jueves, 13 de agosto de 2026

Patria sí

 Esta selección de poemas pretende aportar una mirada distinta a la discusión que se desarrolla en estos días en varios sectores de la vida social y política del país



Gerardo Burton

geburt@gmail.com





En 1975, Guillermo Boido publicó, en sus Poemas para escribir en un muro, un texto titulado “Sociedad de consumo” que decía así:


la poesía no se vende

porque

la poesía no se vende


Repetido hasta el cansancio (hartazgo en algunos y algunas), ese texto expresaba a la vez un deseo y una verdad. En una primera aproximación, esa tautología significaba que la poesía no podía venderse porque, justamente, no estaba en venta. En estos días, y en Argentina, es posible hacer un desplazamiento, y proclamar, manteniendo el título del poema que


la patria no se vende

porque

la patria no se vende


Si bien patria y poesía no son asimilables analógicamente, puede haber ciertos puntos de contacto, aunque sea por oposición. Cierto, a la mayoría de quienes escriben poesía les resulta difícil venderla: no es un producto de mercado ya que no es necesaria para la subsistencia, no integra la canasta familiar ni el menú de servicios bancarios o de mercado pago. Sin embargo, esas dificultades desaparecen junto con los escrúpulos cuando la caterva de personajes que se ha enseñoreado en nuestro país habla de poner en venta parte del territorio nacional con sus recursos naturales no renovables y mucho más mientras reescribe la historia desde el Ministerio de la Verdad que le plagiaron a Orwell.


A continuación, se podrá leer una selección de 24 poemas de autores y autoras argentinas que acaso aporten a la discusión en que está el pueblo argentino en estos días. Cada texto ofrece un rasgo distintivo: oscilan entre la serenidad de contemplar la patria en sus potencias y su belleza hasta la beligerancia que despiertan las injusticias, las opresiones. En fin, las luchas en la historia.


Selección




Una bandera polvorienta / la tierra nuestra/ girones pueblan su manto oscuro/ algo debajo puja/ entre mares y lodo busca/ tantea tiembla/ sueña un sol compartido. (inédito)

Mirta Agostino, San Carlos de Bariloche, Río Negro, 1955. Vive en Neuquén


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Bajo el concepto
De la casualidad
La noche
Nos envuelve
Los cielos

Destinos distraídos
Los pasillos
Las puertas que juegan

Llenos de paisajes
La poesía
Puede gritar

Mesetas de piel
Nuestro territorio
En el ojo de tormenta

Siento
Los bolsillos
Endeudados
Antes del amanecer

Una vez más
Seremos
Banderazo para exigir (inédito)

Laureano Huayquilaf, Trelew, Chubut, 1968



**

La patria


Yo buscaba la patria en las mañanas

iba a la escuela

sin delantales blancos

me paraba en su patio

la pensaba

en los profundos ojos de algún niño

la buscaba

en los árboles del sur

inclinados al viento

entre las calles

las casas los silencios

la turba soledad de las ciudades

la buscaba en la estepa

inmensa desolada

en los Andes del sur

en los de más al norte

en la larga llanura

de atardeceres lentos

Anduve en Cafayate

en la Puna

en los bordes del lago Titicaca

en Macchu Picchu

en Bogotá Managua

en Tepoztlan, Zamora

en Quito, Chañaral

en Buenos Aires

Yo buscaba la patria

en las raídas manos de América latina

en las mujeres con los ojos tristes

en las espaldas de las gentes

acarreadoras de hijos y de penas

en tu piel en tu boca

en el mar con su oleaje

y con sus islas

en la música de las verdes ventanas

en Esmeraldas

Yo buscaba la patria

y la tenía

aquí

entre los pasos y la sombra

aquí

entre las manos

en la memoria

del libro (en Los gestos de la noche)

Anamaría Mayol, Victorica, La Pampa. Vive en San Martín de los Andes, Neuquén


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banderita rota

en pedazos tu cerviz,

harapos de la seda

ese cielo de tu color

como soñado ideal

atado ahora al carro

que se pierde

en un inmenso basural (inédito)

María del Carmen Colombo, Buenos Aires, 1950


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Quiero llorar

En este aire

Otra vez

La vaca empantanada

Refugiados

En las páginas

De la memoria

La perinola

Anuncia

Todos ponen

Refugiados

Pobres que sufren

Ajusten los cinturones

Vamos a chocar (inédito)

Adriana Ferrari, Luján, Buenos Aires, 1959


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y la memoria es así

viene de a pasitos cabalgando lento

a veces estalla

gira como trompo y se mueve de un tiempo hacia el otro

toca lo que toca

pero siempre toca lo que más importa

hace unos días giró la memoria

dio una vuelta y se fue a estallarlo todo

un corazón colectivo explotó de bronca

ardió la memoria

tejió los recuerdos

de unos y de otros

de unas y de otras

pu zomo/compañeras

estos movimientos pasan

cada tantos años

y cuando aparecen son invulnerables

no estamos solas

esto sigue

que la fuerza colectiva siga reclamando lo que

corresponde

esa tropilla,

la memoria,

que a veces arranca

y no para

hasta ver el sol

hasta serlo (en su cuenta de facebook)

Viviana Ayilef, Trelew, 1981


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Patria


Tal vez toda mi vida

fue una fantasía

un sueño inútil

pero vuelvo a soñarlo

cuando florecen los tilos

allá lejos

en la única patria

que conozco

porque soy como esa tierra negra

y blanda

que se abre

con la suave presión

de los dedos

así se abre mi corazón

a las ofensas

pero sigue latiendo

apenas con un beso

olorosa como esa tierra

es mi alma

el contacto con la lluvia

y las palabras

y da sombra

como esos árboles añosos

que no piden más

que un poco de agua

mis pensamientos

se despiertan

con la brisa tibia

del otoño

y caen mis recuerdos

con el murmullo lastimero

de las hojas secas

soy todos los verdes

y los ocres

porque mi sangre

es la savia de esa tierra

soy el sol dulce de mayo

y el olor del bosque

en el invierno

la corteza oscura y húmeda

de los eucaliptos

y el ruido de las nueces

cuando caen

las florcitas lilas

que cubren las veredas

y las tormentas de verano

tan breves ellas

y tan necesarias

el verano de niña

y las estrellitas

en las navidades

son la patria

que llevo en la mirada

y más allá de mi cuerpo

un puñado de tierra negra

y unos huesos

que en otro tiempo fueron

gente amada. (en La chica de la valija)

Cristina Nieto, La Plata, 1955-Neuquén, 2013


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vos patria


en cuanto a vos patria

sí patria otra vez te estoy hablando

siempre te estoy hablando solamente a vos


siempre con todo el cuerpo

vos me hiciste argentino hasta la muerte

así se me sindica

pero no te lo tomés tan en serio

no te pongás así

ya te lo dije quiero ser tu albañil

que mi casa seas vos y sólo vos

pero entonces dejame hacer mi asadito entre los andamios

mientras siga argentino pero no muerto

mientras no llegue ese momento letal perdonador

patria mía tenés que dejarnos vivir

tenés que dejarnos ser argentinos

ya te hemos dado demasiado changüí

y ahí tenés otra diéresis la ´ultima

ya no podemos esperarte más

¡basta de divertir conquistadores! (en buenos aires me vas a matar)

César Fernández Moreno, Buenos Aires, 1919-París, 1985


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Qué hacer con la tristeza

le preguntan

pero él sigue arreglando el aparato

de radio,

y le dicen, ¿qué hacer?

estamos tristes, pero él

lee los diarios como poseído.

Lo que pasa es tan triste, le dicen

pero entonces él habla de lo que pasa. (en Aventuras con usted)

Eduardo D'Anna,Rosario, Santa Fe, 1948


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Elegía de la patria


De hierro, no de oro, fue la aurora.

La forjaron un puerto y un desierto,

unos cuantos señores y el abierto

ámbito elemental de ayer y ahora.


Vino después la guerra con el godo.

Siempre el valor y siempre la victoria.

El Brasil y el tirano. Aquella historia

desenfrenada. El todo por el todo.


Cifras rojas de los aniversarios,

pompas del mármol, arduos monumentos,

pompas de la palabra, parlamentos,


centenarios y sesquicentenarios,

son la ceniza apenas, la soflama

de los vestigios de esa antigua llama. (en La moneda de hierro)

 Jorge Luis Borges, Buenos Aires 1899-Ginebra, 1986. 1976


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Comentario XLII (san juan de la cruz)


como tierna amorosa /

tiernamente amorosamente

echás durezas / sequedad /

de mi país en tu país


donde llego desamargado

de la memoria a la sustancia /

me sos lumbre / suavidad

levantada / graciosa mía /


cantora mía / en la mitad

de este destierro como arenas

del esperar al acabar /

mi vos / planeta de dulzura (en comentarios, 1978-1979)

Juan Gelman, Buenos Aires, 1930-México, 2014


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Pedradas con mi patria (fragmentos)

VI


mi patria está viva cuando escribo

se sale por el lápiz

invade mi camisa

muchacha

inventemos el amor con lo que queda

es necesario buscar

no perder tiempo


mi patria tiene forma de poema

hay que llevarla crucificada al hueso

ayudarla a salir

amarla y desamarla


entonces algo pasa

se cortó el hilo de repente

mi patria es joven como yo

tiene sus dudas (en Pedradas con mi patria)

Roberto Jorge Santoro, Buenos Aires, 1939. Desaparecido en 1977



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Herencia


Nos dejaron

por herencia

la idea de que todo pasado fue mejor

de que nuestras malas letras de rock

les arruinan el lenguaje que

sólo se decían en la intimidad.

Me achacan que no planche las camisas

con la misma inquietud

con la que se admiran

de que me acuesto ilegalmente

y no uso cancanes

cuando hace calor.


Ya hubo otras locas

que supieron suicidarse

o morirse

de sobredosis,

hasta las muertes están inventadas,

ni en la Patagonia desértica

podemos tener un gesto

innovador.

Ninguna presidenta como la gente,

maestras normales

pero amantes de Sarmiento,

malas costumbres

contemporáneas

y todo para que

criemos hijas

con resentimiento

pero en tiempo y forma. (de Acetato)

Silvia Mellado, Zapala, 1977


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xx


un suceder es la patria

con sus escollos, un terrible

suceder, no un río ni un viento

a veces una dilación

que permite huir, pero al final

cae la cuchilla, y si no

que lo diga troxler, que lo diga

atilio lópez

y que ortega peña vuelva a jurar

por su banca

y por la sangre


es un suceder

porque es la guerra

el padre de todo

dijo el oscuro

pero gana esa savia que sube

de la tierra

el fuego que crece

la hoguera necesaria

para pasar la noche, para

que la madrugada no sea

una intemperie sin fin


es el tibio resplandor

que antes del alba, desde el oráculo

ordena atravesar las aguas

y esperar

las nubes que curan las heridas

el llanto

que el barquero no entiende

ya cobrado su salario

pues lo espantan la sonrisa

y la victoria

que acaso también él celebra (en Cantares de junio)

Gerardo Burton, Buenos Aires, 1951. Vive en Neuquén


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15


Yo la vi talonear los caballos australes,

niña y pintando el orbe de sus juegos.

La Patria no ha de ser para nosotros

nada más que una hija y un miedo inevitable,

y un dolor que se lleva en el costado

sin palabra ni grito. (en Descubrimiento de la patria)

Leopoldo Marechal, Buenos Aires, 1900-1970


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Quiero de mi patria,

todo su valle y su montaña,

todo su mar y su desierto,

la quiero, parte a parte,

en un todo para todos.

Ese es mi amor,

esa es mi vida.

Joaquín Areta, La Plata, 1955, desaparecido en 1978


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La conquista IV



La historia de la patria nunca tuvo

el amable sabor de las consejas.

Está hecha de lágrimas, de sangre,

de dolor, de vehemencia,

de una pasión impar, desgarradora,

de una pasión acerba.


La historia de la patria es la del hombre,

su vigilia,

su sueño,

su proeza.


Es dura la conquista.

Cada día comienza. (en De La Patria)

Julia Prilutzky Farny, Kiev, 1912-Bs.As., 2002



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Carta abierta a la patria (fragmentos)


Esta tierra sobre los ojos,

este paño pegajoso, negro de estrellas impasibles,

esta noche continua, esta distancia.

Te quiero, país tirado más abajo del mar, pez panza arriba,

pobre sombra de país, lleno de vientos,

de monumentos y espamentos,

de orgullo sin objeto, sujeto para asaltos,

escupido curdela inofensivo puteando y sacudiendo banderitas,

repartiendo escarapelas en la lluvia, salpicando

de babas y estupor canchas de fútbol y ringsides.


Pobres negros.


Te estás quemando a fuego lento, y dónde el fuego,

dónde el que come los asados y te tira los huesos.

Malandras, cajetillas, señores y cafishos,

diputados, tilingas de apellido compuesto,

gordas tejiendo en los zaguanes, maestras normales, curas, escribanos,

centroforwards, livianos, Fangio solo, tenientes primeros,

coroneles, generales, marinos, sanidad, carnavales, obispos,

bagualas, chamamés, malambos, mambos, tangos,

secretarías, subsecretarías, jefes, contrajefes, truco,

contraflor al resto. Y qué carajo,

si la casita era su sueño, si lo mataron en

pelea, si usted lo ve, lo prueba y se lo lleva.


Liquidación forzosa, se remata hasta lo último.


Te quiero, país tirado a la vereda, caja de fósforos vacía,

te quiero, tacho de basura que se llevan sobre una cureña

envuelto en la bandera que nos legó Belgrano,

mientras las viejas lloran en el velorio, y anda el mate

con su verde consuelo, lotería del pobre,

y en cada piso hay alguien que nació haciendo discursos

para algún otro que nació para escucharlos y pelarse las manos.



Pero te quiero, país de barro, y otros te quieren, y algo

saldrá de este sentir. Hoy es distancia, fuga,

no te metás, qué vachaché, dale que va, paciencia.

La tierra entre los dedos, la basura en los ojos,

ser argentino es estar triste,

ser argentino es estar lejos.

Y no decir: mañana,

porque ya basta con ser flojo ahora.



Te quiero, país, pañuelo sucio, con tus calles

cubiertas de carteles peronistas, te quiero

sin esperanza y sin perdón, sin vuelta y sin derecho,

nada más que de lejos y amargado y de noche. (En La vuelta al día en ochenta mundos)

Julio Cortázar, Bruselas, 1914-París, 1984


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Muchas gracias (fragmento)


Aquí estoy perdiendo amigos, buscando

viejos compañeros de armas, ganándome tardíamente

la vida, queriendo respirar

trozos de esperanzas, bocanadas de aliento; salir

volando para no hacer agua, para

ver toda la tierra y caer en sus brazos. (en Poemas póstumos, 1970-1972)

Francisco Urondo. Santa Fe, 1930-Mendoza, 1976


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La patria (fragmento)


[...] Este es el país que me enseñó la desolación/ pero también la libertad de las palabras/ me mostró las calandrias y las torturas/ la ciénaga y el cielo alto y tenaz del Paraná//. Esta ha sido mi casa y no tengo otra.// La casa de los libros amados/ sospechosos de herejías y desviaciones ideológicas/ con esa rotunda claridad/ de los versos quebrados/ y de los traslúcidos infantes/ de pies morados/ que se acordaban de mayo/ mirando subir la que no ha sido atada jamás/ al carro triunfal de ningún vencedor de la tierra.// Este es el país que me cubrió de oprobio y de vergüenza/ y al que negué tres veces/ con un feroz cansancio/ pero también el país donde aprendí que hay una libertad última/ con palabras voladas en palomas/ metálicas/ palabras que servían para nombrar cosas anchas y espléndidas/ palabras que resistían como clavos/ duros e insomnes.[...]

Edna Pozzi, Pergamino, Buenos Aires, 1926- Buenos Aires, 2017



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Fuentealba


A la memoria del maestro neuquino Carlos Fuentealba, asesinado por defender sus derechos, el 4 de abril de 2007.



Carlos pudo ser soldado

en tiempos de independencia

alistando las defensas

contra invasiones inglesas

peleando a tropas de España

por corazón y vergüenza

ser oficial de Facundo

guía del Chacho o Varela

obrero en lago Argentino

o reprimido en Vasena

o combatiendo uniformes

que del pueblo ya no eran

hundido en celdas puntuales

que a secar el alma llegan

en Trelew dando su sangre

o a treinta mil su existencia

pudo también ser maestro

que es ser soldado y obrero

limpio entero digno y puro

faro de luz y conciencia. (en Juan, los perros y el cielo)

Alejandro Flynn, Buenos Aires, 1955


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Sol al sur


Hoy el sol amaneció flaco / mustio / tibio apenas / De escasez / de

hambre y frío / ¡Qué desnuda esa luz de estufa sin carbón / ese

amarillo apenas! /Solcito de juguete que a falta de gran dios / (o

angelitos) / intenta cuidarnos de los malos que saquean la vida / Pero

aún hay chance / porque a pesar de todo / el sol vuelve a la carga /

y otra vez creemos en esta frazadita / a la que de chicos / llamábamos

patria”/ (en revista Palabras de poeta número 21)


Liliana Mundani García, Córdoba



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Viejos asesinos


Antes de las bestias, los manteles olían

a pan y nuestras madres tenían a sus hijos

y sus hijos teníamos una plaza.

Veíamos correr la vida,

el amor, el dolor, la alegría y nuestra

patria, era decir nosotros.

Marzo trajo viejos asesinos

disparando plomo sobre los inocentes,

su misión fue hacer,

que dé igual quien gane, siempre

que los que pierdan sean

los mismos.

Con sello y sangre propio,

sílaba a sílaba, urdieron la impostura

de la Sodoma del siglo veinte.

Duele tanto rencor, tanta miseria,

el miedo y tanta usura y la intemperie,

de su infierno. (en revista Palabras de poeta número 21)

Claudio Suárez, Córdoba, 1939


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Ni tan derechos, ni tan humanos (fragmento)


II


Han venido en defensa de la propiedad privada.

Destruyen la puerta a puntapiés

rompen los vidrios y ventanas violan

todas las cerraduras cajones alacenas

horadan las paredes acuchillan la cama.

Uno se guarda un cenicero otro desliza

suavemente un reloj pulsera a su bolsillo

los más apresurados buscan plata.

Alguien señala un crucifijo

que presencia la escena amedrentado,

lo bajan lo sopesan discuten si se trata

de puro bronce o tiene por encima

un baño de oro ¿a cómo se cotiza hoy en plaza?

Han venido en defensa pero atacan

las letras agolpadas por tantos anaqueles

el mensaje cifrado sobre una hoja blanca

ese dibujo niño en el vidrio empañado

que les saca la lengua medio palmo.

Estos hombres trabajan destruyendo

son la cuadrilla de demolición uniformada

putean en vez de conversar gruñen sonrientes

olfatean rincones y se orinan.

Han venido en defensa de la paz

con cachiporras metralletas granadas

trepanadoras máquinas de excavar morteros

un tanque en cada esquina.

Han venido pero no había nadie

y tienen que robar sólo robar,

queda para otra vez la fiesta de la sangre. (en Doblando el codo)

Eduardo Romano, Avellaneda, 1938


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