Esta selección de poemas pretende aportar una mirada distinta a la discusión que se desarrolla en estos días en varios sectores de la vida social y política del país
Gerardo Burton
En 1975, Guillermo Boido publicó, en sus Poemas para escribir en un muro, un texto titulado “Sociedad de consumo” que decía así:
la poesía no se vende
porque
la poesía no se vende
Repetido hasta el cansancio (hartazgo en algunos y algunas), ese texto expresaba a la vez un deseo y una verdad. En una primera aproximación, esa tautología significaba que la poesía no podía venderse porque, justamente, no estaba en venta. En estos días, y en Argentina, es posible hacer un desplazamiento, y proclamar, manteniendo el título del poema que
la patria no se vende
porque
la patria no se vende
Si bien patria y poesía no son asimilables analógicamente, puede haber ciertos puntos de contacto, aunque sea por oposición. Cierto, a la mayoría de quienes escriben poesía les resulta difícil venderla: no es un producto de mercado ya que no es necesaria para la subsistencia, no integra la canasta familiar ni el menú de servicios bancarios o de mercado pago. Sin embargo, esas dificultades desaparecen junto con los escrúpulos cuando la caterva de personajes que se ha enseñoreado en nuestro país habla de poner en venta parte del territorio nacional con sus recursos naturales no renovables y mucho más mientras reescribe la historia desde el Ministerio de la Verdad que le plagiaron a Orwell.
A continuación, se podrá leer una selección de 24 poemas de autores y autoras argentinas que acaso aporten a la discusión en que está el pueblo argentino en estos días. Cada texto ofrece un rasgo distintivo: oscilan entre la serenidad de contemplar la patria en sus potencias y su belleza hasta la beligerancia que despiertan las injusticias, las opresiones. En fin, las luchas en la historia.
Selección
Una bandera polvorienta / la tierra nuestra/ girones pueblan su manto oscuro/ algo debajo puja/ entre mares y lodo busca/ tantea tiembla/ sueña un sol compartido. (inédito)
Mirta Agostino, San Carlos de Bariloche, Río Negro, 1955. Vive en Neuquén
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Bajo el concepto
De la casualidad
La noche
Nos envuelve
Los cielos
Destinos distraídos
Los pasillos
Las puertas que juegan
Llenos de paisajes
La poesía
Puede gritar
Mesetas de piel
Nuestro territorio
En el ojo de tormenta
Siento
Los bolsillos
Endeudados
Antes del amanecer
Una vez más
Seremos
Banderazo para exigir (inédito)
Laureano Huayquilaf, Trelew, Chubut, 1968
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La patria
Yo buscaba la patria en las mañanas
iba a la escuela
sin delantales blancos
me paraba en su patio
la pensaba
en los profundos ojos de algún niño
la buscaba
en los árboles del sur
inclinados al viento
entre las calles
las casas los silencios
la turba soledad de las ciudades
la buscaba en la estepa
inmensa desolada
en los Andes del sur
en los de más al norte
en la larga llanura
de atardeceres lentos
Anduve en Cafayate
en la Puna
en los bordes del lago Titicaca
en Macchu Picchu
en Bogotá Managua
en Tepoztlan, Zamora
en Quito, Chañaral
en Buenos Aires
Yo buscaba la patria
en las raídas manos de América latina
en las mujeres con los ojos tristes
en las espaldas de las gentes
acarreadoras de hijos y de penas
en tu piel en tu boca
en el mar con su oleaje
y con sus islas
en la música de las verdes ventanas
en Esmeraldas
Yo buscaba la patria
y la tenía
aquí
entre los pasos y la sombra
aquí
entre las manos
en la memoria
del libro (en Los gestos de la noche)
Anamaría Mayol, Victorica, La Pampa. Vive en San Martín de los Andes, Neuquén
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banderita rota
en pedazos tu cerviz,
harapos de la seda
ese cielo de tu color
como soñado ideal
atado ahora al carro
que se pierde
en un inmenso basural (inédito)
María del Carmen Colombo, Buenos Aires, 1950
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Quiero llorar
En este aire
Otra vez
La vaca empantanada
Refugiados
En las páginas
De la memoria
La perinola
Anuncia
Todos ponen
Refugiados
Pobres que sufren
Ajusten los cinturones
Vamos a chocar (inédito)
Adriana Ferrari, Luján, Buenos Aires, 1959
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y la memoria es así
viene de a pasitos cabalgando lento
a veces estalla
gira como trompo y se mueve de un tiempo hacia el otro
toca lo que toca
pero siempre toca lo que más importa
hace unos días giró la memoria
dio una vuelta y se fue a estallarlo todo
un corazón colectivo explotó de bronca
ardió la memoria
tejió los recuerdos
de unos y de otros
de unas y de otras
pu zomo/compañeras
estos movimientos pasan
cada tantos años
y cuando aparecen son invulnerables
no estamos solas
esto sigue
que la fuerza colectiva siga reclamando lo que
corresponde
esa tropilla,
la memoria,
que a veces arranca
y no para
hasta ver el sol
hasta serlo (en su cuenta de facebook)
Viviana Ayilef, Trelew, 1981
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Patria
Tal vez toda mi vida
fue una fantasía
un sueño inútil
pero vuelvo a soñarlo
cuando florecen los tilos
allá lejos
en la única patria
que conozco
porque soy como esa tierra negra
y blanda
que se abre
con la suave presión
de los dedos
así se abre mi corazón
a las ofensas
pero sigue latiendo
apenas con un beso
olorosa como esa tierra
es mi alma
el contacto con la lluvia
y las palabras
y da sombra
como esos árboles añosos
que no piden más
que un poco de agua
mis pensamientos
se despiertan
con la brisa tibia
del otoño
y caen mis recuerdos
con el murmullo lastimero
de las hojas secas
soy todos los verdes
y los ocres
porque mi sangre
es la savia de esa tierra
soy el sol dulce de mayo
y el olor del bosque
en el invierno
la corteza oscura y húmeda
de los eucaliptos
y el ruido de las nueces
cuando caen
las florcitas lilas
que cubren las veredas
y las tormentas de verano
tan breves ellas
y tan necesarias
el verano de niña
y las estrellitas
en las navidades
son la patria
que llevo en la mirada
y más allá de mi cuerpo
un puñado de tierra negra
y unos huesos
que en otro tiempo fueron
gente amada. (en La chica de la valija)
Cristina Nieto, La Plata, 1955-Neuquén, 2013
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vos patria
en cuanto a vos patria
sí patria otra vez te estoy hablando
siempre te estoy hablando solamente a vos
siempre con todo el cuerpo
vos me hiciste argentino hasta la muerte
así se me sindica
pero no te lo tomés tan en serio
no te pongás así
ya te lo dije quiero ser tu albañil
que mi casa seas vos y sólo vos
pero entonces dejame hacer mi asadito entre los andamios
mientras siga argentino pero no muerto
mientras no llegue ese momento letal perdonador
patria mía tenés que dejarnos vivir
tenés que dejarnos ser argentinos
ya te hemos dado demasiado changüí
y ahí tenés otra diéresis la ´ultima
ya no podemos esperarte más
¡basta de divertir conquistadores! (en buenos aires me vas a matar)
César Fernández Moreno, Buenos Aires, 1919-París, 1985
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Qué hacer con la tristeza
le preguntan
pero él sigue arreglando el aparato
de radio,
y le dicen, ¿qué hacer?
estamos tristes, pero él
lee los diarios como poseído.
Lo que pasa es tan triste, le dicen
pero entonces él habla de lo que pasa. (en Aventuras con usted)
Eduardo D'Anna,Rosario, Santa Fe, 1948
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Elegía de la patria
De hierro, no de oro, fue la aurora.
La forjaron un puerto y un desierto,
unos cuantos señores y el abierto
ámbito elemental de ayer y ahora.
Vino después la guerra con el godo.
Siempre el valor y siempre la victoria.
El Brasil y el tirano. Aquella historia
desenfrenada. El todo por el todo.
Cifras rojas de los aniversarios,
pompas del mármol, arduos monumentos,
pompas de la palabra, parlamentos,
centenarios y sesquicentenarios,
son la ceniza apenas, la soflama
de los vestigios de esa antigua llama. (en La moneda de hierro)
Jorge Luis Borges, Buenos Aires 1899-Ginebra, 1986. 1976
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Comentario XLII (san juan de la cruz)
como tierna amorosa /
tiernamente amorosamente
echás durezas / sequedad /
de mi país en tu país
donde llego desamargado
de la memoria a la sustancia /
me sos lumbre / suavidad
levantada / graciosa mía /
cantora mía / en la mitad
de este destierro como arenas
del esperar al acabar /
mi vos / planeta de dulzura (en comentarios, 1978-1979)
Juan Gelman, Buenos Aires, 1930-México, 2014
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Pedradas con mi patria (fragmentos)
VI
mi patria está viva cuando escribo
se sale por el lápiz
invade mi camisa
muchacha
inventemos el amor con lo que queda
es necesario buscar
no perder tiempo
mi patria tiene forma de poema
hay que llevarla crucificada al hueso
ayudarla a salir
amarla y desamarla
entonces algo pasa
se cortó el hilo de repente
mi patria es joven como yo
tiene sus dudas (en Pedradas con mi patria)
Roberto Jorge Santoro, Buenos Aires, 1939. Desaparecido en 1977
**
Herencia
Nos dejaron
por herencia
la idea de que todo pasado fue mejor
de que nuestras malas letras de rock
les arruinan el lenguaje que
sólo se decían en la intimidad.
Me achacan que no planche las camisas
con la misma inquietud
con la que se admiran
de que me acuesto ilegalmente
y no uso cancanes
cuando hace calor.
Ya hubo otras locas
que supieron suicidarse
o morirse
de sobredosis,
hasta las muertes están inventadas,
ni en la Patagonia desértica
podemos tener un gesto
innovador.
Ninguna presidenta como la gente,
maestras normales
pero amantes de Sarmiento,
malas costumbres
contemporáneas
y todo para que
criemos hijas
con resentimiento
pero en tiempo y forma. (de Acetato)
Silvia Mellado, Zapala, 1977
**
xx
un suceder es la patria
con sus escollos, un terrible
suceder, no un río ni un viento
a veces una dilación
que permite huir, pero al final
cae la cuchilla, y si no
que lo diga troxler, que lo diga
atilio lópez
y que ortega peña vuelva a jurar
por su banca
y por la sangre
es un suceder
porque es la guerra
el padre de todo
dijo el oscuro
pero gana esa savia que sube
de la tierra
el fuego que crece
la hoguera necesaria
para pasar la noche, para
que la madrugada no sea
una intemperie sin fin
es el tibio resplandor
que antes del alba, desde el oráculo
ordena atravesar las aguas
y esperar
las nubes que curan las heridas
el llanto
que el barquero no entiende
ya cobrado su salario
pues lo espantan la sonrisa
y la victoria
que acaso también él celebra (en Cantares de junio)
Gerardo Burton, Buenos Aires, 1951. Vive en Neuquén
**
15
Yo la vi talonear los caballos australes,
niña y pintando el orbe de sus juegos.
La Patria no ha de ser para nosotros
nada más que una hija y un miedo inevitable,
y un dolor que se lleva en el costado
sin palabra ni grito. (en Descubrimiento de la patria)
Leopoldo Marechal, Buenos Aires, 1900-1970
**
Quiero de mi patria,
todo su valle y su montaña,
todo su mar y su desierto,
la quiero, parte a parte,
en un todo para todos.
Ese es mi amor,
esa es mi vida.
Joaquín Areta, La Plata, 1955, desaparecido en 1978
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La conquista IV
La historia de la patria nunca tuvo
el amable sabor de las consejas.
Está hecha de lágrimas, de sangre,
de dolor, de vehemencia,
de una pasión impar, desgarradora,
de una pasión acerba.
La historia de la patria es la del hombre,
su vigilia,
su sueño,
su proeza.
Es dura la conquista.
Cada día comienza. (en De La Patria)
Julia Prilutzky Farny, Kiev, 1912-Bs.As., 2002
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Carta abierta a la patria (fragmentos)
Esta tierra sobre los ojos,
este paño pegajoso, negro de estrellas impasibles,
esta noche continua, esta distancia.
Te quiero, país tirado más abajo del mar, pez panza arriba,
pobre sombra de país, lleno de vientos,
de monumentos y espamentos,
de orgullo sin objeto, sujeto para asaltos,
escupido curdela inofensivo puteando y sacudiendo banderitas,
repartiendo escarapelas en la lluvia, salpicando
de babas y estupor canchas de fútbol y ringsides.
Pobres negros.
Te estás quemando a fuego lento, y dónde el fuego,
dónde el que come los asados y te tira los huesos.
Malandras, cajetillas, señores y cafishos,
diputados, tilingas de apellido compuesto,
gordas tejiendo en los zaguanes, maestras normales, curas, escribanos,
centroforwards, livianos, Fangio solo, tenientes primeros,
coroneles, generales, marinos, sanidad, carnavales, obispos,
bagualas, chamamés, malambos, mambos, tangos,
secretarías, subsecretarías, jefes, contrajefes, truco,
contraflor al resto. Y qué carajo,
si la casita era su sueño, si lo mataron en
pelea, si usted lo ve, lo prueba y se lo lleva.
Liquidación forzosa, se remata hasta lo último.
Te quiero, país tirado a la vereda, caja de fósforos vacía,
te quiero, tacho de basura que se llevan sobre una cureña
envuelto en la bandera que nos legó Belgrano,
mientras las viejas lloran en el velorio, y anda el mate
con su verde consuelo, lotería del pobre,
y en cada piso hay alguien que nació haciendo discursos
para algún otro que nació para escucharlos y pelarse las manos.
…
Pero te quiero, país de barro, y otros te quieren, y algo
saldrá de este sentir. Hoy es distancia, fuga,
no te metás, qué vachaché, dale que va, paciencia.
La tierra entre los dedos, la basura en los ojos,
ser argentino es estar triste,
ser argentino es estar lejos.
Y no decir: mañana,
porque ya basta con ser flojo ahora.
…
Te quiero, país, pañuelo sucio, con tus calles
cubiertas de carteles peronistas, te quiero
sin esperanza y sin perdón, sin vuelta y sin derecho,
nada más que de lejos y amargado y de noche. (En La vuelta al día en ochenta mundos)
Julio Cortázar, Bruselas, 1914-París, 1984
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Muchas gracias (fragmento)
Aquí estoy perdiendo amigos, buscando
viejos compañeros de armas, ganándome tardíamente
la vida, queriendo respirar
trozos de esperanzas, bocanadas de aliento; salir
volando para no hacer agua, para
ver toda la tierra y caer en sus brazos. (en Poemas póstumos, 1970-1972)
Francisco Urondo. Santa Fe, 1930-Mendoza, 1976
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La patria (fragmento)
[...] Este es el país que me enseñó la desolación/ pero también la libertad de las palabras/ me mostró las calandrias y las torturas/ la ciénaga y el cielo alto y tenaz del Paraná//. Esta ha sido mi casa y no tengo otra.// La casa de los libros amados/ sospechosos de herejías y desviaciones ideológicas/ con esa rotunda claridad/ de los versos quebrados/ y de los traslúcidos infantes/ de pies morados/ que se acordaban de mayo/ mirando subir la que no ha sido atada jamás/ al carro triunfal de ningún vencedor de la tierra.// Este es el país que me cubrió de oprobio y de vergüenza/ y al que negué tres veces/ con un feroz cansancio/ pero también el país donde aprendí que hay una libertad última/ con palabras voladas en palomas/ metálicas/ palabras que servían para nombrar cosas anchas y espléndidas/ palabras que resistían como clavos/ duros e insomnes.[...]
Edna Pozzi, Pergamino, Buenos Aires, 1926- Buenos Aires, 2017
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Fuentealba
A la memoria del maestro neuquino Carlos Fuentealba, asesinado por defender sus derechos, el 4 de abril de 2007.
Carlos pudo ser soldado
en tiempos de independencia
alistando las defensas
contra invasiones inglesas
peleando a tropas de España
por corazón y vergüenza
ser oficial de Facundo
guía del Chacho o Varela
obrero en lago Argentino
o reprimido en Vasena
o combatiendo uniformes
que del pueblo ya no eran
hundido en celdas puntuales
que a secar el alma llegan
en Trelew dando su sangre
o a treinta mil su existencia
pudo también ser maestro
que es ser soldado y obrero
limpio entero digno y puro
faro de luz y conciencia. (en Juan, los perros y el cielo)
Alejandro Flynn, Buenos Aires, 1955
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Sol al sur
Hoy el sol amaneció flaco / mustio / tibio apenas / De escasez / de
hambre y frío / ¡Qué desnuda esa luz de estufa sin carbón / ese
amarillo apenas! /Solcito de juguete que a falta de gran dios / (o
angelitos) / intenta cuidarnos de los malos que saquean la vida / Pero
aún hay chance / porque a pesar de todo / el sol vuelve a la carga /
y otra vez creemos en esta frazadita / a la que de chicos / llamábamos
“patria”/ (en revista Palabras de poeta número 21)
Liliana Mundani García, Córdoba
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Viejos asesinos
Antes de las bestias, los manteles olían
a pan y nuestras madres tenían a sus hijos
y sus hijos teníamos una plaza.
Veíamos correr la vida,
el amor, el dolor, la alegría y nuestra
patria, era decir nosotros.
Marzo trajo viejos asesinos
disparando plomo sobre los inocentes,
su misión fue hacer,
que dé igual quien gane, siempre
que los que pierdan sean
los mismos.
Con sello y sangre propio,
sílaba a sílaba, urdieron la impostura
de la Sodoma del siglo veinte.
Duele tanto rencor, tanta miseria,
el miedo y tanta usura y la intemperie,
de su infierno. (en revista Palabras de poeta número 21)
Claudio Suárez, Córdoba, 1939
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Ni tan derechos, ni tan humanos (fragmento)
II
Han venido en defensa de la propiedad privada.
Destruyen la puerta a puntapiés
rompen los vidrios y ventanas violan
todas las cerraduras cajones alacenas
horadan las paredes acuchillan la cama.
Uno se guarda un cenicero otro desliza
suavemente un reloj pulsera a su bolsillo
los más apresurados buscan plata.
Alguien señala un crucifijo
que presencia la escena amedrentado,
lo bajan lo sopesan discuten si se trata
de puro bronce o tiene por encima
un baño de oro ¿a cómo se cotiza hoy en plaza?
Han venido en defensa pero atacan
las letras agolpadas por tantos anaqueles
el mensaje cifrado sobre una hoja blanca
ese dibujo niño en el vidrio empañado
que les saca la lengua medio palmo.
Estos hombres trabajan destruyendo
son la cuadrilla de demolición uniformada
putean en vez de conversar gruñen sonrientes
olfatean rincones y se orinan.
Han venido en defensa de la paz
con cachiporras metralletas granadas
trepanadoras máquinas de excavar morteros
un tanque en cada esquina.
Han venido pero no había nadie
y tienen que robar sólo robar,
queda para otra vez la fiesta de la sangre. (en Doblando el codo)
Eduardo Romano, Avellaneda, 1938
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