta.
Cuando estoy de aliado a mi cuerpo miro el techo
contando los días las horas los minutos en que será mi enemigo, nuevamente.
Miro al techo porque hablar se está poniendo viejo.
Se rompió el vaso y estoy descalzo, los vidrios son pequeños espejos donde la culpa se peina en mi cumpleaños.
Quizás nunca supe apretar el botón correcto
Hablar ya es algo en desuso.
Ningún sapo del estanque quiere ser hitler todavía
porque con croar no alcanza.
Hablar se está poniendo anticuado.
LO QUE SE CONOCE
Son las cinco y veintiséis de lo que se conoce como mañana.
Lo que se conoce como historia va en sentido de las flechas del reloj con el rostro de Jesús en un viernes que pudo haber sido santo en un viernes doblegado en un sobre con nosotros en la cama de una plaza, adentro de lo que se conoce como abrazo.
Perhaps, perhaps, perhaps, en las cinco y treinta y cinco de lo que se conoce como vida. Lo que duró que se conoce como mar para pensar el ir y venir en misma marea. El mar para pensar esa enorme cantidad de gotas juntas para decir AZUL o estaremos alguna vez acá, juntos sentados parados en cuclillas observando la línea perfecta de lo que se conoce como amor.
Son las cinco cuarenta y uno de lo que se conoce como desamparo, de lo que aparece ante los hombres en peste, en cabeza, en las calles donde solo pasan algunos autos con gente ebria y taxis amarillos con bajadas de bandera digital, en la ciudad que dejó el miedo de la gente que vuelve de perder lo que se conoce como dignidad.
Me gustaría verte me gustaría verte me gustaría verte me gustaría verte me gustaría escucharte me gustaría escucharte me gustaría escucharte en un breve chasquido en el tiempo en la flecha en la misma punta donde viajan nuestras dos certezas que conocemos en secreto de la cual no hablaremos y que se conoce como milagro o lo que dispongan los evangelios o lo que crea conveniente la acumulación de saberes amontonados sobre nuestros cuerpos en lo que se conoce como soledad.
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miércoles, 15 de junio de 2011
Tres poetas, tres
Artículo aparecido en el Suplemento Tinta China, de Trelew, Chubut, el 11 de junio de 2011. Nota y textos de Macky Corbalán, Raúl Mansilla y Ricardo Costa.
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