sábado, 26 de julio de 2025

Viajes. México 9. Cancún




Relatos breves de un itinerario que abarcó parte del Distrito Federal y ciudades y pueblos de la península de Yucatán entre Cancún y Campeche. Una aproximación a un país exuberante en su historia, su cultura, su geografía y su pueblo (Publicado originalmente en www.vaconfirma.com.ar).

Gerardo Burton

geburt@gmail.com

El dato principal es el mar turquesa. A su alrededor bullen las gentes en negocios (restoranes, bares, tiendas, puestos callejeros, transportes) en un rumor casi musical si no fuera tan estentóreo.

El segundo dato también es el color: una paleta expresionista, viva, caliente, brillante.

El tercero, es la comida: su aroma, el sonido de las sartenes y las ollas entrechocándose, el lento y hondo cambio del gusto y su adaptación a esos sabores siempre nuevos, siempre distintos. Frutas y verduras, peces y crustáceos son la selva y el mar en la mesa. El dulzón regusto del limón y el tequila, la cerveza amarga que raspa la vida.


Viajes. México 10. Puebleando

Relatos breves de un itinerario que abarcó parte del Distrito Federal y ciudades y pueblos de la península de Yucatán entre Cancún y Campeche. Una aproximación a un país exuberante en su historia, su cultura, su geografía y su pueblo (Publicado originalmente en www.vaconfirma.com.ar)



Gerardo Burton

geburt@gmail.com

Es un Nissan Versa de este año, color azul brillante, metálico, que atraviesa la selva yucateca como una lanza. Mientras conduce, Claudia no deja de comentar los sitios, las ruinas, los cenotes. Cada lugar, cada objeto, cada piedra tienen su historia. Ella lo sabe, y Santiago, su hijo, absorbe todo con una mueca de desagrado actuada para mantener la distancia con la madre y sus huéspedes del sur. Cierra los ojos, dormita, pero no se pierde nada del viaje, protegido de cualquier diálogo posible con los auriculares y su música.

Viajes. México, 8. Caminantes al garete



Relatos breves de un itinerario que abarcó parte del Distrito Federal y ciudades y pueblos de la península de Yucatán entre Cancún y Campeche. Una aproximación a un país exuberante en su historia, su cultura, su geografía y su pueblo. (Publicado originalmente en www.vaconfirma.com.ar)


Gerardo Burton

geburt@gmail.com

A las siete de la tarde los vendedores de la calle Tacuba y del callejón Allende levantan sus puestos. Envuelven todo en enormes bolsas o en lonas plásticas que sujetan con cinta adhesiva transparente. Luego cargan todo en pequeños carros tirados por bicicletas o motos; en camionetas desvencijadas. Entre gritos, cantos, imprecaciones y risas, se van lentamente. Sostienen la carga que volverán a ofrecer al día siguiente. 

La calle está en semipenumbra y empieza a quedar desierta. El adoquinado húmedo sirve de cauce a aguas y otros líquidos derramados por inútiles ya. La oscuridad se acentúa en los portales y los umbrales de los edificios. Unos carteles rojos, sucios y desteñidos, indican la entrada a la estación Allende del subterráneo, que aquí se llama metro.

Al fondo, en la avenida sigue el desfile de vehículos y personas. Muchos turistas,  más que de costumbre, porque es Semana Santa y hay una especie de vacaciones para docentes y estudiantes; se mueven como en bloque en todas direcciones. El calor no afloja, las voces cantan su despedida del día trabajado. Saben que cada uno depende de su capacidad de vender. No hay red, no hay paraguas.

Al día siguiente, mañana, todo recomenzará. El ciclo no se detuvo ni durante la pandemia. Le ganaron al covid 19, a un alto costo, pero le ganaron.


Eva Perón - poemas



Evita

nombre que designa

a todas las hijas que no nacieron

de una unión

asentada ante la ley

sea la religiosa o la jurídica


vos y yo nacimos así

hijas naturales

supimos de la mirada acusadora

ese estigma de ser

hijas del pecado


vos no tenías tiempo

por eso lo viviste de un tirón

chinita de piel blanca

ojos y pelo negro

que se fue de junín

con una valija de cartón

pajaritos en la cabeza


para ser inmortal

para llevarnos a la victoria

evita montonera

eva del pueblo


para ser actriz

estar en tapas de revistas

todavía no sabías que tu búsqueda

te iba a llevar al amor, a la política, a la poesía y a la historia


te escribo con tu foto cerca

gracias, compañera,

por hacerme descubrir que el pueblo siempre fue y será


hija natural, como yo

como si hubiera hijas artificiales en la tierra

nunca entendí esas dos palabras

la palabra y el silencio que nos declaró culpables

de haber nacido


eva pasión

un terremoto acortó el tiempo en que un corazón

se encuentra con su reflejo

juan domingo y maría eva para la revolución

Natalia Molina B.Blanca, 1973. Vive en Sierra de la Ventana


martes, 15 de julio de 2025

Viajes. México 7. Azulejos


Relatos breves de un itinerario que abarcó parte del Distrito Federal y ciudades y pueblos de la península de Yucatán entre Cancún y Campeche. Una aproximación a un país exuberante en su historia, su cultura, su geografía y su pueblo. (Publicada originalmente en vaconfirma.com.ar)

Gerardo Burton

geburt@gmail.com

La Avenida 5 de Mayo es una sucesión de cafés, restoranes, tiendas de ropa de marca, oficinas y otros negocios alternados por los puestos callejeros de comida, bebidas y objetos de kiosco. No es peatonal, pero parece. Una multitud marcha incesantemente en direcciones opuestas. Cruzar las calles puede convertirse en una prueba exigente: si uno logra llegar a la otra vereda sin chocar con nadie, considérese un triunfador.

Viajes. México 6. Semana Santa en el D.F.


Relatos breves de un itinerario que abarcó parte del Distrito Federal y ciudades y pueblos de la península de Yucatán entre Cancún y Campeche. Una aproximación a un país exuberante en su historia, su cultura, su geografía y su pueblo. (Publicada originalmente en vaconfirma.com.ar)

Gerardo Burton

geburt@gmail.com

Dicen que en México hay una especial devoción por el papa Juan Pablo II. Dicen que visitó cinco veces el país. Una de ellas fue en Puebla con los obispos latinoamericanos reunidos para “renovar” los documentos de Medellín, que se redactaron en 1968 con el envión del Concilio Vaticano II.

Pero el papa polaco tenía otra intención: poner en caja a los católicos latinoamericanos comprometidos con la teología de la liberación, seducidos por la religiosidad popular, impulsores del cambio profundo en la Iglesia. Nada de eso para Karol Wojtila, alineado con Reagan y Thatcher y animador de su ariete Lech Walessa, un cuarteto nada fabuloso cuya principal (acaso única) tarea fue demoler el comunismo, empezando por Polonia.

Viajes. México 5. Chapultepec/Heráclito


Relatos breves de un itinerario que abarcó parte del Distrito Federal y ciudades y pueblos de la península de Yucatán entre Cancún y Campeche. Una aproximación a un país exuberante en su historia, su cultura, su geografía y su pueblo. (Publicada originalmente en vaconfirma.com.ar)

Gerardo Burton

geburt@gmail.com


Construido como villa de descanso para los virreyes, el castillo de Chapultepec fue también la residencia de Maximiliano de Habsburgo y Carlota durante ese efímero imperio que creó Napoléon en su apogeo hasta que la decadencia simultánea de ambos emperadores, el corso y el austríaco.

A mediados del siglo XIX, convertido en Colegio Militar, su alcázar fue defendido a muerte por jóvenes cadetes cuando Estados Unidos inventó una guerra para mutilarle medio territorio a México.

Queda como cierre de la visita al Museo Nacional de Antropología: es imposible recorrer todo en pocas horas. Los ojos no alcanzan, la memoria se agota; el color, las imágenes, los relatos permanecen ahí, vivos, testigos. Interpelan el presente, profetizan un cierto porvenir. Sólo hay dos certezas: habrá belleza, habrá guerra.

1


aquí también

en la selva, en el valle

en los océanos

y la meseta

también, digo, fue la guerra

el padre de todo


semillas y sangre

maíz y sangre

basalto, andesita, granito

y sangre


padre de todo y de todos

padre nuestro

guerra amable, guerra necesaria y fatal

danos hoy

y en la hora

la sangre

de cada día

amén



2


entre quiscales


lo bello amasado

entre el maíz y la sangre

siempre el dolor

de cristos y quetzales


la palabra escrita, el esclavo

anónimo

sus manos, sus  hijos

las mujeres sin nombre, sin rostro

siempre el dolor

bordado

esculpido


grandes rocas, estelas monumentales

templos

se necesitan para aplacar

siempre el dolor



dios y los dioses

de esto

no se ocupan


(Escrito a la salida del Museo Nacional de Antropología, antes del palacio de Chapultepec)


Viajes. México 4. Coyoacán


Relatos breves de un itinerario que abarcó parte del Distrito Federal y ciudades y pueblos de la península de Yucatán entre Cancún y Campeche. Una aproximación a un país exuberante en su historia, su cultura, su geografía y su pueblo (Publicada originalmente en vaconfirma.com.ar). 

Gerardo Burton

geburt@gmail.com

Parece la venganza de Frida. Lejos de los murales de Rivera y de los de los otros dos famosos, en las calles su rostro ocupa todos los retratos, los distintivos y las remeras, está en los llaveros y los imanes para la heladera, en las pantallas de los teléfonos celulares y en los huipiles. Todo lleva alguna referencia a Frida. Hasta las Katrinas se transfiguran y miran con sus ojos, opinan con su sonrisa.

Es complicado ingresar a la casa azul: por tandas cada media hora acceden los turistas, los curiosos, los estudiosos. Jóvenes vigilantes privados con uniformes subrepticios (pantalón negro, camisa blanca, teléfono celular conectado en directo con los policías metropolitanos estacionados ahí nomás) controlan las entradas, la cantidad de gente, el famoso aforo que impide aglomeraciones. Ejercen con brusquedad su autoridad; les encanta tener algún poder sobre el público, con temor a que se convierta en estampida. Discuten con los guías al borde del insulto, se hacen custodiar por los policías de uniforme que aparecen como por encanto desde detrás de los árboles a poner orden. 

martes, 3 de junio de 2025

Viajes. México 3. Teotihuacán

Relatos breves de un itinerario que abarcó parte del Distrito Federal y ciudades y pueblos de la península de Yucatán entre Cancún y Campeche. Una aproximación a un país exuberante en su historia, su cultura, su geografía y su pueblo. (Publicado originalmente en www.vaconfirma.com.ar

Gerardo Burton

geburt@gmail.com



A las 10 de la mañana el calor ya es feroz, casi tanto como la luz que se mete como puñal amarillo en los ojos. Rafael, el guía, nos lleva a un curso veloz sobre la preparación del mezcal y la flora (áloe vera, nopal, agaves, suculentas). También identifica pájaros. Todo es muy rápido, como si quisieran sacarnos de encima pronto o como si hubiera gente haciendo cola para seguir el espectáculo. No hay posibilidad de anotar nada, todo es memoria y ya se sabe que cuando la memoria no recuerda, hace ficciones. 


El sendero a las ruinas está tachonado por vendedores que forman un rosario, por la letanía de sus voces: pásele, ándele, ¿de dónde es?, where do you come from?, english? Nada.



Al llegar, Rafael señala con su bastón la avenida que conduce a la pirámide del sol en un largo trayecto de dos kilómetros desde el templo de la luna. Esa distancia era recorrida por quienes iban a morir, explica. Desciende con la pericia de quien está entrenado para hacerlo, con bastón y todo, y arranca su camino hacia el templo del sol. Mientras relata qué estamos viendo, saluda a sus colegas, se abraza con una guía que lo recibe a los gritos, se besan efusivamente y, cuando ella se va, opina qué lástima que esté con AMLO y ahora con Claudia (Sheinbaum). Parece una sucursal de argentino libertario. En todos lados se cuecen habas, y éstos se cuecen en su propia salsa. Si no ahora, dentro de apenas un rato. Hay que aguardar que el ciclo concluya su órbita.

sábado, 24 de mayo de 2025

Viajes. México 2. Xochimilco

Relatos breves de un itinerario que abarcó parte del Distrito Federal y ciudades y pueblos de la península de Yucatán entre Cancún y Campeche. Una aproximación a un país exuberante en su historia, su cultura, su geografía y su pueblo.(Publicada originalmente en www.vaconfirma.com.ar)

Gerardo Burton (geburt@gmail.com)




Xochimilco, los jardines flotantes. Se trata de adivinar, siempre, qué hay debajo, como apelando a un esfuerzo metafísico. Debajo de las catedrales construidas con las piedras arrancadas a las pirámides demolidas, cuyas ruinas y cimientos quedaron sepultadas por los edificios de la conquista. Este canal forma parte de un antiguo sistema lacustre, es un sobreviviente de las capas de “civilización” posterior a la azteca.

Unas barcas chatas, con toldos, tripuladas por jóvenes (varones y mujeres) que las conducen con postes delgados y largos circulan masivamente y configuran una fiesta (otra más) sobre el agua. Son las trajineras multicolores, algunas con conjuntos de mariachis que animan el cauce de orilla a orilla; otras van con familias que festejan la salida; hay quienes se están casando o vienen de la ceremonia y siguen la fiesta; en otras suben jóvenes con heladeras portátiles repletas de cerveza, ron, tequila, mezcal y parlantes que atruenan y compiten con los mariachis.



Como todo en México, el color se despliega en una cantidad de tonos y paletas donde predominan azules, amarillos, rojos y verdes por encima de los sepias o tierras que acostumbramos los habitantes de pampas o patagonias. La fiesta no deja de esconder un asomo de tristeza, un sesgo de dolor. La naturaleza mantiene el deseo. El deseo mantiene la pasión, que mantiene el dolor que huye al deseo que vence la tristeza que abre a la angustia. Una cadena suave, terrible pero no menos real.

No hay horario para no comer. Los puestos callejeros están siempre abarrotados. Los olores (carnes asadas y fritas, picantes, verduras, frutas, especias) siguen la fiesta del color y cada caminante interrumpe, como si no pasara nada, su andar para comer.


Eso ocurre todo el día. En puestos, restoranes, cafés, taquerías. Mezclas de olores, sabores y colores en una especie de mosaico multicultural. O un amate que pinta la vida del barrio. Quizás el ser plural sea la principal característica de México. Plural en todo: historia, cultura, gastronomía, religión. Hasta la muerte es plural. El pueblo es plural e integrado (sincretismo, acota el guía), aunque asomen las exclusiones del neoliberalismo. Las poblaciones tienen muros contra el colonialismo, muros involuntarios que bloquean las medidas contra la migración a los Estados Unidos.












Viajes. México 1. Desde el aeropuerto

 



Relatos breves de un itinerario que abarcó parte del Distrito Federal y ciudades y pueblos de la península de Yucatán entre Cancún y Campeche. Una aproximación a un país exuberante en su historia, su cultura, su geografía y su pueblo.

Gerardo Burton

geburt@gmail.com

Desde el aeropuerto Benito Juárez al hotel Gillow hay un trayecto de treinta minutos por barrios obreros. En plazas, fuentes, plazoletas, gente sin casa estableció campamentos con todos sus enseres. Son una especie de adelantados. Son en su mayoría varones, aunque hay mujeres con niños. Parecen señalar cómo será el futuro de muchos: en carros de supermercado o enormes bolsas de plástico o en carritos adosados a sus bicicletas llevan sus mercaderías, ropas, alimentos, vajilla. Ya acumulan objetos en los portales, en los cajeros automáticos, en los huecos que dejan los edificios. Sus ropas anticipan cómo se va a generalizar la indumentaria. Apenas remedos de los colores originales. Tinturas azules ahora desteñidas; rojos casi naranjas; negros arratonados. Todo marcha hacia el gris uniforme, al marrón cromático. Un gris sucio, triste. Carros de supermercado, ropa gris, suciedad acumulada, piel percudida. Allá vamos, ellos son nuestra vanguardia, personajes de Cormac McCarthy.

Coyotes: están en los costados de las avenidas, apenas un poco más allá de los semáforos. Son muchachos que ofrecen dinero en efectivo, contante y sonante, por los vehículos (autos, camionetas, furgones pequeños). Los desesperados venden sin demasiadas vueltas. Unas cuadras después, están los estacionamientos donde esos mismos vehículos se venden a un precio más alto. La ganancia es para los coyotes y, por supuesto, para los dueños de los autoparques.

viernes, 23 de mayo de 2025

Viajes: Núñez, Buenos Aires

 

Relatos breves de un itinerario que comenzó en Buenos Aires y luego, en México, abarcó parte del Distrito Federal y ciudades y pueblos de la península de Yucatán entre Cancún y Campeche. Una aproximación a un país exuberante en su historia, su cultura, su geografía y su pueblo.

Gerardo Burton (geburt@gmail.com)


Vuelta al barrio de la infancia y la adolescencia. Núñez. Las casas parecen haber avanzado sobre las veredas. Las casas que quedan de antes, rodeadas de edificios altos, comercios, estaciones de servicio, escuelas privadas. Tránsito infernal, gente que duerme en los umbrales.

Andar lento por estas calles que siempre fueron un paisaje, un escenario donde había que correr hasta la parada del colectivo, siempre tarde yo. En el rabillo del ojo quedan las imágenes de entonces, una esquina, el letrero de un almacén, árboles crecidos, inmensos hoy, el vacío dejado por los locales que no están, los dos conventillos aplastados por departamentos, la escuela diferencial luego geriátrico, el balcón de la calle Moldes con una escultura de mi madre adherida al muro, dos caras que miran al centro de la ciudad.

lunes, 8 de julio de 2024

(DI)VERSIONES/Poemas del inglés en castellano, por gerardo burton

Esta entrada del blog reúne un grupo de poemas de poetas de habla inglesa, seleccionados al azar y por mera intención lúdica. Fueron publicados en una plaqueta de la cebolla de vidrio ediciones en junio de 2024. El listado es el siguiente, e incluye los libros o publicaciones de donde fueron tomados los textos. A continuación de la versión castellana, se transcribe el original en inglés.

* WALT WHITMAN: West Hills, Nueva York, EE.UU., 1819-Nueva Jersey, EE.UU., 1892 (HOJAS DE HIERBA * LEAVES OF GRASS, 1855)

* JOHN LENNON: Liverpool, Inglaterra, 1940-Nueva York, Estados Unidos, 1980 (RUBBER SOUL, 1965; THE BEATLES, 1968)

* SYLVIA PLATH: Boston, EE.UU., 1932-Londres, Inglaterra, 1963 (SELECTED POEMS, selección de Ted Hughes, 1981)

* PHILIP LARKIN: Coventry, 1922-Yorkshire, Inglaterra, 1985 (THE WHITSUN WEDDINGS, 1964)

* DENISE LEVERTOV: Ilford, Essex, Inglaterra, 1923-Seattle, EEUU., 1997 (SELECTED POEMS, 1994)

* EMILY DICKINSON: Amherst, Massachusetts, EE.UU., 1830-1886 (COLLECTED POEMS, THREE SERIES, 1890, 1891, 1896. Poemas tomados de las secciones Life y de Love)

* WILLIAM WORDSWORTH; Cockermouth, Inglaterra, 1770-Rydal Mount and Gardens, Inglaterra, 1850. (LYRICAL BALLADS, POEMS OF LUCY, 1798-1800)

* TED HUGHES; Yorkshire, 1930-Londres, Inglaterra, 1998. (BIRTHDAY LETTERS/CARTAS DE CUMPLEAÑOS, 1998)

* DYLAN THOMAS: Swansea, Gales, 1914-Nueva York, EE.UU., 1953, (MUERTE Y ENTRADAS, 1946/EL MAPA DEL AMOR, 1939)


miércoles, 8 de mayo de 2024

LEER A ALIAGA

Cristian Aliaga levanta la palabra, da vuelta los paradigmas del sentido común: hace de la enfermedad un camino; del dolor, una puerta; del amor, un horizonte. Una aproximación a su poesía, imprescindible para conocer la Patagonia.


Selección y notas Gerardo Burton (geburt@gmail.com)

Resulta una tarea difícil seleccionar poemas de Cristian Aliaga. Son parejos en el alto voltaje poético, su calidad desafía cualquier intento de descartar o elegir uno y prescindir de otro. Uno quisiera que estuvieran todos, leídos simultáneamente. Tanta es su brillante apertura a otros paisajes, a otras miradas.

A continuación, hay un muestrario que abarca desde el territorio expandido de la estepa, identificada y localizada en sus animales, en sus plantas. También en sus historias -especialmente las olvidadas, las que no recogen los libros del prestigio oficial-, en las esperanzas de sus pueblos, más allá de los olvidos que, en cualquier recodo del futuro, parecen acechar.

Aliaga levanta la palabra, da vuelta los paradigmas del sentido común: hace de la enfermedad un camino; del dolor, una puerta; del amor, un horizonte. La caída es vertical, pero hacia arriba, sostiene. Su obra recuerda la incandescencia mística de Viel Temperley al tiempo que envidia de soslayo los juegos del lenguaje que hicieron sus admirados Bustriazo Ortiz y Francisco Madariaga.

Fue amigo e iluminador de poetas y escritores de Patagonia y del país. El santacruceño Curinao, que lamenta no haberlo conocido personalmente, recuerda en un mensaje telefónico reproducido en su blog que “la primera vez (que hablé con él) charlamos dos horas. Fuimos al hueso en ese primer acercamiento, terminamos hablando de la revista El Gráfico y de nuestros padres” (http://jorgecurinao.blogspot.com/2024/04/no-conoci-personalmente-cristian-aliaga.html).

Cristian Aliaga murió en Buenos Aires el 16 de abril de este año.




BREVE ANTOLOGÍA

Huellas inmóviles


Privilegio de canciones que no se cantan.

Amoríos, placer, muérdagos de espuma,

armado de sensaciones de llantos olvidados

al sabor de las tardecitas.

Menos andar, menso presagiar, menos saber

las cosas de la tarde fría, todas son

marcas en el silencio.



L'amour fou


El mandato ha sido devastado por los ciegos,

los portadores de amnesia:

es el amor, quien lo sabe se cuida.

Antes de volver, ya estábamos escondidos, de nosotros,

de la muerte, de los pantanos mundos. Aleluya.

Amor de soles perfectos al bailar.

Aleluya, aire de santa danza.

Vuelvo, tentada la escarcha,

a recorrer el cielo de la escalera al muelle.


De Lejía, Bs.As., Último reino, 1988


**


Tango II


Tuve miedo:

me iba a un espacio oscuro,

tuve miedo.

Queda el sol, ciertamente,

y algunas palabras

que el silencio no puede mover.

Tengo miedo también en este sitio.



No es el aura de Kant


El resultado es el silencio.

Ocultos en los ranchos,

emparejados con la hacienda,

los peones carcomen la filosofía.

No es el aura de Kant

ni el primer motor de Tomás de Aquino:

es una bola de l ento fuego

que se revuelca en el alma.

El sueño es un cuchillo en el vientre

de los blancos dioses

y un incendio de alpataco

que todo lo destruya.


La luna amontonada en los galpones

y el regreso de  un interminable viaje

a caballo por las estrellas.


Los perros huelen el alma de los peones

y encuentran seres desconocidos.


De No es el aura de Kant, Bs.As., Último reino, 1992.


**


Antiguo amor


Nadie que encierre la pasión

entre los huesos

caerá por una bala perdida.

Deberán Matarnos

con perdigones o

-más modernos-

con una munición explosiva,

dirigida al corazón

del corazón,

a la pasión que en la vida

nos sostiene.



Artista del aire


Uno busca la fortuna,

zarandea el cuerpo

como artista del aire,

cebado para la carne.

La fortuna esquiva mueve

por el cielo su bulto inasible.

Pero un hambriento

no dejará

de tirar dentelladas.


De El pasto azul, Bs.As., Último reino, 1996


**

Arte, poética


Un poeta -lobo sin cartel-

no muestra sus cartas, no baraja

de nuevo, no escancia vinos

que no es capaz de beber.

Es un animal procaz

que no ve detrás de las ventanas

sino más allá de las rejas,

un espectro sordo

que no domina su carta de ilusión

y se entrega a ella hasta ser destruido.

Un poeta -un punto azul sobre la mesa-

no mira para ver

sino para abrir los ojos.




La lírica


Lenta, la lírica,

estrellada cadena de amarguras

se convierte

en canto.

Eso también es mentir, pero hay mentiras

para verdaderos creyentes.

Dilemas como éste han llevado

la pasión a las palabras,

las palabras a la ruina,

la ruina a otro despertar.


De Estancia La Adivinación, Bs.As., Último reino, 1998


**



El sentimiento ácido


La angustia desesperada de la inteligencia,

ésa que invocamos, salmo que se repite

a espasmos irregulares dentro de un largo poema inacabable.

Turbio el sentimiento, tiene poder para emular

la angustia de la inteligencia que acecha sin aparecer.

El sentimiento es ácido, quema la víscera grande,

es adictivo aunque se pierde en la repetición

de un tren que pasa en otra vida.

Es ácido, casi no puede beberse sin arcadas,

inmaculado junto al matorral de flores muertas.



Perro soñador,


genocida perdonado por su familia

encarcelado por breves lapsos, suelto para rezar,

demorado en morir a la espera de otra

extremaunción.

Papa, consumidor de hostias, presas fáciles,

retardado, genocida, amante de sus torturados, novio

de la muerte sin orgasmos, alucinado que pasea

por terrazas desde las que enferma sin morir.

Perro de sarna sueña con carne.



Un ring para dios


Queremos un ring para dios pero dios se recuesta contra las cuerdas permanece quieto sin responder al árbitro nadie podría pegarle sin ser considerado maricón pero entonces no hay box ni riña teológica que lo saque de allí el ring es enorme a los ojos de los incrédulos se tiran golpes sobre dios la lona alberga a una multitud de caídos no hay triunfo sino presas del KO de dios la mirada de él está húmeda el protector inguinal es de cuero virgen esa mirada de él dramatiza que no habrá golpes pero se posa sobre los caídos como al descuido generaciones de caídos no creemos en dios sino en sus golpes de KO su mirada húmeda su protector de cuero virgen.



Roja tu especie


pecados nuestros chirría roja ella

la carne al fuego


los perros anhelan

en sus bocas profundas

lo no dicho, la noche, el hastío

para acercarse sin apuro

a las sobras pegadas en los huesos


sobre el fuego toda carne asoma

buena,

recién sobre el cuerpo se palpan

ternezas y nervios

las protuberancias


se muerde por el anca a la que chirría

aquí nosotros las pampas

y los perros


la carne quemada

devoran los idiotas

los que no saben


carne de ésta no comen, el anca roja

sin pústulas


en mi patria tragamos todo

aquello que lleve el nombre

carne

roja es tu especie...



Tanto Blake


un escenario invariable

para montar la disección

de lo variable.

descubrir de una vez si es posible

convertir en acto tanto Blake, aquella peste

exigente.

aún puesta sobre la nada

una mirada puede durar




Todo miedo


todo miedo te domestica el dolor

la pérdida de control, la manera sentida

de perderlo todo de vista.

horizonte esta placidez de pájaro

apenas mojado.



De La sombra de todo, Bs.As., Bajo la luna, 2007


**


La oveja


¿Levantar la cabeza?

¿Dónde cree que estamos, en la Patagonia?

Samuel Beckett


Atrapada por el cuello al alambre de púas, un mal movimiento la degollaría. La oveja desliza milímetros su cabeza hasta quedar inmóvil a la espera de una solución que escapa a sus propios movimientos. Su cabeza no piensa, ni esboza cursos de acción, apenas percibe el suave ardor de los alambres puntiagudos, mientras a unos metros del alambrado los vehículos atraviesan la soledad. Pasan sin verla, o ven apenas la imagen fugaz de una oveja que permanece muy cerca de la ruta, en una inmovilidad sólo rota por gestos imperceptibles. Atrapada por el cuello al alambre de púas, oye la secuencia creciente y luego decreciente de los motores, quieta se queda y algo semejante al placer percibe cuando logra la quietud absoluta. Empieza a dolerle cuando se adormece, y así se despierta, y vuelven a nublarse sus ojos azules hasta que regresa el dolor que para ella no tiene nombre. No puede estimar la duración de la noche ni aspira al azar de alguien que atine a separar su cabeza del alambre.


De Música desconocida para viajes, 2002; 2009.



**


Leche


Veo la muerte como una extensa noche sin dormir.

Tu insomnio es mi ruta.

Te llevaré leche finísima de animales

para que cesen tus llantos.

No escribo más

que para pedirte.



Guardarte


Te has vuelto

agua, cristal

infinitamente duro,

necesito guardarte como estás

en un sitio más

hondo que cualquier corazón

rajado.


De El rincón de pedir, Bahía Blanca, Vox, 2015.


**


Resistencia


Los comunistas guardaban sueños, los comunistas, los comunistas. Caetano Veloso


La izquierda no llega, no alcanza la izquierda, no ve el final la travestida. No ve nada, ni el final de la miseria ni su principio. La derecha come de todo, todo es derecha en este mundo, una mandíbula ciega que tritura, calma para tragarse las víctimas y cobrar por la eternidad la sumisión o voto desconcertado. Las almitas engañadas por la instrucción cívica de las democracias van aderezadas rumbo a esa dentadura de ónix. No podrás levantar muros ni alambradas en tan feroz estómago. Cuando la tiranía es un sangrado diario que opera por goteo y viene con el agua de las cloacas en envase certificado de residuos nucleares, la resistencia es susurro, oración pagana, una bomba de detonación que llega en viaje desde una guerra pasada, el recuerdo de Marx que cura todos los desvaríos pero nos deja en Siberia o en un estante de la biblioteca. El capital acumulado en sangre es legal, mortal, eterno en las manos de siempre. El Capital debe ser leído como un Sutra. Todo trabajo es forzado.


(Biblioteca Chetham, Manchester)



El cuidador del oso


El Circo del Estado de Moscú tiene función en Inglaterra. La comparsa dura más que el Estado de Stalin, su continuidad ignora el derrumbe de cualquier muro. Es de otro material o espíritu esta gente, no necesita lamentar gulags para divertir a Occidente. Es precario este Estado, un remedo que viaja lejos de su origen para mostrar lo que no tiene y sugestionar un poco a los presentes con prestidigitación y paraísos de cartón piedra al alcance del nuevo proletariado, que aquí aún paga la entrada. Quedan equilibristas, damas de a caballo y domadores de animales irreconocibles.

Al circo le cuesta regresar a Moscú, y se sospecha que el viaje es un anuncio que se postergará para siempre. En los camarines del antiguo presentador, viejos banderines del Spartak; fotos de Gagarin y Trotsky. El público inglés aplaude a los animales por compasión, y el payaso ruso les resulta feroz. El cuidador del oso me dice que la vejez acosa al animal. Es lo único auténtico de este circo, insiste. Todo durará mientras viva ese animal de Siberia.

(Newcastle)


El precio espiritual

                                                                                                            Para Artaud, en su memoria

Guardo un objeto, lo limpio con paciencia, ayudo a convertirlo en recuerdo, adquiere matices pardos, parece relevante en su materia avejentada, sube su precio espiritual, guardado entre objetos otros que también duran por pura constitución material. El tiempo va pasando, le asigno importancia, lo paso de una caja a un cofre, a veces lo extraigo con cuidado y me dedico a contemplarlo. Es bello ahora, cada vez más se parece a una pieza única de un pasado perfecto e irrepetible. Merece ser resguardado en una caja de seguridad, es una lucha contra el tiempo y se ha convertido en símbolo de una existencia, tiene esa consistencia. Me despierto, la mañana empieza como un dolor en el vientre, una enfermedad paranoica, y para conjurar la ilusión arrojo el hueso o la piedra tallada a la basura común de toda la vida.

                                                                                                                                                    (Rodez)


De La pasión extranjera, Comodoro Rivadavia, Espacio Hudson, 2018


**

Inserto la moneda y sale sangre


Inserto la moneda y sale sangre.

Aprieto las teclas y sale sangre.

Abro los grifos y sale sangre.

Cierro los ojos y sale sangre.

Leo los clásicos y sale sangre.

No es la enfermedad: es algo universal

para exhibir bajo el sol del mundo.

Su color es indistinto entre los naturales de todos los continentes,

y su aparición a borbotones o de a gotas

da cuenta de la simetría

de los finales que vienen, inhumanos.



Estirar la mano


Estirar la mano como quien pide un don

y se arrepiente,

deja el gesto en el aire y pide menos que nada,

para seguir.



La palabra acierta


La palabra acierta

solo en la caída.

Desbocada en el aire,

suelta de nosotros,

se arroja hacia el final

único

donde suena

cierta.



Cuánto vale el sueño


Cuánto vale el sueño puesto en una cánula de sangre.

La esperanza está en el sueño, porque el despertar

es experto en muertes.

No interrumpas el sueño de los héroes, la materia

de las sirenas, no tapes tus oídos al reclamo.

El silencio de muerte es peor que perder la razón.




El dolor es dios


El dolor es dios, pero no sabe bailar.

La pequeña que juega con su globo

y lo hace rebotar entre los tubos y monitores

es dios, aunque no sepa sobrevivir.

La moribunda de ojos almendra

tiene la mirada atravesada por la luz

que ya no puede mirar. Es dios en su ceguera iluminada.

El dolor es un dios equivocado.




la verdadera caída es hacia arriba 



De La caída hacia arriba, Madrid, Amargord, 2018.



**


La colección de lo roto


Lo perdido, lo roto, lo arrojado

coleccionamos.

Revisamos en la basura de todos

el diamante perdido,

el amuleto descartado por el capital.

Rastreamos la vergüenza de uno,

el secreto perdido, la foto descartada sin quemar

del último amor de aquellos.

Coleccionamos su dolor al tiempo

que nos alimentamos de su basura.

Aprendemos de su humanidad:

por nuestras manos pasan

los restos de sus arrugas

que no son cicatrices.



Disimulo


Yo era cadáver, y volví

a salir por mis pies.


Agradecí a los carteles luminosos

del hospital

en medio del gentío.

La barahúnda, el olor de todos,

la droga que fascina en la Ciudad Oculta.


La marea incontenible del atardecer,

las luces del misterio ciego 

el transporte con gente 

que cuelga 

ajusticiada por el trabajo.


La noche solitaria de los vivos,

la ilusión de ser parte 

de algo que se mueve 

hacia una esperanza a

que se acelera 

en el corazón partido. 


Bajo mis pies 

la senda a recorrer

el vagar puro de quien no tiene

regreso ni un lugar a la sombra. 


Por la plaza giran putas, mendigos, 

los náufragos tienden

colchones para la noche,

la policía cobra en especie.

Vamos rumbo al Paraíso 

con identidad encubierta.


En la fuente baila un payaso

que fue asceta o gerente.


Abandono mis vendas y apósitos,

acá todos llevan sus heridas

al descubierto. 


Entre víctimas 

está mal visto

el disimulo.


La ocupación 


Un bar cerrado a cal y canto

al trabajo imbécil, 

a la desgracia del día.

Se bebe, pero ésa no es

la verdadera ocupación.


El que ve pasar el mundo,

abandonado tras las ventanas

desnortadas de cualquier éxito.


El que tose para adentro

su pudor o fracaso,

el que grita para decir

que tiene todavía algo para decir

a nadie.


El que desafía a los presentes

pero sobre todo a los muertos,

y después se refugia 

en la herida más cruel

para no hablar más

hasta la hora del cierre.


El bar luce pocas botellas

no abre las ventanas

ni ventila el alma jamás.


Los caídos no dejan de llegar,

ni quieren ver la calle

en que se golpearon.


Vamos a un ritmo,

no hay semana ni lunes

que nos destrocen del todo.


Aquí se sueña con morir:

las hazañas jamás son verdaderas;

se vive con lo que no se tiene.


La esperanza 

es una ronda más,

pagada por otro.



La secta del gatillo


El monte de 

los suicidas

que guía mi destino

tiene una ermita 

de santos de plástico.

Gatos chinos que no mueven la mano,

Budas gordos y flacos,

un Maruchito tallado en caldén

el hijo de la Difunta Correa en plastilina

y el Gauchito Gil de fierro 

se ríe sin parar

de sus perseguidores.

Cristo no se asoma

del Nuevo Testamento.

Un graffiti recibe a los indecisos:

“Señor, Señor, por qué

me abandonaste 

a las puertas de la salvación

con la Secta del Gatillo”.



Mi madre hierática no fue,


el padre mío sí, cantaba tangos

en la oscura siembra.

Imaginaba París para cantar

como un uruguayo.


Ah, los señores 

que lo ungieron al arado.


Hemos sido insensatos,

sedientos, santos de catedral destruida,

infancias pobres, gauchitos giles,

del amor aquél cruel que suscita

desastre,

pero no descarten el futuro

en esos imbéciles de genealogía,

yo mismo

el instrumento, los bueyes, 

mi padre y yo.


De Alto hospicio (La nostalgia del futuro), Comodoro Rivadavia, Espacio Hudson, 2023.



**


La repetición


el perro vuelve al vómito

su dueño a la necedad

el sacerdote a repetirlo:


polvo eres

señala con el dedo

hacia una luz

extinguida

en el mar

de los mueretos.


“allí está”, dice, y la polvareda

clausura la boca de la eternidad.



Quásar


Dónde se puede oír la voz

de los desaparecidos

ancestrales y recientes.


En el agua, en el hielo, 

los astros.


En la galaxia recién nacida

que acumula

más agua que los océaos

que los desaparecieron.


De Polvareda (La nostalgia del futuro), Comodoro Rivadavia, Espacio Hudson, 2023.


Algunos datos biográficos:

Cristian Aliaga (Tres Cuervos, Buenos Aires, 1962-Ciudad de Buenos Aires, 2024). Residió desde joven en la Patagonia. Poeta, escritor y docente universitario. Creó y dirigió la editorial Espacio Hudson y el periódico El Extremo Sur, y coordinó la revista Confines. Arte & Cultura. Antes, había iniciado su trayectoria como editor de poesía y literatura patagónicas con la página web Revuelto Magallanes, y la editorial homónima. Trabajó en diarios del sur del país -Río Negro, El Patagónico- y en la Universidad San Juan Bosco, donde fue profesor y responsable de la editorial.

Obtuvo el premio “Raúl González Tuñón” del Centro Cultural de la Cooperación-FNA (2005) y el primer premio del Fondo Nacional de las Artes (2007), y recibió becas de la Fundación Antorchas y The Leverhulme Trust.

Publicó, entre otros libros, Estancia La Adivinación (Último Reino, 1998), La sombra de todo (Bajo la Luna, 2007), Música desconocida para viajes (Desde la Gente – IMFC, 2009), La causa clínica / The clinical cause (Manchester University Press, 2011), La caída hacia arriba (Hilos, 2013), La suciedad del color blanco (antología, Eloísa Cartonera, 2013), El rincón de pedir (Vox, 2015) y The foreign passion (traducciones de Ben Bollig, Infllux Press, 2016), entre otros libros. En disco compacto editó Un ring para dios (2009), junto al músico Titín Naves. Jorge Boccanera compiló su antología personal Estrellas en el vidrio (Colihue, 2002). Fue profesor visitante en Leeds University, y presentó en Oxford University su exposición Tus virtudes son tus defectos, con obras del artista visual Alejandro Mezzano. Compiló Herejía bermeja. Obra poética de J. C. Bustriazo Ortiz (2014), Mamihlapinatai. Poesía de mujeres mapuche, selknam y yámana (2010), Escribir en la muralla. Poesía política mapuche (2010) y Desorbitados. Poetas novísimos del sur de Argentina (2009), entre otros trabajos. Compiló poesía sarahui, catalana y española, de autores jóvenes británicos entre otros y los publicó en Espacio Hudson.


Ver más en:

https://octubretv.com/videos/programa-poesia-a-la-calle/0020-cristian-aliaga/?fbclid=IwZXh0bgNhZW0CMTEAAR3cjOUu7tambrsCj4PKk1wrVTCOck-tUEz-CFE2my2zx8II6a_xR_JLiwU_aem_ARvJ6tJgsojyeUX5VZRBTa5gmiKHk5aEDBqfDFuN-QROBt-OD3EPqM_geD-kFjtboLrNe5esXo7BzQ3-TvimGD1r

https://elpeztinta.blogspot.com/2012/05/un-ring-para-dioscristian-aliaga-titin.html

http://unoyceroediciones.com/cristian-aliaga/




lunes, 22 de enero de 2024

POEMAS X LA PATRIA (poemas para tiempos aciagos)






Tirado al sol

como las víboras, cerca
del agua de la patria, siento
menos miedo que
por las noches, cuando
no hay cielo, ni agua,
ni país, ni memoria.

Francisco Paco Urondo. Santa Fe, 1930-Mendoza, 1976.

**

desde las alturas de un sitio vidriado

la veo, sonriente

Evita todos los días aguarda

espera

a veces acechan vientos

silencios inmóviles

sin ecos

o una quietud antigua

de muros impenetrables

cuando piensan en ella

muchos ojos olvidan lluvias

desvelos

cada niebla.

Su corazón es tibio


Claudia Ainchil, Buenos Aires

lunes, 18 de diciembre de 2023

PAZ PARA PALESTINA

 Afiche compuesto para la Navidad 2023, con poemas de Mahmud Darwich, Verónica Padín y Gerardo Burton, distribuido en espacios públicos y a amigos y amigas. Ilustración: la bandera palestina en descomposición (g.b.)




espero la noche para correr las cortinas y apagar las luces
la noche en la luz de los bombardeos

mejor no esperar la noche no
explotan yacimientos
las fugas de nuestra tierra que no da para más

cuando nací mi abuela escuchó los gritos de la escuelita
y los demás sólo los silencios

no es lo mismo
no
aunque el desierto se vea similar


verónica padín/neuquén




amo el olivo

y sus ramas torcidas

el verde agrisado

de sus hojas


amo el olivo

y sus frutos

calcinados

por las bombas


¿habrá paz?


gerardo burton/neuquén



Desafío


Átenme

prohíbanme los libros

los cigarros

obstruyan mi boca con arena

la poesía es sangre

el agua de los ojos

se imprime con las uñas

las órbitas

las cuchillas

La proclamaré

en la cárcel

en el baño

en la cantera

bajo el látigo

la violencia de las cadenas


Un millón de pájaros

sobre las ramas de mi corazón

inventan el himno combatiente


Mahmud Darwich/Palestina



la cebolla de vidrio ediciones

navidad, 2023


jueves, 14 de diciembre de 2023

Antología de poetas palestinos (republicada en diciembre de 2023)




Mahmud Darwich

MAHMUD DARWICH

Nació en 1942 en Birwa, una aldea cerca de Akká arrasada seis años después. Actualmente vive en Ramallah, donde dirige la revista literaria “Al-Karmel” –El Carmelo- , cuyos archivos fueron destruidos en el año 2002 por el ejército israelí.
Darwich participa continuamente de recitales poéticos organizados en países de todo el mundo árabe, pero su fama también se ha extendido en Occidente. Obtuvo los premios Lanzan Cultural Freedom Price (2001) y el Príncipe Claus de Holanda (2004). Su poesía se caracteriza por la innovación. Los críticos lo asimilan por igual al sirio Muhammad Al Magut y a los occidentales Pablo Neruda, Louis Aragon, Federico García Lorca y T. S. Eliot.
Obras publicadas: Pájaros sin alas; Enamorado de Palestina; Los pájaros mueren en Galilea; Mi amada se despierta; Elogio de la alta sombra; Menos rosas; Once astros. (de estos dos últimos hay traducción castellana).

VEO LO QUE DESEO

Miro hacia atrás esta noche
en las hojas de los árboles y en las hojas de la vida.
Contemplo la memoria del agua y la memoria de la arena.
No percibo esta noche
sino el final de esta noche,
sonidos del reloj que roen mi vida segundo a segundo
y reducen la vida de la noche.
No queda de la noche ni de mí tiempo en el que combatir
pero la noche regresa a su noche
y yo caigo en la fosa de esta sombra.


PASAJEROS ENTRE PALABRAS FUGACES

Pasajeros entre palabras fugaces:

Cargad con vuestros nombres y marchaos,
quitad vuestras horas de nuestro tiempo y marchaos,
tomad lo que queráis del azul del mar.
Y de la arena del recuerdo,
tomad todas las fotos que queráis para saber
lo que nunca sabréis:
cómo las piedras de nuestra tierra
construyen el techo del cielo.

Pasajeros entre palabras fugaces:
Vosotros tenéis espadas, nosotros sangre,
vosotros tenéis acero y fuego, nosotros carne,
vosotros tenéis otro tanque, nosotros piedras,
vosotros tenéis gases lacrimógenos, nosotros lluvia,
pero el cielo y el aire
son los mismos para todos.

Tomad una porción de nuestra sangre y marchaos,
entrad a la fiesta, cenad y bailad...
luego marchaos
para que nosotros cuidemos las rosas de los mártires
y vivamos como queramos.

Pasajeros entre palabras fugaces:
como polvo amargo, pasad por donde queráis, pero
no paséis entre nosotros cual insectos voladores
porque hemos recogido la cosecha de nuestra tierra.
tenemos trigo que sembramos y regamos con el rocío de nuestros cuerpos
y tenemos, aquí, lo que no os gusta:
piedras y pudor.

Llevad el pasado, si queréis, al mercado de antigüedades
y devolved el esqueleto a la abubilla
en un plato de porcelana.
tenemos lo que no os gusta: el futuro
y lo que sembramos en nuestra tierra.

Pasajeros entre palabras fugaces:
amontonad vuestras fantasías en una fosa abandonada y marchaos,
devolved las manecillas del tiempo a la ley del becerro de oro
o al horario musical del revólver
porque aquí tenemos lo que no os gusta. marchaos.

Y tenemos lo que no os pertenece:
una patria y un pueblo desangrándose,
un país útil para el olvido y para el recuerdo.

Pasajeros entre palabras fugaces:
es hora de que os marchéis.
Asentaos donde queráis, pero no entre nosotros.
Es hora de que os marchéis
a morir donde queráis, pero no entre nosotros
porque tenemos trabajo en nuestra tierra
y aquí tenemos el pasado,
la voz inicial de la vida,
y tenemos el presente y el futuro,
aquí tenemos esta vida y la otra.

Marchaos de nuestra tierra,
de nuestro suelo, de nuestro mar,
de nuestro trigo, de nuestra sal, de nuestras heridas,
de todo... marchaos
de los recuerdos de la memoria,
pasajeros entre palabras fugaces.



TU NOCHE ES DE LILAS

La noche se sienta donde tú estás. Tu noche es de
lilas. A veces, de los rayos de tus hoyuelos
se escapa un signo que rompe la copa de vino
y alumbra la claridad de las estrellas. Tu noche es tu sombra,
un fragmento de tierra legendaria para igualar
nuestros sueños. Yo no soy el viajero ni el residente en
tu noche de lilas. Soy el que un día fue
yo. Cada vez que la noche te rodea, mi corazón
duda entre dos moradas: y
ni el ser ni el alma se satisfacen. En
nuestros cuerpos, un cielo abraza a una tierra, y toda tú
eres tu noche... una noche que resplandece como la tinta de los astros. Una noche,
bajo la protección de la noche, repta por mi cuerpo
aletargada, cual sopor de zorros. Una noche que rezuma misterio,
luminosa sobre mi lenguaje. Cuanto más se aclara, más
temo el mañana en el puño de la mano. Una noche
que contempla segura y tranquila su
inmensidad que sólo rodean su espejo
y las canciones de los antiguos pastores al verano de unos emperadores
enfermos de amor. Una noche que florece en la poesía
preislámica sobre los brincos de Imru Al Qays y otros
y, para los soñadores, ha ensanchado el camino de la leche hacia una luna
hambrienta en los confines de las palabras...

Imru Al Qays es el poeta más famoso de la época preislámica. Es autor de una de las casidas que componen las muallaqat (las “colgadas”), los poemas más logrados de la época que constituyen el prototipo de la casida árabe. Según la tradición, recibieron ese nombre porque cada año los mejores se escribían con letras doradas y se colocaban en la Meca “colgados” en el templo de la Kaaba.




YABRA IBRAHIM YABRA

Nació en 1926 y murió en 1994. Publicó Adonis en la ciudad en 1959. Vivió en Cisjordania.

QIBYA*

Balas
en la noche de luna llena
surcaron las colinas y los caminos.

Balas
chocaron contra los muros
y golpearon las puertas y las ventanas.

Iban dirigidas a los corazones y a las entrañas.
Balas
por detrás de las piedras,
a través de los desfiladeros,
por detrás de los sacos de arena.

Balas.
Se esparcen por las piedras arrayanes de sangre
y se pegan adornos de sangre en las paredes.
Balas
y gelignita
arrojan los cuerpos a las hienas.

Sembramos el trigo pero no lo recogimos,
regamos las vides pero no bebimos el vino.

En vano se bañó nuestra noche con la fragancia de los naranjos.

Nuestra sangre corre por la tierra roja
y sobre las piedras.

Buscad nuestras manos bajo los ejércitos de hormigas.
Cerrad las puertas,
apartaos de las ventanas,
ocultaos de la luna,
protegeos de la noche.

Pero las puertas son de madera
y las ventanas no se construyen para evitar
el aire, la luna,
la gelignita
y los colmillos de las hienas.

El corazón es de hierro pero
para las balas, la gelignita y los colmillos
es más débil que la madera.

Los brazos de Fátima rodean el cuerpo de Hasan:
una alberca de sangre,
y del padre de Hasan no queda
más que el qunbaz hecho jirones.

Buscadlos bajo las piedras
y juntad los brazos a los cuerpos.

Sembramos el trigo pero no lo recogimos,
regamos las vides pero no bebimos el vino.

En vano se bañó nuestra noche en la fragancia de los naranjos.
Nuestra sangre fluye por la tierra roja
y sobre las piedras.

Buscad nuestras manos bajo los ejércitos de hormigas.
Balas
golpean las piedras.

Gelignita.
La noche se desgarra
entre nuestros olivos y viñas.

Qibya es un pueblo palestino de Cisjordania, cuyos habitantes fueron masacrados por tropas israelíes en la tarde del 14 de octubre de 1953. El actual primer ministro israelí, Ariel Sharon, fue quien dirigió las tropas en aquel día.

BROCAL
(En la masacre de Dair Yasin, el enemigo arrojó los cadáveres de las víctimas al pozo de la aldea)

Brocal,
punto de encuentro para las juguetonas manos de los niños
con el cubo vertiendo
agua en los cántaros
entre cantos y risas.

¿Acaso la boca de la tumba los ha sacrificado?
¿Es que la boca del patio se alimenta con niños
y mujeres preñadas que vierten
la sangre manchada por balas?

¿Se han secado los racimos a su alrededor?
¿Se ha quemado el trigo? ¿Se han vertido
los odres de aceite en la alforja de piedra
y sobre ella está de nuevo la cruz de Cristo?

El brocal es el segundo Gólgota para nosotros.
De su ensangrentada boca brotará
negra lava ardiendo
con la carne de los niños y de las mujeres preñadas
para aniquilar
a quienes sembraron la muerte
y alimentaron a los buitres en nuestra tierra.

De su sagrada y fértil inundación
renacerán
todas nuestras aldeas.



FADWA TOUQAN

Nació en Nablus en 1917 y murió en 2003. Es una de las principales voces de la poesía palestina contemporánea. Es la única mujer cuya obra se difundió internacionalmente antes de la guerra de los seis días. En sus textos conviven el dolor del exilio y el coraje de la lucha contra la ocupación israelí. Obras: La noche y los jinetes; Ante la puerta cerrada.

SÓLO QUIERO ESTAR EN SU SENO

Sólo quiero morir en mi tierra,
que me entierren en ella,
fundirme y desvanecerme en su fertilidad
para resucitar siendo hierba en mi tierra,
resucitar siendo flor
que deshoje un niño crecido
en mi país.

Sólo quiero estar en el seno de mi patria
siendo tierra
hierba
o flor

EN LAS OLAS

Aquella noche
las caras se desvanecieron en torno nuestro
y todo desapareció
menos el brillo azul de
tus ojos y la llamada

En aquel brillante azul
donde mi corazón
navegó cual barco
guiado por las olas.

Las olas nos condujeron
a un mar sin playas,
sin límites
y sin resistencia
a que las olas contaran
la eterna historia de la vida
resumida
en una mirada.

Y la tierra se inundó con
el impulso de la marea, el viento y la lluvia.

Aquella noche
mi jardín se despertó
y los dedos del viento
arrancaron su cercado.

En mi jardín, la hierba,
las flores y los frutos se estremecieron
con la danza del viento y la lluvia.

Todo se desvaneció
aquella noche
menos el brillo azul de tus ojos
y la llamada
en el brillante azul
donde mi corazón navegó
cual barco guiado por las olas.



SAMIH AL QASIM

Poeta palestino, nacido en Rama (Galilea), en 1939. Ha permanecido en los territorios palestinos ocupados en 1948 que actualmente constituyen el Estado de Israel. Fue encarcelado en diversas ocasiones por su actividad política a favor de la causa palestina. En la actualidad es uno de los poetas árabes más destacados. Publicó más de veinte libros de poesía.



TE QUIERO COMO AMA LA MUERTE

Más pesado,
más bajo,
cargo con mi experiencia y me marcho.
mientras seas la cima del mundo,
mientras la superficie de la tierra sea convexa,
descenderé y me alejaré,
descenderé y me alejaré.

Un día las arenas movedizas me engullirán,
me hundiré poco a poco
en la oscura eternidad de tu amor,
perderé el conocimiento,
me esconderé de las miradas,
las masas asistirán a la celebración de mi muerte,
los aventureros y los poetas me envidiarán
y tú
arrojarás una nueva joya
al cofre de tus mártires.

Te quiero,
no te arrepientas,
no tiendas la mano para socorrerme,
permíteme quererte
como ama la muerte.
te quiero como ama la muerte.


EL MIEDO

El fuego se apagará en la chimenea,
la botella se vaciará,
el disco se parará,
los invitados se marcharán,
haremos juntos la cama
y dormiremos juntos.

Te levantarás por la mañana,
prepararás nuestro maravilloso café,
los pájaros de tu apacible bosque cantarán en mi honor,
me preguntarás: ¿te despiertas?
temo que la muerte me sorprenda en mi sueño.

No, no me dormiré,
velaré hasta la mañana amiga
y observaré en tu rostro dormido
los astros de nuestro mundo futuro.
al alba
te tapo con la colcha
y me deslizo como un gato familiar,
ligero, hasta la cima del mundo,
preparo nuestro maravilloso café,
corro hacia ti,
beso tu mano dormida
y exclamo: ¡Vamos, despierta!
buenos días, razón de mi vida.

¡Vamos, despierta!
sin ti el sol no se pondrá,
sin ti el sol no saldrá.



ZACARÍAS MOHAMED

Nació en Nablus en 1951. Estudió literatura árabe en la Universidad de Bagdad y vive en Ramallah. Es editor de la revista Al-Karmel, que dirige Mahmud Darwich. Publicó tres colecciones de poesía, una novela y en 1999 una colección de obras de teatro. Vive en Ramallah y es miembro del consejo de directores del Centro Cultural Sakakini.

GOLPE DE SOL

Nacimos de un golpe del sol
del golpe de una guadaña contra el viento
y del golpe de un cuerno contra la piedra.

Arrojamos la placenta a los perros
y el alma dentro de una pileta de penumbras.

Como las mujeres pobres, bordamos
nuestros labios en la trama del silencio

En impureza, fuimos a la oración de la tarde
en el jardín de flores
y las memorias de la infancia

Arena es nuestro alimento
y arena es el forraje del caballo

Trepamos la arena entre jadeos
y destrozados, volvimos

No había pruebas de nuestros nombres
salvo un alfabeto que no aparece en el diccionario
no había rastros de nuestros antepasados
excepto el silencio de los perros en la puerta

Nos rebajamos hasta el cordón de los zapatos
y nos atamos al pelo de nuestras pestañas
y a las colas de los cometas.

Nos arrastramos como perros ante la puerta
agachados sin alegría ante la flor
y la flor es el sacrificio sangriento del mediodía

Esparcieron nuestra harina por todas partes
y la desesperación fue como hierro en los dedos

Concédenos respiro para que podamos reconocer nuestra sombra
y nuestros cascos puedan crecer

Una campana gigante pende sobre nuestra cabeza,
una campanada persistente nos hace perder la senda
rezamos en silencio en el gran repique sobre los labios de los muertos

Tómanos de la mano
y por la cintura
sosténnos por el pecho:
el polvo y el fuego nos son familiares

Nuestro dedo, húmedo
para conocer de dónde viene el viento
está herido por preguntas sin fin

Hicimos juegos tontos con nuestros nombres
y confundimos desnudez con los botones de la camisa
Empujamos las plegarias como cerdos por delante de nosotros

Atamos los burros a los tobillos de los chicos
y el otoño al verano
para calmar los escalofríos

Nos llaman de detrás de nuestras habitaciones
con una voz escandalosa que nos avergüence estar desnudos;
nos llaman con una voz que separa la madera del bambú

Lleven nuestra oración así podremos rezar más allá de los límites del deber
y nuestras almas permanecerán firmes en nuestros cuerpos.

El almuerzo es amargo
la cena, seca como piedra,
y el silencio fluye como la menstruación entre nuestras piernas

Oramos para aplastar los cálculos renales
y para romper el pan de nuestra cena


No habrá inmunidad para el canto rodado
o la rosa
todos yacen bajo el rango del trueno.

Nacimos en las dobleces del labio
y de la pestaña
nacimos del golpe del cuerno contra la piedra.


IBRAHIM NASRALLAH

Nació en 1954 en Ammán, en el seno de una familia palestina. Enseñó en Arabia Saudita durante dos años y trabajó como periodista entre 1978 y 1996. Desarrolla actividades culturales en Darat al-Funun. Tiene publicados diez colecciones de poesía, siete novelas y dos libros para chicos. Fue traducido en varias lenguas, ganó el premio Arrar en 1991, el premio sultán Oweis por su poesía en 1987 y el Tayseer Sbool por una novela.

PERPLEJOS

En el principio
los caballos dijeron: necesitamos llanuras,
las águilas, cumbres,
y las serpientes, madrigueras.
Pero los hombres permanecieron perplejos.

PATRIA

Bajo el yugo de nuestras mañanas
el sol se desmorona
y en la oscuridad de nuestros pasos
el jadeo se enciende:
estas patrias incompletas
en que parecemos ser
nada más que prisioneros de guerra.


GHASSAN ZAQTUAN


Nació en 1954 en Beit Jala, cerca de Belén. Vivió en Ammán entre 1967 y 1979 y luego se radicó en Beirut. Desde 1982 a 1986 vivió en Túnez, y ahora reside en Ramallah. Publicó varias colecciones de poesía, una novela y realizó dos documentales. Es editor en jefe de Al-Shuara (Los Poetas), revista trimestral publicada por la Casa de la Poesía de Ramallah.


LAS CUATRO HERMANAS DE ZAKARÍA

Cuatro hermanas
trepan solas la colina
vestidas de negro.
Cuatro hermanas suspiran
y enfrentan la maleza.

Cuatro hermanas en la oscuridad
leen húmedas cartas.
Pasa un tren que viene
desde Artouf, tras
la fotografía.

Un caballo que lleva
una chica desde Zakaría
relincha en la cumbre
y atraviesa la llanura.

En el cañón
las nubes pasan lentas.

Cuatro hermanas
desde Zakaría, solas
vestidas de negro
en la colina.

Zakaría y Artouf son dos aldeas palestinas en Hebrón, un áreia cuyos ocupantes uferon forzados a emigrar en 1948. Los poemas fueron vertidos al inglés por el poeta iraquí Sargon Boulus y tomados del libro “Poniendo todo en orden”, editado en 1998 en Ramallah. (G.B.)