miércoles, 8 de mayo de 2024

LEER A ALIAGA

Cristian Aliaga levanta la palabra, da vuelta los paradigmas del sentido común: hace de la enfermedad un camino; del dolor, una puerta; del amor, un horizonte. Una aproximación a su poesía, imprescindible para conocer la Patagonia.


Selección y notas Gerardo Burton (geburt@gmail.com)

Resulta una tarea difícil seleccionar poemas de Cristian Aliaga. Son parejos en el alto voltaje poético, su calidad desafía cualquier intento de descartar o elegir uno y prescindir de otro. Uno quisiera que estuvieran todos, leídos simultáneamente. Tanta es su brillante apertura a otros paisajes, a otras miradas.

A continuación, hay un muestrario que abarca desde el territorio expandido de la estepa, identificada y localizada en sus animales, en sus plantas. También en sus historias -especialmente las olvidadas, las que no recogen los libros del prestigio oficial-, en las esperanzas de sus pueblos, más allá de los olvidos que, en cualquier recodo del futuro, parecen acechar.

Aliaga levanta la palabra, da vuelta los paradigmas del sentido común: hace de la enfermedad un camino; del dolor, una puerta; del amor, un horizonte. La caída es vertical, pero hacia arriba, sostiene. Su obra recuerda la incandescencia mística de Viel Temperley al tiempo que envidia de soslayo los juegos del lenguaje que hicieron sus admirados Bustriazo Ortiz y Francisco Madariaga.

Fue amigo e iluminador de poetas y escritores de Patagonia y del país. El santacruceño Curinao, que lamenta no haberlo conocido personalmente, recuerda en un mensaje telefónico reproducido en su blog que “la primera vez (que hablé con él) charlamos dos horas. Fuimos al hueso en ese primer acercamiento, terminamos hablando de la revista El Gráfico y de nuestros padres” (http://jorgecurinao.blogspot.com/2024/04/no-conoci-personalmente-cristian-aliaga.html).

Cristian Aliaga murió en Buenos Aires el 16 de abril de este año.




BREVE ANTOLOGÍA

Huellas inmóviles


Privilegio de canciones que no se cantan.

Amoríos, placer, muérdagos de espuma,

armado de sensaciones de llantos olvidados

al sabor de las tardecitas.

Menos andar, menso presagiar, menos saber

las cosas de la tarde fría, todas son

marcas en el silencio.



L'amour fou


El mandato ha sido devastado por los ciegos,

los portadores de amnesia:

es el amor, quien lo sabe se cuida.

Antes de volver, ya estábamos escondidos, de nosotros,

de la muerte, de los pantanos mundos. Aleluya.

Amor de soles perfectos al bailar.

Aleluya, aire de santa danza.

Vuelvo, tentada la escarcha,

a recorrer el cielo de la escalera al muelle.


De Lejía, Bs.As., Último reino, 1988


**


Tango II


Tuve miedo:

me iba a un espacio oscuro,

tuve miedo.

Queda el sol, ciertamente,

y algunas palabras

que el silencio no puede mover.

Tengo miedo también en este sitio.



No es el aura de Kant


El resultado es el silencio.

Ocultos en los ranchos,

emparejados con la hacienda,

los peones carcomen la filosofía.

No es el aura de Kant

ni el primer motor de Tomás de Aquino:

es una bola de l ento fuego

que se revuelca en el alma.

El sueño es un cuchillo en el vientre

de los blancos dioses

y un incendio de alpataco

que todo lo destruya.


La luna amontonada en los galpones

y el regreso de  un interminable viaje

a caballo por las estrellas.


Los perros huelen el alma de los peones

y encuentran seres desconocidos.


De No es el aura de Kant, Bs.As., Último reino, 1992.


**


Antiguo amor


Nadie que encierre la pasión

entre los huesos

caerá por una bala perdida.

Deberán Matarnos

con perdigones o

-más modernos-

con una munición explosiva,

dirigida al corazón

del corazón,

a la pasión que en la vida

nos sostiene.



Artista del aire


Uno busca la fortuna,

zarandea el cuerpo

como artista del aire,

cebado para la carne.

La fortuna esquiva mueve

por el cielo su bulto inasible.

Pero un hambriento

no dejará

de tirar dentelladas.


De El pasto azul, Bs.As., Último reino, 1996


**

Arte, poética


Un poeta -lobo sin cartel-

no muestra sus cartas, no baraja

de nuevo, no escancia vinos

que no es capaz de beber.

Es un animal procaz

que no ve detrás de las ventanas

sino más allá de las rejas,

un espectro sordo

que no domina su carta de ilusión

y se entrega a ella hasta ser destruido.

Un poeta -un punto azul sobre la mesa-

no mira para ver

sino para abrir los ojos.




La lírica


Lenta, la lírica,

estrellada cadena de amarguras

se convierte

en canto.

Eso también es mentir, pero hay mentiras

para verdaderos creyentes.

Dilemas como éste han llevado

la pasión a las palabras,

las palabras a la ruina,

la ruina a otro despertar.


De Estancia La Adivinación, Bs.As., Último reino, 1998


**



El sentimiento ácido


La angustia desesperada de la inteligencia,

ésa que invocamos, salmo que se repite

a espasmos irregulares dentro de un largo poema inacabable.

Turbio el sentimiento, tiene poder para emular

la angustia de la inteligencia que acecha sin aparecer.

El sentimiento es ácido, quema la víscera grande,

es adictivo aunque se pierde en la repetición

de un tren que pasa en otra vida.

Es ácido, casi no puede beberse sin arcadas,

inmaculado junto al matorral de flores muertas.



Perro soñador,


genocida perdonado por su familia

encarcelado por breves lapsos, suelto para rezar,

demorado en morir a la espera de otra

extremaunción.

Papa, consumidor de hostias, presas fáciles,

retardado, genocida, amante de sus torturados, novio

de la muerte sin orgasmos, alucinado que pasea

por terrazas desde las que enferma sin morir.

Perro de sarna sueña con carne.



Un ring para dios


Queremos un ring para dios pero dios se recuesta contra las cuerdas permanece quieto sin responder al árbitro nadie podría pegarle sin ser considerado maricón pero entonces no hay box ni riña teológica que lo saque de allí el ring es enorme a los ojos de los incrédulos se tiran golpes sobre dios la lona alberga a una multitud de caídos no hay triunfo sino presas del KO de dios la mirada de él está húmeda el protector inguinal es de cuero virgen esa mirada de él dramatiza que no habrá golpes pero se posa sobre los caídos como al descuido generaciones de caídos no creemos en dios sino en sus golpes de KO su mirada húmeda su protector de cuero virgen.



Roja tu especie


pecados nuestros chirría roja ella

la carne al fuego


los perros anhelan

en sus bocas profundas

lo no dicho, la noche, el hastío

para acercarse sin apuro

a las sobras pegadas en los huesos


sobre el fuego toda carne asoma

buena,

recién sobre el cuerpo se palpan

ternezas y nervios

las protuberancias


se muerde por el anca a la que chirría

aquí nosotros las pampas

y los perros


la carne quemada

devoran los idiotas

los que no saben


carne de ésta no comen, el anca roja

sin pústulas


en mi patria tragamos todo

aquello que lleve el nombre

carne

roja es tu especie...



Tanto Blake


un escenario invariable

para montar la disección

de lo variable.

descubrir de una vez si es posible

convertir en acto tanto Blake, aquella peste

exigente.

aún puesta sobre la nada

una mirada puede durar




Todo miedo


todo miedo te domestica el dolor

la pérdida de control, la manera sentida

de perderlo todo de vista.

horizonte esta placidez de pájaro

apenas mojado.



De La sombra de todo, Bs.As., Bajo la luna, 2007


**


La oveja


¿Levantar la cabeza?

¿Dónde cree que estamos, en la Patagonia?

Samuel Beckett


Atrapada por el cuello al alambre de púas, un mal movimiento la degollaría. La oveja desliza milímetros su cabeza hasta quedar inmóvil a la espera de una solución que escapa a sus propios movimientos. Su cabeza no piensa, ni esboza cursos de acción, apenas percibe el suave ardor de los alambres puntiagudos, mientras a unos metros del alambrado los vehículos atraviesan la soledad. Pasan sin verla, o ven apenas la imagen fugaz de una oveja que permanece muy cerca de la ruta, en una inmovilidad sólo rota por gestos imperceptibles. Atrapada por el cuello al alambre de púas, oye la secuencia creciente y luego decreciente de los motores, quieta se queda y algo semejante al placer percibe cuando logra la quietud absoluta. Empieza a dolerle cuando se adormece, y así se despierta, y vuelven a nublarse sus ojos azules hasta que regresa el dolor que para ella no tiene nombre. No puede estimar la duración de la noche ni aspira al azar de alguien que atine a separar su cabeza del alambre.


De Música desconocida para viajes, 2002; 2009.



**


Leche


Veo la muerte como una extensa noche sin dormir.

Tu insomnio es mi ruta.

Te llevaré leche finísima de animales

para que cesen tus llantos.

No escribo más

que para pedirte.



Guardarte


Te has vuelto

agua, cristal

infinitamente duro,

necesito guardarte como estás

en un sitio más

hondo que cualquier corazón

rajado.


De El rincón de pedir, Bahía Blanca, Vox, 2015.


**


Resistencia


Los comunistas guardaban sueños, los comunistas, los comunistas. Caetano Veloso


La izquierda no llega, no alcanza la izquierda, no ve el final la travestida. No ve nada, ni el final de la miseria ni su principio. La derecha come de todo, todo es derecha en este mundo, una mandíbula ciega que tritura, calma para tragarse las víctimas y cobrar por la eternidad la sumisión o voto desconcertado. Las almitas engañadas por la instrucción cívica de las democracias van aderezadas rumbo a esa dentadura de ónix. No podrás levantar muros ni alambradas en tan feroz estómago. Cuando la tiranía es un sangrado diario que opera por goteo y viene con el agua de las cloacas en envase certificado de residuos nucleares, la resistencia es susurro, oración pagana, una bomba de detonación que llega en viaje desde una guerra pasada, el recuerdo de Marx que cura todos los desvaríos pero nos deja en Siberia o en un estante de la biblioteca. El capital acumulado en sangre es legal, mortal, eterno en las manos de siempre. El Capital debe ser leído como un Sutra. Todo trabajo es forzado.


(Biblioteca Chetham, Manchester)



El cuidador del oso


El Circo del Estado de Moscú tiene función en Inglaterra. La comparsa dura más que el Estado de Stalin, su continuidad ignora el derrumbe de cualquier muro. Es de otro material o espíritu esta gente, no necesita lamentar gulags para divertir a Occidente. Es precario este Estado, un remedo que viaja lejos de su origen para mostrar lo que no tiene y sugestionar un poco a los presentes con prestidigitación y paraísos de cartón piedra al alcance del nuevo proletariado, que aquí aún paga la entrada. Quedan equilibristas, damas de a caballo y domadores de animales irreconocibles.

Al circo le cuesta regresar a Moscú, y se sospecha que el viaje es un anuncio que se postergará para siempre. En los camarines del antiguo presentador, viejos banderines del Spartak; fotos de Gagarin y Trotsky. El público inglés aplaude a los animales por compasión, y el payaso ruso les resulta feroz. El cuidador del oso me dice que la vejez acosa al animal. Es lo único auténtico de este circo, insiste. Todo durará mientras viva ese animal de Siberia.

(Newcastle)


El precio espiritual

                                                                                                            Para Artaud, en su memoria

Guardo un objeto, lo limpio con paciencia, ayudo a convertirlo en recuerdo, adquiere matices pardos, parece relevante en su materia avejentada, sube su precio espiritual, guardado entre objetos otros que también duran por pura constitución material. El tiempo va pasando, le asigno importancia, lo paso de una caja a un cofre, a veces lo extraigo con cuidado y me dedico a contemplarlo. Es bello ahora, cada vez más se parece a una pieza única de un pasado perfecto e irrepetible. Merece ser resguardado en una caja de seguridad, es una lucha contra el tiempo y se ha convertido en símbolo de una existencia, tiene esa consistencia. Me despierto, la mañana empieza como un dolor en el vientre, una enfermedad paranoica, y para conjurar la ilusión arrojo el hueso o la piedra tallada a la basura común de toda la vida.

                                                                                                                                                    (Rodez)


De La pasión extranjera, Comodoro Rivadavia, Espacio Hudson, 2018


**

Inserto la moneda y sale sangre


Inserto la moneda y sale sangre.

Aprieto las teclas y sale sangre.

Abro los grifos y sale sangre.

Cierro los ojos y sale sangre.

Leo los clásicos y sale sangre.

No es la enfermedad: es algo universal

para exhibir bajo el sol del mundo.

Su color es indistinto entre los naturales de todos los continentes,

y su aparición a borbotones o de a gotas

da cuenta de la simetría

de los finales que vienen, inhumanos.



Estirar la mano


Estirar la mano como quien pide un don

y se arrepiente,

deja el gesto en el aire y pide menos que nada,

para seguir.



La palabra acierta


La palabra acierta

solo en la caída.

Desbocada en el aire,

suelta de nosotros,

se arroja hacia el final

único

donde suena

cierta.



Cuánto vale el sueño


Cuánto vale el sueño puesto en una cánula de sangre.

La esperanza está en el sueño, porque el despertar

es experto en muertes.

No interrumpas el sueño de los héroes, la materia

de las sirenas, no tapes tus oídos al reclamo.

El silencio de muerte es peor que perder la razón.




El dolor es dios


El dolor es dios, pero no sabe bailar.

La pequeña que juega con su globo

y lo hace rebotar entre los tubos y monitores

es dios, aunque no sepa sobrevivir.

La moribunda de ojos almendra

tiene la mirada atravesada por la luz

que ya no puede mirar. Es dios en su ceguera iluminada.

El dolor es un dios equivocado.




la verdadera caída es hacia arriba 



De La caída hacia arriba, Madrid, Amargord, 2018.



**


La colección de lo roto


Lo perdido, lo roto, lo arrojado

coleccionamos.

Revisamos en la basura de todos

el diamante perdido,

el amuleto descartado por el capital.

Rastreamos la vergüenza de uno,

el secreto perdido, la foto descartada sin quemar

del último amor de aquellos.

Coleccionamos su dolor al tiempo

que nos alimentamos de su basura.

Aprendemos de su humanidad:

por nuestras manos pasan

los restos de sus arrugas

que no son cicatrices.



Disimulo


Yo era cadáver, y volví

a salir por mis pies.


Agradecí a los carteles luminosos

del hospital

en medio del gentío.

La barahúnda, el olor de todos,

la droga que fascina en la Ciudad Oculta.


La marea incontenible del atardecer,

las luces del misterio ciego 

el transporte con gente 

que cuelga 

ajusticiada por el trabajo.


La noche solitaria de los vivos,

la ilusión de ser parte 

de algo que se mueve 

hacia una esperanza a

que se acelera 

en el corazón partido. 


Bajo mis pies 

la senda a recorrer

el vagar puro de quien no tiene

regreso ni un lugar a la sombra. 


Por la plaza giran putas, mendigos, 

los náufragos tienden

colchones para la noche,

la policía cobra en especie.

Vamos rumbo al Paraíso 

con identidad encubierta.


En la fuente baila un payaso

que fue asceta o gerente.


Abandono mis vendas y apósitos,

acá todos llevan sus heridas

al descubierto. 


Entre víctimas 

está mal visto

el disimulo.


La ocupación 


Un bar cerrado a cal y canto

al trabajo imbécil, 

a la desgracia del día.

Se bebe, pero ésa no es

la verdadera ocupación.


El que ve pasar el mundo,

abandonado tras las ventanas

desnortadas de cualquier éxito.


El que tose para adentro

su pudor o fracaso,

el que grita para decir

que tiene todavía algo para decir

a nadie.


El que desafía a los presentes

pero sobre todo a los muertos,

y después se refugia 

en la herida más cruel

para no hablar más

hasta la hora del cierre.


El bar luce pocas botellas

no abre las ventanas

ni ventila el alma jamás.


Los caídos no dejan de llegar,

ni quieren ver la calle

en que se golpearon.


Vamos a un ritmo,

no hay semana ni lunes

que nos destrocen del todo.


Aquí se sueña con morir:

las hazañas jamás son verdaderas;

se vive con lo que no se tiene.


La esperanza 

es una ronda más,

pagada por otro.



La secta del gatillo


El monte de 

los suicidas

que guía mi destino

tiene una ermita 

de santos de plástico.

Gatos chinos que no mueven la mano,

Budas gordos y flacos,

un Maruchito tallado en caldén

el hijo de la Difunta Correa en plastilina

y el Gauchito Gil de fierro 

se ríe sin parar

de sus perseguidores.

Cristo no se asoma

del Nuevo Testamento.

Un graffiti recibe a los indecisos:

“Señor, Señor, por qué

me abandonaste 

a las puertas de la salvación

con la Secta del Gatillo”.



Mi madre hierática no fue,


el padre mío sí, cantaba tangos

en la oscura siembra.

Imaginaba París para cantar

como un uruguayo.


Ah, los señores 

que lo ungieron al arado.


Hemos sido insensatos,

sedientos, santos de catedral destruida,

infancias pobres, gauchitos giles,

del amor aquél cruel que suscita

desastre,

pero no descarten el futuro

en esos imbéciles de genealogía,

yo mismo

el instrumento, los bueyes, 

mi padre y yo.


De Alto hospicio (La nostalgia del futuro), Comodoro Rivadavia, Espacio Hudson, 2023.



**


La repetición


el perro vuelve al vómito

su dueño a la necedad

el sacerdote a repetirlo:


polvo eres

señala con el dedo

hacia una luz

extinguida

en el mar

de los mueretos.


“allí está”, dice, y la polvareda

clausura la boca de la eternidad.



Quásar


Dónde se puede oír la voz

de los desaparecidos

ancestrales y recientes.


En el agua, en el hielo, 

los astros.


En la galaxia recién nacida

que acumula

más agua que los océaos

que los desaparecieron.


De Polvareda (La nostalgia del futuro), Comodoro Rivadavia, Espacio Hudson, 2023.


Algunos datos biográficos:

Cristian Aliaga (Tres Cuervos, Buenos Aires, 1962-Ciudad de Buenos Aires, 2024). Residió desde joven en la Patagonia. Poeta, escritor y docente universitario. Creó y dirigió la editorial Espacio Hudson y el periódico El Extremo Sur, y coordinó la revista Confines. Arte & Cultura. Antes, había iniciado su trayectoria como editor de poesía y literatura patagónicas con la página web Revuelto Magallanes, y la editorial homónima. Trabajó en diarios del sur del país -Río Negro, El Patagónico- y en la Universidad San Juan Bosco, donde fue profesor y responsable de la editorial.

Obtuvo el premio “Raúl González Tuñón” del Centro Cultural de la Cooperación-FNA (2005) y el primer premio del Fondo Nacional de las Artes (2007), y recibió becas de la Fundación Antorchas y The Leverhulme Trust.

Publicó, entre otros libros, Estancia La Adivinación (Último Reino, 1998), La sombra de todo (Bajo la Luna, 2007), Música desconocida para viajes (Desde la Gente – IMFC, 2009), La causa clínica / The clinical cause (Manchester University Press, 2011), La caída hacia arriba (Hilos, 2013), La suciedad del color blanco (antología, Eloísa Cartonera, 2013), El rincón de pedir (Vox, 2015) y The foreign passion (traducciones de Ben Bollig, Infllux Press, 2016), entre otros libros. En disco compacto editó Un ring para dios (2009), junto al músico Titín Naves. Jorge Boccanera compiló su antología personal Estrellas en el vidrio (Colihue, 2002). Fue profesor visitante en Leeds University, y presentó en Oxford University su exposición Tus virtudes son tus defectos, con obras del artista visual Alejandro Mezzano. Compiló Herejía bermeja. Obra poética de J. C. Bustriazo Ortiz (2014), Mamihlapinatai. Poesía de mujeres mapuche, selknam y yámana (2010), Escribir en la muralla. Poesía política mapuche (2010) y Desorbitados. Poetas novísimos del sur de Argentina (2009), entre otros trabajos. Compiló poesía sarahui, catalana y española, de autores jóvenes británicos entre otros y los publicó en Espacio Hudson.


Ver más en:

https://octubretv.com/videos/programa-poesia-a-la-calle/0020-cristian-aliaga/?fbclid=IwZXh0bgNhZW0CMTEAAR3cjOUu7tambrsCj4PKk1wrVTCOck-tUEz-CFE2my2zx8II6a_xR_JLiwU_aem_ARvJ6tJgsojyeUX5VZRBTa5gmiKHk5aEDBqfDFuN-QROBt-OD3EPqM_geD-kFjtboLrNe5esXo7BzQ3-TvimGD1r

https://elpeztinta.blogspot.com/2012/05/un-ring-para-dioscristian-aliaga-titin.html

http://unoyceroediciones.com/cristian-aliaga/




lunes, 22 de enero de 2024

POEMAS X LA PATRIA (poemas para tiempos aciagos)






Tirado al sol

como las víboras, cerca
del agua de la patria, siento
menos miedo que
por las noches, cuando
no hay cielo, ni agua,
ni país, ni memoria.

Francisco Paco Urondo. Santa Fe, 1930-Mendoza, 1976.

**

desde las alturas de un sitio vidriado

la veo, sonriente

Evita todos los días aguarda

espera

a veces acechan vientos

silencios inmóviles

sin ecos

o una quietud antigua

de muros impenetrables

cuando piensan en ella

muchos ojos olvidan lluvias

desvelos

cada niebla.

Su corazón es tibio


Claudia Ainchil, Buenos Aires

lunes, 18 de diciembre de 2023

PAZ PARA PALESTINA

 Afiche compuesto para la Navidad 2023, con poemas de Mahmud Darwich, Verónica Padín y Gerardo Burton, distribuido en espacios públicos y a amigos y amigas. Ilustración: la bandera palestina en descomposición (g.b.)




espero la noche para correr las cortinas y apagar las luces
la noche en la luz de los bombardeos

mejor no esperar la noche no
explotan yacimientos
las fugas de nuestra tierra que no da para más

cuando nací mi abuela escuchó los gritos de la escuelita
y los demás sólo los silencios

no es lo mismo
no
aunque el desierto se vea similar


verónica padín/neuquén




amo el olivo

y sus ramas torcidas

el verde agrisado

de sus hojas


amo el olivo

y sus frutos

calcinados

por las bombas


¿habrá paz?


gerardo burton/neuquén



Desafío


Átenme

prohíbanme los libros

los cigarros

obstruyan mi boca con arena

la poesía es sangre

el agua de los ojos

se imprime con las uñas

las órbitas

las cuchillas

La proclamaré

en la cárcel

en el baño

en la cantera

bajo el látigo

la violencia de las cadenas


Un millón de pájaros

sobre las ramas de mi corazón

inventan el himno combatiente


Mahmud Darwich/Palestina



la cebolla de vidrio ediciones

navidad, 2023


jueves, 14 de diciembre de 2023

Antología de poetas palestinos (republicada en diciembre de 2023)




Mahmud Darwich

MAHMUD DARWICH

Nació en 1942 en Birwa, una aldea cerca de Akká arrasada seis años después. Actualmente vive en Ramallah, donde dirige la revista literaria “Al-Karmel” –El Carmelo- , cuyos archivos fueron destruidos en el año 2002 por el ejército israelí.
Darwich participa continuamente de recitales poéticos organizados en países de todo el mundo árabe, pero su fama también se ha extendido en Occidente. Obtuvo los premios Lanzan Cultural Freedom Price (2001) y el Príncipe Claus de Holanda (2004). Su poesía se caracteriza por la innovación. Los críticos lo asimilan por igual al sirio Muhammad Al Magut y a los occidentales Pablo Neruda, Louis Aragon, Federico García Lorca y T. S. Eliot.
Obras publicadas: Pájaros sin alas; Enamorado de Palestina; Los pájaros mueren en Galilea; Mi amada se despierta; Elogio de la alta sombra; Menos rosas; Once astros. (de estos dos últimos hay traducción castellana).

VEO LO QUE DESEO

Miro hacia atrás esta noche
en las hojas de los árboles y en las hojas de la vida.
Contemplo la memoria del agua y la memoria de la arena.
No percibo esta noche
sino el final de esta noche,
sonidos del reloj que roen mi vida segundo a segundo
y reducen la vida de la noche.
No queda de la noche ni de mí tiempo en el que combatir
pero la noche regresa a su noche
y yo caigo en la fosa de esta sombra.


PASAJEROS ENTRE PALABRAS FUGACES

Pasajeros entre palabras fugaces:

Cargad con vuestros nombres y marchaos,
quitad vuestras horas de nuestro tiempo y marchaos,
tomad lo que queráis del azul del mar.
Y de la arena del recuerdo,
tomad todas las fotos que queráis para saber
lo que nunca sabréis:
cómo las piedras de nuestra tierra
construyen el techo del cielo.

Pasajeros entre palabras fugaces:
Vosotros tenéis espadas, nosotros sangre,
vosotros tenéis acero y fuego, nosotros carne,
vosotros tenéis otro tanque, nosotros piedras,
vosotros tenéis gases lacrimógenos, nosotros lluvia,
pero el cielo y el aire
son los mismos para todos.

Tomad una porción de nuestra sangre y marchaos,
entrad a la fiesta, cenad y bailad...
luego marchaos
para que nosotros cuidemos las rosas de los mártires
y vivamos como queramos.

Pasajeros entre palabras fugaces:
como polvo amargo, pasad por donde queráis, pero
no paséis entre nosotros cual insectos voladores
porque hemos recogido la cosecha de nuestra tierra.
tenemos trigo que sembramos y regamos con el rocío de nuestros cuerpos
y tenemos, aquí, lo que no os gusta:
piedras y pudor.

Llevad el pasado, si queréis, al mercado de antigüedades
y devolved el esqueleto a la abubilla
en un plato de porcelana.
tenemos lo que no os gusta: el futuro
y lo que sembramos en nuestra tierra.

Pasajeros entre palabras fugaces:
amontonad vuestras fantasías en una fosa abandonada y marchaos,
devolved las manecillas del tiempo a la ley del becerro de oro
o al horario musical del revólver
porque aquí tenemos lo que no os gusta. marchaos.

Y tenemos lo que no os pertenece:
una patria y un pueblo desangrándose,
un país útil para el olvido y para el recuerdo.

Pasajeros entre palabras fugaces:
es hora de que os marchéis.
Asentaos donde queráis, pero no entre nosotros.
Es hora de que os marchéis
a morir donde queráis, pero no entre nosotros
porque tenemos trabajo en nuestra tierra
y aquí tenemos el pasado,
la voz inicial de la vida,
y tenemos el presente y el futuro,
aquí tenemos esta vida y la otra.

Marchaos de nuestra tierra,
de nuestro suelo, de nuestro mar,
de nuestro trigo, de nuestra sal, de nuestras heridas,
de todo... marchaos
de los recuerdos de la memoria,
pasajeros entre palabras fugaces.



TU NOCHE ES DE LILAS

La noche se sienta donde tú estás. Tu noche es de
lilas. A veces, de los rayos de tus hoyuelos
se escapa un signo que rompe la copa de vino
y alumbra la claridad de las estrellas. Tu noche es tu sombra,
un fragmento de tierra legendaria para igualar
nuestros sueños. Yo no soy el viajero ni el residente en
tu noche de lilas. Soy el que un día fue
yo. Cada vez que la noche te rodea, mi corazón
duda entre dos moradas: y
ni el ser ni el alma se satisfacen. En
nuestros cuerpos, un cielo abraza a una tierra, y toda tú
eres tu noche... una noche que resplandece como la tinta de los astros. Una noche,
bajo la protección de la noche, repta por mi cuerpo
aletargada, cual sopor de zorros. Una noche que rezuma misterio,
luminosa sobre mi lenguaje. Cuanto más se aclara, más
temo el mañana en el puño de la mano. Una noche
que contempla segura y tranquila su
inmensidad que sólo rodean su espejo
y las canciones de los antiguos pastores al verano de unos emperadores
enfermos de amor. Una noche que florece en la poesía
preislámica sobre los brincos de Imru Al Qays y otros
y, para los soñadores, ha ensanchado el camino de la leche hacia una luna
hambrienta en los confines de las palabras...

Imru Al Qays es el poeta más famoso de la época preislámica. Es autor de una de las casidas que componen las muallaqat (las “colgadas”), los poemas más logrados de la época que constituyen el prototipo de la casida árabe. Según la tradición, recibieron ese nombre porque cada año los mejores se escribían con letras doradas y se colocaban en la Meca “colgados” en el templo de la Kaaba.




YABRA IBRAHIM YABRA

Nació en 1926 y murió en 1994. Publicó Adonis en la ciudad en 1959. Vivió en Cisjordania.

QIBYA*

Balas
en la noche de luna llena
surcaron las colinas y los caminos.

Balas
chocaron contra los muros
y golpearon las puertas y las ventanas.

Iban dirigidas a los corazones y a las entrañas.
Balas
por detrás de las piedras,
a través de los desfiladeros,
por detrás de los sacos de arena.

Balas.
Se esparcen por las piedras arrayanes de sangre
y se pegan adornos de sangre en las paredes.
Balas
y gelignita
arrojan los cuerpos a las hienas.

Sembramos el trigo pero no lo recogimos,
regamos las vides pero no bebimos el vino.

En vano se bañó nuestra noche con la fragancia de los naranjos.

Nuestra sangre corre por la tierra roja
y sobre las piedras.

Buscad nuestras manos bajo los ejércitos de hormigas.
Cerrad las puertas,
apartaos de las ventanas,
ocultaos de la luna,
protegeos de la noche.

Pero las puertas son de madera
y las ventanas no se construyen para evitar
el aire, la luna,
la gelignita
y los colmillos de las hienas.

El corazón es de hierro pero
para las balas, la gelignita y los colmillos
es más débil que la madera.

Los brazos de Fátima rodean el cuerpo de Hasan:
una alberca de sangre,
y del padre de Hasan no queda
más que el qunbaz hecho jirones.

Buscadlos bajo las piedras
y juntad los brazos a los cuerpos.

Sembramos el trigo pero no lo recogimos,
regamos las vides pero no bebimos el vino.

En vano se bañó nuestra noche en la fragancia de los naranjos.
Nuestra sangre fluye por la tierra roja
y sobre las piedras.

Buscad nuestras manos bajo los ejércitos de hormigas.
Balas
golpean las piedras.

Gelignita.
La noche se desgarra
entre nuestros olivos y viñas.

Qibya es un pueblo palestino de Cisjordania, cuyos habitantes fueron masacrados por tropas israelíes en la tarde del 14 de octubre de 1953. El actual primer ministro israelí, Ariel Sharon, fue quien dirigió las tropas en aquel día.

BROCAL
(En la masacre de Dair Yasin, el enemigo arrojó los cadáveres de las víctimas al pozo de la aldea)

Brocal,
punto de encuentro para las juguetonas manos de los niños
con el cubo vertiendo
agua en los cántaros
entre cantos y risas.

¿Acaso la boca de la tumba los ha sacrificado?
¿Es que la boca del patio se alimenta con niños
y mujeres preñadas que vierten
la sangre manchada por balas?

¿Se han secado los racimos a su alrededor?
¿Se ha quemado el trigo? ¿Se han vertido
los odres de aceite en la alforja de piedra
y sobre ella está de nuevo la cruz de Cristo?

El brocal es el segundo Gólgota para nosotros.
De su ensangrentada boca brotará
negra lava ardiendo
con la carne de los niños y de las mujeres preñadas
para aniquilar
a quienes sembraron la muerte
y alimentaron a los buitres en nuestra tierra.

De su sagrada y fértil inundación
renacerán
todas nuestras aldeas.



FADWA TOUQAN

Nació en Nablus en 1917 y murió en 2003. Es una de las principales voces de la poesía palestina contemporánea. Es la única mujer cuya obra se difundió internacionalmente antes de la guerra de los seis días. En sus textos conviven el dolor del exilio y el coraje de la lucha contra la ocupación israelí. Obras: La noche y los jinetes; Ante la puerta cerrada.

SÓLO QUIERO ESTAR EN SU SENO

Sólo quiero morir en mi tierra,
que me entierren en ella,
fundirme y desvanecerme en su fertilidad
para resucitar siendo hierba en mi tierra,
resucitar siendo flor
que deshoje un niño crecido
en mi país.

Sólo quiero estar en el seno de mi patria
siendo tierra
hierba
o flor

EN LAS OLAS

Aquella noche
las caras se desvanecieron en torno nuestro
y todo desapareció
menos el brillo azul de
tus ojos y la llamada

En aquel brillante azul
donde mi corazón
navegó cual barco
guiado por las olas.

Las olas nos condujeron
a un mar sin playas,
sin límites
y sin resistencia
a que las olas contaran
la eterna historia de la vida
resumida
en una mirada.

Y la tierra se inundó con
el impulso de la marea, el viento y la lluvia.

Aquella noche
mi jardín se despertó
y los dedos del viento
arrancaron su cercado.

En mi jardín, la hierba,
las flores y los frutos se estremecieron
con la danza del viento y la lluvia.

Todo se desvaneció
aquella noche
menos el brillo azul de tus ojos
y la llamada
en el brillante azul
donde mi corazón navegó
cual barco guiado por las olas.



SAMIH AL QASIM

Poeta palestino, nacido en Rama (Galilea), en 1939. Ha permanecido en los territorios palestinos ocupados en 1948 que actualmente constituyen el Estado de Israel. Fue encarcelado en diversas ocasiones por su actividad política a favor de la causa palestina. En la actualidad es uno de los poetas árabes más destacados. Publicó más de veinte libros de poesía.



TE QUIERO COMO AMA LA MUERTE

Más pesado,
más bajo,
cargo con mi experiencia y me marcho.
mientras seas la cima del mundo,
mientras la superficie de la tierra sea convexa,
descenderé y me alejaré,
descenderé y me alejaré.

Un día las arenas movedizas me engullirán,
me hundiré poco a poco
en la oscura eternidad de tu amor,
perderé el conocimiento,
me esconderé de las miradas,
las masas asistirán a la celebración de mi muerte,
los aventureros y los poetas me envidiarán
y tú
arrojarás una nueva joya
al cofre de tus mártires.

Te quiero,
no te arrepientas,
no tiendas la mano para socorrerme,
permíteme quererte
como ama la muerte.
te quiero como ama la muerte.


EL MIEDO

El fuego se apagará en la chimenea,
la botella se vaciará,
el disco se parará,
los invitados se marcharán,
haremos juntos la cama
y dormiremos juntos.

Te levantarás por la mañana,
prepararás nuestro maravilloso café,
los pájaros de tu apacible bosque cantarán en mi honor,
me preguntarás: ¿te despiertas?
temo que la muerte me sorprenda en mi sueño.

No, no me dormiré,
velaré hasta la mañana amiga
y observaré en tu rostro dormido
los astros de nuestro mundo futuro.
al alba
te tapo con la colcha
y me deslizo como un gato familiar,
ligero, hasta la cima del mundo,
preparo nuestro maravilloso café,
corro hacia ti,
beso tu mano dormida
y exclamo: ¡Vamos, despierta!
buenos días, razón de mi vida.

¡Vamos, despierta!
sin ti el sol no se pondrá,
sin ti el sol no saldrá.



ZACARÍAS MOHAMED

Nació en Nablus en 1951. Estudió literatura árabe en la Universidad de Bagdad y vive en Ramallah. Es editor de la revista Al-Karmel, que dirige Mahmud Darwich. Publicó tres colecciones de poesía, una novela y en 1999 una colección de obras de teatro. Vive en Ramallah y es miembro del consejo de directores del Centro Cultural Sakakini.

GOLPE DE SOL

Nacimos de un golpe del sol
del golpe de una guadaña contra el viento
y del golpe de un cuerno contra la piedra.

Arrojamos la placenta a los perros
y el alma dentro de una pileta de penumbras.

Como las mujeres pobres, bordamos
nuestros labios en la trama del silencio

En impureza, fuimos a la oración de la tarde
en el jardín de flores
y las memorias de la infancia

Arena es nuestro alimento
y arena es el forraje del caballo

Trepamos la arena entre jadeos
y destrozados, volvimos

No había pruebas de nuestros nombres
salvo un alfabeto que no aparece en el diccionario
no había rastros de nuestros antepasados
excepto el silencio de los perros en la puerta

Nos rebajamos hasta el cordón de los zapatos
y nos atamos al pelo de nuestras pestañas
y a las colas de los cometas.

Nos arrastramos como perros ante la puerta
agachados sin alegría ante la flor
y la flor es el sacrificio sangriento del mediodía

Esparcieron nuestra harina por todas partes
y la desesperación fue como hierro en los dedos

Concédenos respiro para que podamos reconocer nuestra sombra
y nuestros cascos puedan crecer

Una campana gigante pende sobre nuestra cabeza,
una campanada persistente nos hace perder la senda
rezamos en silencio en el gran repique sobre los labios de los muertos

Tómanos de la mano
y por la cintura
sosténnos por el pecho:
el polvo y el fuego nos son familiares

Nuestro dedo, húmedo
para conocer de dónde viene el viento
está herido por preguntas sin fin

Hicimos juegos tontos con nuestros nombres
y confundimos desnudez con los botones de la camisa
Empujamos las plegarias como cerdos por delante de nosotros

Atamos los burros a los tobillos de los chicos
y el otoño al verano
para calmar los escalofríos

Nos llaman de detrás de nuestras habitaciones
con una voz escandalosa que nos avergüence estar desnudos;
nos llaman con una voz que separa la madera del bambú

Lleven nuestra oración así podremos rezar más allá de los límites del deber
y nuestras almas permanecerán firmes en nuestros cuerpos.

El almuerzo es amargo
la cena, seca como piedra,
y el silencio fluye como la menstruación entre nuestras piernas

Oramos para aplastar los cálculos renales
y para romper el pan de nuestra cena


No habrá inmunidad para el canto rodado
o la rosa
todos yacen bajo el rango del trueno.

Nacimos en las dobleces del labio
y de la pestaña
nacimos del golpe del cuerno contra la piedra.


IBRAHIM NASRALLAH

Nació en 1954 en Ammán, en el seno de una familia palestina. Enseñó en Arabia Saudita durante dos años y trabajó como periodista entre 1978 y 1996. Desarrolla actividades culturales en Darat al-Funun. Tiene publicados diez colecciones de poesía, siete novelas y dos libros para chicos. Fue traducido en varias lenguas, ganó el premio Arrar en 1991, el premio sultán Oweis por su poesía en 1987 y el Tayseer Sbool por una novela.

PERPLEJOS

En el principio
los caballos dijeron: necesitamos llanuras,
las águilas, cumbres,
y las serpientes, madrigueras.
Pero los hombres permanecieron perplejos.

PATRIA

Bajo el yugo de nuestras mañanas
el sol se desmorona
y en la oscuridad de nuestros pasos
el jadeo se enciende:
estas patrias incompletas
en que parecemos ser
nada más que prisioneros de guerra.


GHASSAN ZAQTUAN


Nació en 1954 en Beit Jala, cerca de Belén. Vivió en Ammán entre 1967 y 1979 y luego se radicó en Beirut. Desde 1982 a 1986 vivió en Túnez, y ahora reside en Ramallah. Publicó varias colecciones de poesía, una novela y realizó dos documentales. Es editor en jefe de Al-Shuara (Los Poetas), revista trimestral publicada por la Casa de la Poesía de Ramallah.


LAS CUATRO HERMANAS DE ZAKARÍA

Cuatro hermanas
trepan solas la colina
vestidas de negro.
Cuatro hermanas suspiran
y enfrentan la maleza.

Cuatro hermanas en la oscuridad
leen húmedas cartas.
Pasa un tren que viene
desde Artouf, tras
la fotografía.

Un caballo que lleva
una chica desde Zakaría
relincha en la cumbre
y atraviesa la llanura.

En el cañón
las nubes pasan lentas.

Cuatro hermanas
desde Zakaría, solas
vestidas de negro
en la colina.

Zakaría y Artouf son dos aldeas palestinas en Hebrón, un áreia cuyos ocupantes uferon forzados a emigrar en 1948. Los poemas fueron vertidos al inglés por el poeta iraquí Sargon Boulus y tomados del libro “Poniendo todo en orden”, editado en 1998 en Ramallah. (G.B.)

Palestina: la poesía de una nación desgarrada

Esta antología se publicó originalmente en 2007. Conviene una reedición en estos días cuando el Estado de Israel ataca sin piedad la nación palestina, en busca de expandir su plan de usurpación y aniquilamiento.

Gerardo Burton
geburt@gmail.com


Casi en la mitad de la ruta de caravanas entre Irán y el estrecho de Gibraltar, la historia de Palestina se escribió entre el esplendor y la sangre, y acaso fueron inseparables uno del otro también en su literatura. Si bien gran parte de la poesía palestina del último siglo y medio se compuso en un contexto de urgencia –persecuciones, exilio, matanzas, devastaciones-, la épica comparte cartel con el lirismo más exquisito

Así, como otros poetas árabes, los palestinos recuperan las tendencias, los ritmos y las imágenes que en la Europa occidental cultivaban los habitantes del al-Andalus, que se mantuvo –y se profundizó- tras la expulsión de la península ibérica a manos de los católicos españoles.
Es Mahmud Darwich, el poeta por antonomasia y principal referente de los palestinos actuales, quien devuelve a los árabes esa supuesta “reconquista” castellana: como en un espejo de Federico García Lorca, Darwich escribe que “Viajaría de nuevo por los caminos que llevan o no llevan a Córdoba... volvería, si pudiera volver, a mi misma rosa, a mis propios pasos... pero no regresaré a Córdoba”. Esa ciudad “lejana y sola” es el paraíso perdido y anhelado por la memoria colectiva de los árabes.
Darwich también evoca la gesta católica: escribe que “Castilla izará su corona sobre el alminar de Dios”, mientras que ahora “desde que he aceptado el pacto de paz no tengo presente para pasar mañana cerca de mi ayer...”
El lazo con García Lorca es aún mayor. Pide el palestino que lo maten “deprisa / bajo mi olivar / con Lorca...” pues “yo soy uno de los reyes del fin... soy el último suspiro árabe...”, y “...no hay amor que interceda por mí...”.
La épica reconstruye los acontecimientos históricos y políticos del pueblo palestino, en especial desde la partición de 1948 pero sin olvidar las dominaciones previas: turcos otomanos, británicos y más lejos griegos, persas y romanos.
Los exilios y las deportaciones de los años cincuenta, la colonización judía en las tierras que consolidó el estado de Israel y las apuestas de los sucesivos imperialismos en la antigua Palestina aparecen en los textos poéticos como expresiones de una voz nunca silenciada y configuran una alternativa a la imagen que actualmente se tiene del Cercano Oriente. Es que la urgencia bélica no agotó la inspiración poética: el lirismo convive con lo épico y así la poesía transcurre y circula por senderos que buscan la paz.


Selección y notas: Gerardo Burton
geburt@gmail.com
Traducción del árabe: María Luisa Prieto
Versiones del inglés: G.B.
Fuentes: www.poesiaarabe.org/www.banipal.org y “Poesía palestina de combate”, La Habana, Nuestra América, 2003.

Ver aparte, selección (https://lacebolladevidrio.blogspot.com/2007/07/blog-post.html)

miércoles, 6 de diciembre de 2023

¿Es necesaria la pasión?

Texto leído durante las jornadas "Los cruces de la pasión", organizadas por Nodo, centro de atención y estudios psicoanalíticos, desarrolladas el 1 de diciembre de 2023 en la ciudad de Neuquén. La actividad se realizó con motivo de celebrarse los diez años de la fundación de la institución.



Gerardo Burton

geburt@gmail.com


Lo primero que pienso es que resulta extraño hablar de pasión en esta época. La sociedad occidental actual parece haber abandonado “la pasión de lo real” concebida en la modernidad y propone eludir el sufrimiento, mitigar el dolor, abolir el paso del tiempo en los cuerpos, esquivar los padecimientos. Es una especie de retorno al estoicismo latino que asociaba la virtud a una imperturbabilidad próxima a la indiferencia y otorgaba el dominio a la razón. La abolición del tiempo supone también la de la sucesión pasado-presente-futuro, suprime la historia como categoría.

Como contrapartida, la actitud general es responder al estímulo, a lo inmediato, a la urgencia del instante como un presente continuo, sin conexión con el antes ni con el después. Hay una suerte de pedagogía de lo efímero que disuelve raíces y propone pensamientos tan planos como las pantallas predominantes. Como jeroglífico dinámico, la imagen aplana contenidos, sentimientos, hechos, pensamientos y conductas y todo resulta intercambiable, sustituible, descartable. A la vez, la repetición incesante de aquello que estimula, atrae y seduce tiene un fin: descartar la noción de tiempo y así instalar la ficción de que el dolor y el sufrimiento no existen. Con la pasión ocurre lo mismo.

lunes, 24 de abril de 2023

SE PRESENTARÁ "VOCES CERCA DEL CRISTO VERDE", DE GERARDO BURTON

 El próximo 5 de mayo, en Malapalabra, Casa librera, de Neuquén capital, se presentará Voces cerca del Cristo Verde, de Gerardo Burton, coeditado por Ediciones Con Doble Zeta y la cebolla de vidrio. En el libro hay un diálogo entre fragmentos de cartas y mensajes de religiosos desaparecidos y poemas del autor.


De la presentación participarán también Chemi Eymann y Juan Burton con música, y Mauricio Bertuzzi, titular de Ediciones Con Doble Zeta. Sobre la imagen del Cristo verde y su historia hablará María Fernández Mouján, una de las ceramistas que trabajó en su diseño y ejecución.


En la contratapa del libro, los editores indican que se trata de un trabajo a varias voces: “poemas recogidos de libros, textos inéditos o que circularon en volantes, de mano en mano durante la dictadura y cartas y mensajes de Raúl Rodríguez, Carlos Di Pietro, Juan Isla Casares y Jorge Adur. Todos ellos fueron desaparecidos entre junio de 1976 y junio de 1980”.