Este texto fue publicado en Rosario/12, y lo reproduzco por la alegría que proporcionan la poesía y la amistad.
Por Jorge Isaías
En ese tiempo no lo sabíamos o era apenas una intuición, porque en nuestras visitas a ese viejo maestro en las orillas del Paraná escuchábamos fluir esa palabra suya que eludía las grandes definiciones y las opiniones tajantes.
