sábado, 1 de septiembre de 2007

Premio a la trayectoria literaria: diputados recibieron a escritores





NEUQUEN.- Los diputados de la comisión de Cultura, Educación y Tecnología de la Legislatura provincial recibieron el jueves 30 a escritores que impulsan el proyecto de ley de Premio a la Trayectoria Literaria presentado por el bloque del Frente Grande. El encuentro ocurrió ayer en la sala de Comisiones de la Legislatura, donde los escritores Raúl Mansilla, Tomás Watkins y Gerardo Burton expusieron ante los diputados encabezados por la legisladora Cristina Storioni (MPN) los alcances y fundamentos de la iniciativa.
Del encuentro, participaron además los diputados Raúl Radonich –Frente Grande-, Ariel Kogan –justicialismo-, Jesús Escobar –Libres del Sur-; Silvana Maestra, Irma Vargas y Alberto Molina –MPN- y Beatriz Kreitman –ARI-.
El proyecto fue elaborado por el bloque del Frente Grande con la asistencia de los escritores Macky Corbalán, Alejandro Finzi y Burton, y está avalado por la delegación neuquina de la Sociedad de Escritoras y Escritores de la Argentina, SEA. Mansilla y Watkins son, respectivamente, presidente y secretario de la institución en el nivel provincial.
Según explicó Mansilla, en la actualidad la SEA tiene, a menos de un año de funcionamiento, un total de 40 afiliados, que es menos de la mitad de escritores relevados en Neuquén. Además de la situación particular del escritor como creador en la sociedad moderna, Mansilla se refirió a la necesidad de un instrumento legal que permita proteger y desarrollar el oficio en la provincia.
En cuanto a la iniciativa presentada, Burton se refirió a la legislación similar existente en otras provincias argentinas, y expuso una comparación de sus contenidos. La diputada Storioni, afirmó que la próxima semana se volverá a discutir en la comisión los alcances de la iniciativa.

sábado, 18 de agosto de 2007

Ramón Muñoz: materia, diálogo y conjetura



El viernes, Ramón Muñoz inauguró una exposición en la sala Saraco de Neuquén capital. El diálogo con los materiales –pinturas y telas industriales- resulta fundamental para configurar un universo de experimentación con el color y las texturas.

Gerardo Burton
geburt@gmail.com



NEUQUEN.- “Sín título” es el primer denominador común de las pinturas que pueblan la casa de Ramón Oscar Muñoz en el barrio Santa Genoveva; luego vienen los rasgos que caracterizan esta serie de obras pertenecientes al período 2004-2007: una paleta constituida por colores fuertes, cálidos y fríos y tierras; manchas enormes; texturas y yuxtaposiciones; tamaños diversos –pequeños, medianos y enormes-. Todo con materiales industriales: pinturas –esmaltes, asfálticas-, lonas, maderas aglomeradas.
Los chorreados tienen una lejana reminiscencia del norteamericano Jackson Pollock, pero es sólo eso. Nada de “Pollock patagónico”, Muñoz elabora pacientemente sus obras a partir de un “diálogo con los materiales, en el plano, en el color, en los conceptos de espacialidad y relieve”
Se trata de un proceso de “conjeturas sobre el trabajo” que incluyen la materia: la madera, la cerámica, las pinturas, las telas y las técnicas: chorreados, aplicación de pintura con espátulas, pinceles y las manos enguantadas. La serie de obras, que podría denominarse “Materia”, se expondrá desde el viernes 17 y por dos semanas en la sala Emilio Saraco de esta capital. La inauguración será a las 20.
Para Muñoz, será el resumen de una experimentación sostenida en el tiempo: “el ojo está acostumbrado a ver el color; sabe cuál necesita la obra y cómo va a reaccionar con las distintas yuxtaposiciones”. A lo largo de su trayectoria –más de cuarenta años con las artes plásticas- acumuló premios, participaciones en salones y exposiciones en la Argentina, América y Europa.
Al cabo de ese proceso, “el artista es el mismo pero no es el mismo”. Hay una constante: el “impulso vital que es la pintura” y que excede cualquier etiqueta o clasificación.
Indica que lo importante es el diálogo con los materiales, un proceso aleatorio que implica una “conjetura sobre el plano; a veces hay que tapar y volver a empezar”.
La elección del material depende de la economía porque “las pinturas industriales están al alcance del consumo”. Además, se preguntó, “por qué no apropiarse de ellas, y vencer el prejuicio del óleo y de la pintura para pintores o meramente decorativa”. Eso prueba que “es posible conseguir buenos resultados con recursos mínimos”.
Su lugar de trabajo es variado: el piso de la casa, del garaje y del taller; el jardín –bajo un alto tilo o en la galería-. El relevamiento fotográfico lo muestra en plena actividad –pintando, manchando, de cerca y de lejos-. La toma de distancia resulta fundamental –“ver el cuadro desde arriba y girando todo el tiempo”-.

Cerámica

La escultura, y sobre todo el trabajo con la cerámica, fue el punto de partida para Muñoz: “varios años de trabajo, con diversas técnicas transitadas fueron la base para llegar a esta obra”, explica en referencia al manejo de lo espacial; del color y las texturas.
La cerámica, añade, “me dio un sentido identitario y de pertenencia a mi espacio patagónico; y ahora lo primero en mi pintura es el paisaje”. Se refiere también a la “ausencia de la figura humana pero no de los elementos producidos por el hombre”. Y así recuerda, por caso, la serie del Cultrún referida a la cultura mapuche.




“FUERA DE LA ACADEMIA”


· Siempre “fuera de la academia, fundamentalmente de forma autodidacta. Sin embargo, realicé algunas capacitaciones en talleres oficiales y privados. Paralelamente fui conformando mi biblioteca referida a cuestiones estéticas”.
· “No creo equivocarme al afirmar que la gran mayoría de las personas que nos dedicamos a las artes plásticas lo hacemos ‘desde abajo’, con un gran empeño y voluntarismo. Desafortunadamente no abundan los incentivos para profesionalizar nuestras actividades, entonces la mayoría de nosotros trabaja en actividades docentes. Dicho de otro modo, en la Patagonia es casi imposible trabajar de dibujante, pintor, ceramista, escultor, grabador, a tiempo pleno. Además, estamos muy atomizados, y los proyectos que encaramos en común son a corto plazo”.
· Siempre ha sido una necesidad el interactuar en el plano y en el espacio tridimensional simultáneamente. Esta ‘indisciplina’ me dio la apertura para experimentar nuevas técnicas y materiales... La mayor impronta me la dejó la cerámica: esta noble materia me situó en una perspectiva identitaria y me dio el sentido de pertenencia de mi espacio”.
· “A mis años la realidad en su totalidad y la realidad estética en su particularidad me es cada vez más hermética. En esa realidad hermética, mi propuesta es fundamentalmente conjetural: por medio de indicios pretendo configurar el caos que emana de esas pinturas industriales, destinadas al consumo masivo y despersonalizado. Desde mi subjetividad, creo materializar esa propuesta conjetural, manchando, chorreando, dejándome llevar por el impulso vital de la pasión pictórica”. (Del “Diálogo”, con Sergio Sciglitano)

Publicada en el diario "Río Negro", el 16 de agosto de 2007.

jueves, 9 de agosto de 2007

Premiarán a escritores neuquinos

NEUQUEN.- El bloque del Frente Grande de la Legislatura neuquina presentó el proyecto de ley para premiar la trayectoria literaria de escritores y escritoras que hayan nacido o tengan más de doce años de residencia en la provincia. El premio beneficiará a quienes tengan más de 40 años, cinco libros publicados como mínimo en cualquiera de los cuatro géneros –poesía, narrativa, teatro, ensayo literario- y consistirá en una asignación mensual vitalicia equivalente a 36 horas cátedra de nivel medio, sin antigüedad.
En rigor, se trata de unos 2.500 pesos mensuales que permitirán al beneficiario despreocuparse de las necesidades básicas de manutención –vivienda, alimentación, vestimenta- y dedicarse a su oficio. La iniciativa, que fue impulsada por los diputados Raúl Radonich y Pablo Tomasini, y que está en estudio en la comisión respectiva, surgió de una idea de Alejandro Finzi, dramaturgo, y Gerardo Burton, poeta. Ambos están radicados en Neuquén desde la década de 1980. El proyecto está inspirado en premios similares existentes en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y Salta, entre otras jurisdicciones argentinas.
Para la selección de candidatas y cantidatos se constituirá un jurado integrado por cuatro miembros: de la secretaría de Cultura provincial, de la facultad de Humanidades de la Universidad del Comahue, de la Sociedad de Escritores y Escritoras de la Argentina y de la filial neuquina de esa entidad.
A continuación se transcribe el proyecto que está en estudio de los diputados neuquinos:

LA LEGISLATURA DE LA PROVINCIA DEL NEUQUÉN

SANCIONA CON FUERZA DE LEY

Artículo 1.-

Créase el PREMIO PROVINCIAL A LA TRAYECTORIA LITERARIA con el fin de defender, promover, difundir y preservar la producción literaria de la provincia. El mismo se otorgará a escritoras y escritores residentes en la Provincia del Neuquén en mérito a la obra publicada, sostenida en el tiempo y de valor para la comunidad en su conjunto.

Artículo 2.-

El PREMIO PROVINCIAL A LA TRAYECTORIA LITERARIA consistirá en una asignación mensual y vitalicia equivalente a treinta y seis horas/cátedra de nivel medio sin antigüedad.

Artículo 3.-

Para obtener el beneficio los postulantes deberán cumplir los siguientes requisitos:

a) ser natural de la provincia y/o tener una residencia en la misma no inferior a doce años en el momento del otorgamiento del premio

b) ser mayor de cuarenta años

c) acreditar una trayectoria reconocida que fundamente el otorgamiento del beneficio.

d) haber publicado cinco libros como mínimo en alguno de los siguientes géneros: poesía, narrativa, ensayo literario o teatro.

e) las obras mencionadas en el inc. d) deberán haber sido escritos en lengua española u originaria del territorio argentino, incluyendo las ediciones bilingües.

f) Los libros deberán haber sido publicados de acuerdo con las normas internacionales para las publicaciones de esta clase, que incluyen: 48 páginas, impresión industrial con datos de tirada e impresor e inscripción en el Registro Nacional de la Propiedad Intelectual y en el International Standard Book Number, ISBN.









Artículo 4

El premio será otorgado anualmente y su entrega se realizará en acto público convocado con ocasión de celebrarse el Día del Escritor (13 de junio)

Artículo 5

Para la selección de los beneficiarios/as se constituirá una Comisión Interdisciplinaria integrada por un escritor/a representante de la Sociedad de Escritores Argentinos nacional, un escritor/a por la filial Neuquén de la misma entidad, un representante de la Secretaría de Estado de Cultura de la provincia y un representante de la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional del Comahue.

Artículo 6

En cada edición se premiará un género diferente entre los enumerados en el Art. 3 inc. d). Los beneficiarios/as del premio quedarán inhibidos/as de presentarse nuevamente en cualquier género.

Artículo 7

El premio podrá ser declarado desierto en el caso de que el fallo de la Comisión así lo determine fundándose en la falta de postulantes o en la inadecuación a las bases del premio.

Artículo 8

Los escritores/as beneficiarios/as del Premio se comprometen a participar, en carácter de contraprestación y a solicitud del órgano de aplicación, en actividades oficiales con carácter de: jurados en concursos literarios, recitales o lecturas públicas, conferencias u otras actividades similares a las mencionadas.

Artículo 9

El órgano de aplicación será la Secretaría de Cultura de la Provincia, la que en un lapso de 120 días posteriores a la publicación de la presente ley determinará Las Bases y Reglamentaciones para su aplicación.

Artículo 10

Las erogaciones que demandará la instrumentación de esta ley serán imputados al Presupuesto de la Provincia del Neuquén.

Artículo 11 :

Comuníquese al Poder Ejecutivo.


FUNDAMENTOS

Nuestro país se ha caracterizado por producir una gran riqueza literaria que es ampliamente reconocida por su diversidad y calidad, tanto en Latinoamérica como en el mundo. Es el resultado de un gran esfuerzo cultural que debe ser reconocido como patrimonio colectivo y columna vertebral de una sociedad, ya que permanecen de ella las obras que definen sus características, su originalidad y su identidad.

Como dice el filósofo y escritor José Pablo Feinmann: “La cultura es nuestro rostro. Es eso que permite a los demás vernos y reconocernos. Somos lo que hemos ido haciendo de nosotros, y esto es la cultura: lo que hacemos de nosotros. La cultura, entonces, es una construcción. Es lo que una comunidad ha ido eligiendo, el ser que se ha ido dando y que coherentemente, ha terminado por configurar un rostro. Una identidad, si preferimos decirlo así.”

Por eso una sociedad no tiene futuro si abandona a quienes abonan con su arte el destino de un pueblo.

En este sentido los escritores/as realizan una contribución fundamental, cuya amplia significación social es recogida por la comunidad para la que los creadore/as trabajan, ya que el sello que imprimen en sus obras es la expresión de la idiosincrasia de un pueblo, en nuestro caso neuquino y patagónico.

Esta fecunda tarea realizada por los escritores/as es un verdadero oficio, una labor profesional, que requiere dedicación, constancia y continuidad.

Sin embargo son escasos los que viven de los derechos de autor que perciben por sus obras, la gran mayoría no logra vender la cantidad de libros suficientes para vivir dignamente.

La publicación de la mayoría de las obras se realiza en pequeñas editoriales independientes que en pocos casos invierten en la edición. El denominador común es que deban pagar las ediciones de sus propias obras, lo que además de limitar su cantidad y calidad, impide la adecuada distribución y difusión en los medios de comunicación, más ocupados en las modas culturales que en su diversidad y creatividad.

Por otro lado, por no tener una relación de dependencia laboral clara, carecen de beneficios jubilatorios y de servicios sociales que les brinden cobertura médica.

El prestigio que implica ser escritor/a casi nunca se corresponde con la realidad material de quienes se dedican a este oficio; salvo por su reconocimiento moral, el que muchas veces llega solo después de muerto.

Desde hace unos años, la Sociedad de Escritores y Escritoras de la Argentina, SEA, está gestionando diversos beneficios para sus afiliadas/os. El primero fue obtener una cobertura social asistencial para los escritores/as desocupado/as o sin aportes formales. El segundo es un proyecto de ley actualmente en el Congreso nacional para lograr una jubilación para quienes no hayan aportado durante su vida como trabajadores/as activos/as.

La presidenta de la SEA, la poeta Graciela Aráoz, dijo, al fundamentar las iniciativas de la entidad que “en general, los escritores viven de otros trabajos o se hallan desocupados; sólo una mínima parte puede dedicarse a trabajos en ámbitos afines a su actividad específica.”. Agregó que muchas veces los escritores “mueren en la pobreza, olvidados, después de haber dedicado sus vidas a la literatura, dejando libros que los trascienden y, vaya paradoja, muchas veces no hay lugar donde velarlos o no tienen ni con qué pagar su propio ataúd”. Sin dar nombres de quienes murieron en la precariedad más grotesca, Aráoz aseguró que la SEA considera que existe una “postergada reivindicación para con los autores argentinos.”

En la provincia de Neuquén también existen ejemplos de lo antedicho: Milton Aguilar, Juan José Brion, Irma Cuña, entre otros; quienes al final de su vida no encontraban garantizado su sustento mínimo, más allá de las mínimas pensiones o haberes jubilatorios que percibían. Como es conocido, su producción literaria se veía obstaculizada por esa precariedad económica en que vivían.

Esta situación resiente la cultura de un pueblo, socava los cimientos de su creatividad, oscurece su futuro. La desidia con que se trata a los artistas es un reflejo de la opinión que una sociedad tiene de sí misma y de su voluntad para construir la propia identidad cultural.

No ocurre así en otras naciones donde la actividad literaria está profesionalizada y existe una carrera demostrable desde todo punto de vista, a la que contribuyen tanto editores, gráficos, agentes literarios, libreros, como instituciones oficiales -gubernamentales o no- y el público. En esos casos todos los sectores intervinientes reconocen y admiten que el trabajo literario debe ser remunerado. Sin embargo, en la Argentina en general y en nuestra provincia en particular, hasta ahora no es así.

Con los antecedentes mencionados y considerando que es un deber ineludible del Estado apoyar con fondos suficientes a nuestra cultura, defendiendo y auspiciando a los creadores/as, se propone el presente proyecto de PREMIO PROVINCIAL A LA TRAYECTORIA LITERARIA, como un aporte para resolver algunos de las múltiples dificultades por las que atraviesan.

En el articulado se definen los requisitos para acceder al beneficio, la integración del jurado que realizará la selección y el órgano de aplicación correspondiente.

La asignación económica propuesta se asocia a la remuneración percibida en el ámbito educativo bajo la convicción de la profunda imbricación que existe entre las dimensiones cultural y educativa, ya que la educación permite la apropiación de los valores culturales que una comunidad promueve como modalidad de existencia. Como sostiene el autor ya mencionado: “deseamos crear una cultura propia y educar en ella a los nuestros”, así la educación y la cultura serán pilares básicos en la construcción de una comunidad democrática e incluyente que reconoce el derecho de todos los habitantes de acceder a los bienes culturales.

miércoles, 8 de agosto de 2007

Mural en homenaje a Jaime de Nevares


La obra, realizada por un grupo de artistas plásticos coordinados por Mario Martínez, es un homenaje al primer obispo de Neuquén, Jaime de Nevares, y se instaló el domingo pasado en la Catedral neuquina. El acto forma parte del programa de recuerdo de los treinta años de la fundación de Madres de Plaza de Mayo.

NEUQUEN).- Varios artistas plásticos y las Madres de Plaza de Mayo instalaron el domingo un mural en homenaje al primer obispo de Neuquén, Jaime de Nevares, en una pared lateral de la iglesia Catedral ubicada en la avenida Argentina de esta ciudad. Es un mural elaborado por un grupo de artistas coordinado por Mario Martínez que consiste en seis paneles pintados con esmalte sintético y que reflejan varios aspectos de la vida pública de De Nevares: su participación en las huelgas de los obreros ferroviarios; el apoyo a los trabajadores de la represa de El Chocón; su protagonismo en la defensa de los derechos humanos y de los familiares de las víctimas del terrorismo de Estado y la actividad fundacional en la reparación histórica de los pueblos originarios en la provincia.
Martínez explicó que la obra “es un aporte colectivo de creyentes y de profanos, quienes se unieron sin contradicciones” y se realizó en paneles de fenólico. El mural demandó varios meses de trabajo –comenzó a elaborarse en febrero pasado- que debió interrumpirse “durante el conflicto docente y en especial luego del asesinato de Carlos Fuentealba. En ese momento, no podíamos volver a acercarnos” a la obra, dijo.
El mural se descubrió el domingo en el sitio que el obispo De Nevares cedió, en 1987, a las Madres de Plaza de Mayo. Hubo allí un primer mural, realizado por Adelina Pifarré, integrante de la agrupación. Tras veinte años de la cesión, y en el contexto del homenaje a las Madres en el trigésimo aniversario de su fundación, se decidió el emplazamiento del nuevo.
Participaron los artistas Alejandra Marino, Andrea Salazar, Mario Fierro, Lorena Galdame, Elisa Zanona y Ana de Estrada en una tarea colectiva coordinada por Mario Martinez.. También colaboraron el grupo Tribu Salvaje e integrantes de la comunidad educativa del Colegio San José Obrero.

Un placer, una maldición

por Luisa Peluffo
(Publicado en el diario "Río Negro", el 7 de julio de 2007)

Hace poco me enteré de que el primer eslogan de la Coca-Cola en Portugal, allá por los años ’20, decía así: “Primero extraña. Después es extrañable” y de que fue ideado nada menos que por Fernando Pessoa, cuando era redactor publicitario.
Podríamos decir que eso es oficio. Pero algo más que oficio, algo inasible que llamamos poesía, es escribir: “No soy nada. Nunca seré nada. No puedo querer ser nada. Aparte de esto, tengo en mí todos los sueños del mundo”, como también escribió Pessoa, en lugar de decir: “Me siento insignificante, pero sin embargo tengo grandes esperanzas”.
Y oficio poético involuntario, por ejemplo, es decir “El destino está congestionado”, que podría ser el verso de un espléndido poema, como descubre Esteban Peicovich en sus extraordinarios “Poemas plagiados”. Sin embargo no, “El destino está congestionado” es lo que dice una compañía telefónica cuando las líneas están saturadas.
En cambio –señala Peicovich–, no revela ningún oficio escribir: “pulóveres para niños de lana”, “camas para matrimonio de bronce” o “sillas para niños plegables”, como salió en un anuncio de compraventa del diario “Clarín”.
Lo que pasa es que, si las palabras son imprecisas, si resultan enrevesadas, los ojos del lector deberán volver sobre ellas. Henry James, el autor de “Otra vuelta de tuerca” y varios relatos memorables, llamó “especificación endeble” a esta malograda escritura.
Según Stephen King, que de este oficio sabe bastante, escribir es seducir. Pero también aclara que antes que nada hay que leer mucho y escribir mucho, que no hay ninguna manera de saltearse esto. Y sí, el oficio de escribir se adquiere escribiendo y sobre todo leyendo. Hoy se practica en los talleres de escritura, pero durante muchos años los escritores, desde Roberto Arlt hasta Osvaldo Soriano, se formaron en las redacciones.
Sábato escribía para las revistas “Leoplán”, “Vea y Lea” y “Mundo Argentino” y, a Borges, Natalio Botana le exigía publicar un cuento en “Crítica” cada quince días. Ada María Elflein tenía la obligación de escribir un cuento semanal para el diario “La Prensa”. Esta exigencia es formativa. ¿Por qué? Porque se escribe por encargo y con tiempo limitado, como en un taller de escritura, y otra cosa muy importante: el espacio también es limitado, uno no puede irse en palabras.
Escritores como Chejov y Edgar Poe sobrevivieron escribiendo cuentos para diarios y revistas. También Hemingway encontró “un lenguaje nuevo” cuando aprendió a escribir “sin relleno, ni adjetivos ni adverbios; sólo sangre, huesos y músculos”, como él mismo definió, trabajando como redactor en el diario “Kansas City Star”. En cada uno de los escritorios, el jefe de Redacción había dejado un cartelito. Decía: “Escriba con frases claras y concisas, no se haga el artista” y, según el autor de “El viejo y el mar” y “París era una fiesta”, fueron las mejores reglas que aprendió sobre el arte de escribir.
Raymond Chandler –padre del legendario detective Marlowe– reflexionó que cuando un libro, cualquier clase de libro, llega a cierta intensidad de realización artística, se vuelve literatura. Qué subjetivo, ¿no? Me recuerda a Edward Sapir, un famoso lingüista quien, obligado a precisar qué es la literatura, escribió: “Cuando la expresión es de extraordinaria significación, la llamamos literatura” y agregó: “No podría detenerme a precisar qué tipo de expresión es lo bastante ‘significante’ para merecer el nombre de arte o literatura. Por lo demás, no lo sé exactamente, tendremos que emplear el término ‘literatura’ dando por supuesto que todos saben lo que significa”, lo que nos remite a la frase de Benedetto Croce: “El arte es aquello que todos saben qué cosa es”. Ambas “no definiciones” hablan de lo subjetivos que son ciertos conceptos.
Entonces, esa intensidad de realización que según Chandler define a la literatura, puede ser según él “cuestión de estilo, de situación, de personajes, de tono emocional, de idea, o media docena de otras cosas”. También, este autor, que elevó el menospreciado género policial a la categoría de literatura (por más impreciso que siga resultando el término), observó que “lo más durable en lo que se escribe es el estilo y el estilo es la más valiosa inversión que puede hacer un escritor con su tiempo”.
En cambio, Erskine Caldwell, autor de la famosa novela “El camino del tabaco”, era más pragmático. Para él, el talento estaba en el ritmo y los problemas más sutiles empezaban en la puntuación.
Isaak Babel, el autor de “Cuentos de Odessa”, coincidiría con esto, porque le hace decir a uno de sus personajes: “Ningún hierro puede despedazar tan fuertemente el corazón como un punto puesto en el lugar que le corresponde”.
El estilo es una proyección de la personalidad, y obviamente hay que tener una personalidad antes de poder proyectarla. “Pero si uno la tiene –advierte Chandler– sólo puede proyectarla en el papel pensando en otra cosa”, y tal vez esto es lo que insinúa misteriosamente en su diario de escritura la brasileña Clarice Lispector cuando se aconseja a sí misma “escribir distraídamente” porque, volviendo a Chandler, “la preocupación por el estilo no lo producirá y ninguna cantidad de corrección y pulido tendrá efecto sobre el sabor de lo que una persona escriba”.
Según él, es más bien la cualidad de su emoción y percepción y sobre todo la capacidad de transferirlos al papel lo que hace de alguien un escritor o escritora, en contraste con la cantidad de gente que tiene emociones igualmente buenas y percepciones igualmente agudas pero no logra transmitirlas.
Y como dijo otro Raymond, esta vez Raymond Carver, acerca del estilo, “…se trata, en suma, de la firma inimitable que pone en todas sus cosas el escritor. Este es su mundo y no otro. Esto es lo que diferencia a un escritor de otro…”.
También, hablando de estilo, Chandler (que fue muy plagiado) decía que “…si uno tiene un estilo, no se lo pueden robar. Como regla general, sólo pueden robar los defectos…”, escribió y agregó perversamente que “…la mayoría de los escritores tiene el mismo ego de los actores, pero sin su encanto físico...”.
Pero volviendo al oficio de escribir, lo cierto es que la única manera de adquirirlo es escribiendo. Lo importante es un espacio de tiempo, unas horas por día en que uno no haga nada más que escribir. No debe hacer ninguna otra cosa como leer, escribir cartas, resolver crucigramas, etc. Escribir o nada. Dos reglas muy simples: a) no es obligatorio escribir; b) no se puede hacer otra cosa. El resto viene solo. A Chandler le funcionaba.
Decía Isak Dinesen, autora de la novela autobiográfica “Out of Africa” (“Africa mía”), que ella escribía un poco todos los días, sin esperanza y sin desesperación.
Y en el libro “Ser escritor”, Abelardo Castillo afirma que en cuarenta años de literatura aprendió que corregir encarnizadamente un texto no es una tarea retórica o estilística sino un trabajo espiritual, y recuerda que Borges le confesó que detestaba “Hombre de la esquina rosada” porque en ese cuento había escrito la palabra “cuchillón”. También dice Castillo que en general “...cuesta tanto trabajo escribir una gran novela como una novela idiota. El esfuerzo, la pasión, el dolor, no garantizan nada...”. Es desagradable, agrega, pero es así y aconseja a los novatos a meditar en eso.
Pero las opiniones de los escribas sobre sus colegas merecen un capítulo aparte. Lope de Vega no vaciló en pontificar que “...ninguno hay tan malo como Cervantes ni tan necio que alabe a Don Quijote...”. Lord Byron le escribió al poeta James Hogg que Shakespeare: “...no tenía imaginación para sus historias, ninguna en absoluto. Tomó todas sus tramas de novelas antiguas y las montó en forma teatral, con tan poco esfuerzo como el que usted y yo necesitaríamos para volver a escribirlas en forma de historias en prosa...”.
También Virginia Wolf metió la pata. Después de leer el “Ulises” de James Joyce, anotó en su diario: “...acabé el ‘Ulises’ y me parece un fracaso... el libro es difuso. Es salobre. Pretencioso. Vulgar, no sólo en el sentido común sino también en el literario. Quiero decir que un escritor de primera línea respeta demasiado el acto de escribir para permitirse hacer trampas...” y en nuestros pagos, Borges y Bioy Casares consideraban a Ricardo Güiraldes y Horacio Quiroga malos escritores.
Después de tanta incomprensión, ¿qué es lo que nos impulsa hoy a escribir, en una época tan poco propicia para la escritura y la lectura...? ¿La esperanza de ganar mucho dinero? ¿El deseo de aparecer en los medios? ¿El desafío de escribir obras que sean buena literatura y al mismo tiempo entusiasmen a miles de lectores? Para mí, el oficio de escribir es partir siempre de cero. Es un camino, no una meta; tal vez, una manera de luchar contra esa muerte que se llama olvido, como dice el protagonista de mi novela “Todo eso oyes”.
También creo que la íntima convicción que Rilke le exige al joven poeta es lo que sostiene al escritor genuino: “...acaso resulte que usted sea llamado a devenir artista. Entonces tome usted esa suerte y llévela, con su pesadumbre y su grandeza, sin preguntar jamás por la recompensa...”.
Para terminar, quiero compartir una notita que le envió Clarice Lispector al linotipista en la época en que los libros se escribían a máquina y se imprimían con linotipos: “Disculpe que me esté equivocando tanto a máquina. Primero es porque se me quemó la mano derecha. Segundo, no sé por qué. Ahora, un pedido: no me corrija. La puntuación es la respiración de la frase, y mi frase respira así. Y si usted me encuentra exquisita, respete eso también. Hasta yo fui obligada a respetarme. Escribir es una maldición”.

(*) Luisa Peluffo nació en Buenos Aires y cursó estudios en la Escuela Nacional de Bellas Artes. Se radicó en San Carlos de Bariloche en 1977. En 1988 obtuvo la beca Creación en Narrativa otorgada por el Fondo Nacional de las Artes. Su primera novela, “Todo eso oyes”, mereció en 1989 el Premio Emecé. Su segunda novela, “La doble vida” (Atlántida, 1993) obtuvo el primer Premio de Narrativa, Región Patagónica, de la Secretaría de Cultura de la Nación y el premio “Ricardo Rojas” de la Municipalidad de Buenos Aires. Ha editado los libros de poemas “Materia viva”, “Materia de revelaciones” y “La otra orilla” (Ultimo Reino, 1991), que recibió el primer Premio del Fondo Nacional de las Artes, y en España, “Un color inexistente” (Torremozas, 2001), que obtuvo el XVIII Premio Carmen Conde de Poesía.
En el 2005, su obra teatral “Si canta un gallo” mereció el tercer Premio del Instituto Nacional del Teatro.

Referencias
Alatorre, Antonio: “Lingüística y literatura”, México. Vuelta Nº 133/134, 1987.
Babel, Isaac: “Cuentos de Odessa”. Relatos, Barcelona. Bruguera, 1981.
Carver, Raymond: “La vida de mi padre”, Colombia. Norma, 1995.
Castillo, Abelardo: “Ser escritor”, Buenos Aires. Perfil Libros,1997.
Chandler, Raymond: “El simple arte de escribir”, Buenos Aires, Emecé, 2002.
King, Stephen: “Mientras escribo”, Barcelona. Plaza & Janés, 2001.
Lispector, Clarice: “A descoberta do mundo”, Río de Janeiro. Nova Fronteira, 1984.
Paz, Octavio: “Versiones y diversiones. Poemas de Fernando Pessoa”, México. Joaquín Mórtiz SA, 1974.
Peicovich, Esteban: “Poemas plagiados”, Valencia. Germania, 2000.
Bioy Casares, Adolfo: “Borges”, Buenos Aires. Ediciones Destino, 2006.


La autora es poeta y escritora. Reside en San Carlos de Bariloche, Río Negro.

domingo, 29 de julio de 2007

Hay voces en el horror


Francisco Urondo, desaparecido en Mendoza en 1977, es uno de los mayores poetas de la Argentina contemporánea. Periodista, narrador y autor teatral además de militante político.


La Sociedad de Escritores y Escritoras de la Argentina presenta en estos días la segunda edición de “Palabra viva”, el libro que recopila textos –poemas, narraciones, artículos- de desaparecidos durante la dictadura que asoló el país entre 1976 y 1983. Esta reedición, con una tirada de siete mil ejemplares, incorpora escritos de 16 autores que no figuraban en la anterior.


Gerardo Burton


geburt@gmail.com

NEUQUEN.- Más actuales que la cobertura periodística; más profundos que los expedientes judiciales; más veraces que las fotografías, los poemas, narraciones y ensayos de los escritores desaparecidos constituyen un cuerpo que denuncia el terrorismo de Estado desde casi su prehistoria.
Está Francisco Urondo en la cárcel, antes de la amnistía de 1973; también Alcira Fidalgo desde su mazmorra en la ESMA. Y en medio, los gestos de sobrevivencia más allá de la desgracia y la derrota; de la tortura y el desamparo; de la incomprensión y el desaliento.
Son –fueron- docentes, estudiantes, periodistas, obreros, psicólocos, abogados, sacerdotes, músicos, actores, sociólogos, escritores, pintores, amas de casa, publicistas. Todos los oficios confluyen en uno: la literatura.
En 2005, el poeta Víctor Redondo, entonces presidente de la Sociedad de Escritores Argentinos se dedicó a reunir datos personales y textos de 108 desaparecidos en “Palabra viva”, un volumen que no agota lo ocurrido y constituye un muestrario apenas inicial. Dos años después, con esa primera edición agotada, Redondo insistió: obtuvo textos de 16 desaparecidos que no figuraban en el primer volumen, aportados por familiares, amigos, compañeros.
El libro recopila biografías, escritos y datos de los escritores y las escritoras que desaparecieron desde que la Triple A comenzó a operar desembozadamente en el país, en 1975.
Hay autores consagrados, que transformaron la manera de escribir y percibir la realidad en la Argentina y en la lengua castellana. Es el caso de Francisco Urondo, quizá el más alto, el más conocido, el poeta que era, nunca “el que hubiera sido”. El de Urondo es un caso comparable, por su profundidad como poeta, con Federico García Lorca, asociado también a un trágico destino. En ambos, la literatura su sufre merma con su muerte prematura; sólo deseos de más.
Están Miguel Ángel Bustos y Roberto Santoro, quizás equiparables a Urondo. Y Dardo Dorronzoro. Y Héctor Germán Oesterheld. Y otros no tan conocidos, acaso, pero cuyos testimonios son profundamente ejemplificadores de lo ocurrido.
Es que fue profunda la voz que intentó ser acallada. La palabra, como el agua, sobrevivió en forma de vapor; en forma de hielo; en forma de líquido. Pero sobrevivió. Y la piedra fue derrotada, las calaveras de hierro fueron horadadas.



(Texto y selección: Gerardo Burton)






La verdad es la única realidad
Francisco Urondo

Del otro lado de la reja está la realidad, de
este lado de la reja también está
la realidad; la única irreal
es la reja; la libertad es real aunque no se sabe bien
si pertenece al mundo de los vivos, al
mundo de los muertos, al mundo de las
fantasías o al mundo de la vigilia, al de la explotación o de la producción.
Los sueños, sueños son; los recuerdos, aquel
cuerpo, ese vaso de vino, el amor y
las flaquezas del amor, por supuesto, forman
parte de la realidad; un disparo en
la noche, en la frente de estos hermanos, de estos hijos, aquellos
gritos irreales de dolor real de los torturados en
el angelus eterno y siniestro en una brigada de policía
cualquiera
son parte de la memoria, no suponen necesariamente el presente, pero pertenecen a la
realidad. La única aparente
es la reja cuadriculando el cielo, el canto
perdido de un preso, ladrón o combatiente, la voz
fusilada, resucitada al tercer día en un vuelo inmenso cubriendo la Patagonia
porque las masacres, las redenciones, pertenecen a la realidad, como
la esperanza rescatada de la pólvora, de la inocencia
estival: son la realidad, como el coraje y la convalecencia
del miedo, ese aire que se resiste a volver después del peligro
como los designios de todo un pueblo que marcha hacia la victoria
o hacia la muerte, que tropieza, que aprende a defenderse, a rescatar lo suyo, su
realidad.
Aunque parezca a veces una mentira, la única
mentira no es siquiera la traición, es
simplemente una reja que no pertenece a la realidad.

(Cárcel de Villa Devoto, abril de 1973).

Urondo había nacido en Santa Fe en 1930. Murió en junio de 1976 mientras era perseguido por una patrulla paramilitar en Mendoza. Escribió varios libros de poesía: “Historia antigua”; “Breves”; “Lugares”; “Del otro lado”; “Adolecer”; “Larga distancia”. Participó del movimiento Poesía Buenos Aires, del que fue excluido en una reedición a partir de su militancia política. Fue uno de los poetas más importantes de su generación. Fue periodista, funcionario de la Universidad de Buenos Aires y militante montonero. Este poema fue escrito cuando estaba detenido en la cárcel de Villa Devoto, donde realizó el reportaje a los sobrevivientes de Trelew.




Un favor a la poesía
Lucina Álvarez

Poetas, cantores
deshollinadores de la vieja memoria
rumiadores celestes de palabras
caballeros andantes de la melancolía
buceadores de la magia
filatelistas de la ceniza
Lamas de los papelitos
amigos míos

no vayamos a olvidarnos de la luz
que no está allá arriba ni tan lejos
sino aquí
por estos lados.

Nació en Buenos Aires en 1945. En mayo de 1976 fue secuestrada junto con su esposo. Era docente. Colaboró en revistas, antologías y periódicos literarios.


II (de “De tango y lo demás”)
Roberto Santoro

pero quedar amarrado a buenos aires
a su fatal tristeza
a su agonía
y saber que hay un tango en cada traje
uno anda solo
volvé
si yo pudiera

como un hombre que se fue
no estoy
no sé
no doy un paso más
hoy algo no funciona

volver
se fue
estaba en la vereda

y nunca dijo nada
se fue
me voy
echar el resto por la calle

Santoro fue secuestrado en junio de 1977 en la escuela donde trabajaba, en el barrio del Once, de Buenos Aires. Había nacido en esa ciudad en 1939. Escribió “Oficio desesperado”; “De tango y lo demás”; “El último tranvía”; “Nacimiento de la tierra”; “Pedradas con mi patria”; “Literatura de la pelota”; “A ras del suelo”; “Desafío”; “Uno más uno humanidad”; “Poesía en general”; “Cuatro canciones y un vuelo”; “Las cosas claras”; “No negociable”. Colaboró en Crítica; Cormorán y Delfín; La hipotenusa; Amistad; Crisis y otras revistas y periódicos.




Aquellas costumbres
Osvaldo Domingo Balbi

Desenrollar los barriletes de los cables
Caminar las veredas desparejas
Atornillar el maullido de los gatos al silencio de la noche
Amanecer tantas veces como amaneceres entren en una sola historia

Desnudar el odio y el amor
Odiar el oscuro calor de las iglesias
Y sacarle la lengua a Dios
Por ser el primer gil
Que se tragó lo del paraíso.

Nació en Buenos aires en junio de 1944. Colaboraba en la revista “Todo es historia”, dirigida por Félix Luna. Publicó “Expediente para el asombro”; “Pequeña historia de dos elefantes”; “Cuatro preguntas y dos poesías”; “Buenos Aires querido”. Colaboró también en varios diarios y periódicos.




Jorge Money
Día de desfile


Y serán el espectro de una sustancia futura
aquellos soldaditos
con su rataplán rataplán
cuando algún caminante francamente hastiado
les arroje al paso
la maravillosa libertad de su saliva


Era periodista. Trabajó en La Opinión como datero. Fue acribillado por la Triple A en 1975.



Arreglo con frutas e instrumentos de viento (fragmento)
Miguel Ángel Bustos

Naranjos
hasta cuándo serán naranjos las calles del Tigre
y no el corazón de mi amor.
Pulpa de tu tremenda boca la toqué y se fue por la noche entre los naranjos volvió para pegarme como la rama más débil o la ola más fría iniciando la tormenta.
Y yo que creí que nos pondríamos juntos en nuestra vida de mil años.
Trompa apaga la luz que desciendo solo a la ciudad de los hombres. Apaga lamento de hierro y bronce entre los naranjos.
Ahí voy lava tu cuerpo y vamos. Ah santa piel joven el mundo será nuestro.
Silencio con la sorda alegría. Ahora duerme al fin. Clarín entre los naranjos.

Nació en 1933 en Buenos Aires; viajó por el norte, Brasil, Bolivia y Perú. Desapareció en mayo de 1976, mientras distribuía periódicos en barrio Norte, en Buenos Aires. Como periodista colaboró en varias revistas y periódicos. Publicó “Cuatro murales”; “Corazón de piel afuera”; “Fragmentos fantásticos”; “Visión de los hijos del mal”; “El Himalaya o la moral de los pájaros”.




Poema con brujos
Ana María Lanzillotto

Y por eso me voy de este lugar de brujos,
de gente bella, de tinieblas.
Donde mis esperanzas abortan
mis caminos terminan
y no soy capaz de conceder al tiempo
ni segundos de mi sangre
que se enfría y se calienta porque sí.
Este lugar hechizado y hechizador
que no tiene espacios ni rincones
donde dormir, mirar sin decir nada.
Estoy de más en el mecanismo complicado
de este país hostil
que me presta la última ternura
justo al abrirse mi esperanza.
Y me voy hacia el olvido
porque no debo quedarme un minuto más
tapándoles el sol como si nada.

Nació en 1947 en La Rioja. Estuvo detenida en Campo de Mayo y El Vesubio. Perteneció al ERP. Escribía poesía desde pequeña. Los únicos textos editados fueron publicados por La Gaceta, de Tucumán.



Poema
Alcira Fidalgo


Hace meses que los aguardo
a la sombra de una piedra.
Fija la vista en el horizonte,
atento el oído,
tenso el cuerpo, la espada lista.
Y no llegan.
¿En qué lugar de este mar
de arena y sol
se han perdido?
¿Dónde están?

¿Dónde están mis molinos de viento?

Fue secuestrada en 1977, cuando tenía 28 años por Alfredo Astiz y un grupo de tareas. El editor José Luis Mangieri publicó “Oficio de aurora”, en Libros de Tierra Firme. Se perdió una gran cantidad de textos suyos. Fue vista por última vez en la ESMA.



Vamos, Patria
Enrique Juárez

Vamos, Patria, a caminar yo te acompaño
Yo bajaré los abismos que me digas
Yo beberé tus cálices amargos
Yo me quedaré ciego para que tengas ojos
Yo me quedaré sin voz para que cantes
Yo he de morir para que tú no mueras.

Había nacido en 1944 y desapareció en diciembre de 1976. Fue uno de los principales dirigentes de la Juventud Trabajadora Peronista. Fue periodista, cineasta y escritor.


Monólogo
Ana María Ponce


Niño, si mañana no estoy,
quiero que recuerdes
que estuve.
Que te di mi vida,
mis mejores años,
mi ilusión,
mi abrazo cálido.
Niño, quiero que
recuerdes que fui
parte de vos mismo
y que tus manos han sido
hechas por mis manos;
que tus ojos son
parte de mis ojos,
que tu frágil cuerpo
lo construí con el amor
que te tuve,
que le tuve a él
que te tuvimos los dos.
Niño, si mañana no estoy,
quiero que sepas
que aunque te perdí
vos, vos no me perdiste.
Cada noche, viajo
a encontrarte entre los sueños.
voy rescatando tu risa,
tus lágrimas, tus dulces gestos.
Voy rescatando el abrazo
que antes te daba,
los besos que recibías
cálido, con la risa en los
ojos azul-verdes.
Ahora, sos una foto,
el día te transforma
en una pequeña fotografía
en colores.
Ah, pero a la noche,
cuando llega la noche
y voy a tu encuentro,
siento que vuelvo a vivir.
Pero otra vez el día
irremediablemente,
me trae la distancia,
el peligroso abismo de lo incierto,
y una tristeza insistente
me hace llorar,
una vez, y otra vez...
Cuánto te quiero, pequeño,
cuánto te he querido.
Qué difícil este tiempo
de estar separados,
de que tus pequeñas manos
no se sostengan cálidas
de mis hombros,
de que tu boca chiquita
no se acerque a mi mejilla,
de que tu voz,
tu diminuta voz
no me llame a media lengua.
Cuánto tiempo sin tenerte,
mi chiquitín,
pienso
que tal vez ya no me recuerds,
tal vez mi cara sea hoy
que mis manos que te acariciaron,
sean hoy otras manos,
mi chiquitín,
cuánto tiempo,
cuánto dolor,
cuánta distancia,
tal vez volvamos a vernos,
pero si no volvemos a vernos
quiero, por favor quiero
que en medio de tus confusos recuerdos
busques mi cara.

Nació en San Luis en 1952. En 1977 fue detenido su marido, Godoberto Fernández y en julio de ese año, el día del cumpleaños de su hijo, fue secuestrada por la Marina. La llevaron a la ESMA, donde estuvo hasta febrero de 1978. Dejó sus poemas y otros textos a Graciela Daleo, ante la suposición –cierta- de que iba a ser ultimada. Sus escritos se publicaron en marzo de 2004 en un libro sin mención editorial.


jueves, 26 de julio de 2007

Rep: "Borges es como los Beatles"

Un tipo de barrio, con vacaciones urbanas en Boedo y rurales en Corrientes. Nació hace 45 años en San Isidro pero su familia se mudó de inmediato a Buenos Aires. Ahora sostiene con sus tiras y sus personajes, la vida cotidiana de muchos de sus semejantes. Es ingenioso, pero prefiere el genio. Es lúdico, pero apuesta al “rigor de la literatura”. Se trata de Rep, Miguel Repiso.


Gerardo Burton
mailto:gburton@rionegro.com.ar


Miguel Repiso, Rep, parece el abuelo andaluz que, en la siesta correntina de Santa Lucía, cerca de Goya, lo inició en las virtudes pedagógicas del caramanchón. “Si te portas mal, viene el caramanchón”, recuerda Rep que le decía su ancestro, que hacía honor al frondoso imaginario atribuido a los nacidos en esa provincia española, tan árabe y gitana.
Rep es idéntico: salta de un tema a otro, no se detiene en el juego de ingenio que utiliza términos religiosos para definir su arte –“la tira es una epifanía”, por ejemplo- y de inmediato asegura “no creer en las musas ni en que el artista sea un médium de no se sabe quién”.
Sus opiniones sobre arte y literatura, dos disciplinas que roza desde su actividad como humorista, son polémicas. Y también se define como “distinto” del resto de los dibujantes de humor. Sabe que puede abordar todos los temas, inclusive los que pueden aparecer como un tabú porque “yo acompaño en el sentimiento, salvo cuando tomo distancia”. Y, finalmente, recuerda que todo es trabajo y laboratorio, que nada es casual que la inspiración llega “cuando ya hay pensamiento e ideología”.
En Neuquén, Repiso presentó los dos libros editados por Sudamericana: “Rep hizo los barrios” (revisitado) y “Bellas Artes”. Dijo que esos dos volúmenes le interesan más que el reciente que trabajó sobre Julio Cortázar, una suerte de introducción a la literatura del escritor, con textos de Carlos Polimeni.
Alude a la presión del trabajo en su estudio de Recoleta –a 15 cuadras del barrio del Retiro, donde vive en Buenos Aires- y recuerda cuando en Página/12 le pidieron una ilustración de Palermo: “lo hice de memoria, yo estaba en Gesell y mandé el dibujo”. Después le pidieron que siguiera, y así tuvo los 47 barrios porteños –que no cien- para el libro.
Luego de agotarse la edición, lo revisó: “ahora son revisitados, porque en el medio están los noventa. Es decir, el libro empieza antes de la convertibilidad y ahora los ve después de la devaluación: la ciudad es otra desde 2001”.
En cambio, “Cortázar fue a pedido” a diferencia de los anteriores -Bukowski, “que acepté porque tenía curiosidad por su poesía”; Borges “por adhesión placentera absoluta y porque me sigue dando placer”; luego vinieron Kerouac y Gramsci. Con Borges, “no sé qué pasa, nunca se va a acabar, es como los Beatles”.
Pero Cortázar “nunca fue de mis elecciones porque yo reniego mucho del ingenio, me gusta más el genio”. Se trata de “alguien que jugaba con las formas pero no tanto con el contenido. A la literatura se le pide más rigor formalista; en la historieta es bienvenida la actitud lúdica. Uno se hace historietista o libretista, dibujante de los medios de comunicación para hacer un trabajo de evasión”.
Y en ese punto afirma no saber “adónde voy a parar. Me reconozco como un dibujante y un humorista distinto de los demás. Soy un rayano a la plástica y a la literatura. No soy Condorito ni Patoruzito”.
Consideró que “no voy a ser plástico. No sé dónde voy a ir a parar porque mi curiosidad es como un imán, y tuve la suficiente apertura como para que en mí caigan un clavo del ensayo, una tachuela de la plástica, un tornillo de la literatura, van cayendo en mi trabajo, en un imán que no tiene ninguna de esas purezas. Soy una especie de librepensador al servicio de los demás, no tengo una actitud plástica de exponer para unos pocos ni en la literatura para entrar en el canon. Mi formación es la Pequeña Lulú, Anteojito”.
Se autodefinió como “un dibujante horizontal: barrial y rural” aunque como humorista es “vertical, urbano”.
La diferencia radica en que “dibujo como un paisano, no como un exaltado urbano –Sábat, rayano con la plástica y Quino-, que hablan de los demás pero poco de sí, se enmascaran mucho. Hablar de mí es como hablar del barrio, del campo. De esas casitas bajas, agarrables, y un pueblito y un barrio en damero.”.
-¿En qué trabaja ahora?
En una selección de las tiras; tienen que quedar 150 de un total de más de tres mil. Van a publicarse pintadas. Con acuarelas, lápiz acuarelable, anilinas, todo menos computadora. Muchas de las tiras que elegí se publicaron en los diarios con colores indicados, que se les pusieron con computadora. Hay una especie de armonía temática y de sabores que va formando el libro.
-¿Cómo es eso de los sabores?
Claro, no se puede decir que hay una ideología o una temática, hay un sabor. Puede ser un sabor melancólico, o celebratorio, o indignado. Les presto mucha atención a los tonos, a los sabores, a las texturas. A veces hago un montaje, como en el caso de “Postales”.
-¿Cómo es la génesis de sus historietas?
Según el caso. Alguna nace porque escuché una palabra en el subte, otra porque cruzó un pájaro mientras miraba por el balcón, otra puede ser que estaba leyendo un libro y se me ocurrió que podía hacer algo con la revolución francesa. Otra que no tenía ni idea y me metí en la sesión de psicoanálisis de Gaspar el Revolú y lo forcé a decir algo. Hay muy fluidas, otras forzadas y otras te caen; sólo hay que poner la red.
-Está operando sobre sí mismo...
Siempre cuando trabajo lo hago. Se me ocurren cuando me pongo a trabajar. Todo el tiempo me pongo a pensar en algún tema, pero con la tira ocurre una epifanía que hay que concretar enseguida. En cambio, si estoy planeando un libro siempre estoy cambiando el tono, el punto de vista, es como una carga. El libro es distinto. La tira es más instantánea.
-¿Dónde trabaja?
En mi estudio. Nunca en una redacción. El estudio me permite saltar de una cosa a la otra, sin problemas, atender varios trabajos al mismo tiempo.
-¿Siempre hay un vínculo con la realidad social?
Es imposible que no lo haya, porque yo tengo vinculación con las distintas realidades porque es algo que me interesa en lo cual estoy inmiscuido. No puedo estar ajeno. Tengo que equilibrar mi mirada hacia adentro con la mirada hacia fuera. Yo me miro mucho por dentro pero también hacia fuera. Hay tiras para afuera y tiras para adentro. Hay tiras para adentro que a veces son incomprendidas. Muchas veces he escuchado “no te entendí” y ya me acostumbré. Cuando ocurre que, por el contrario, hago empatía con la gente por lo social, por lo colectivo, ahí no me dicen nada, salvo que haya dado una vuelta de tuerca muy zarpada a lo que pasa. Uno de los accidentes de mi trabajo es que me digan “no te entendí”.



LOS SUEÑOS DE LA RAZÓN

La cocina del artista: nada de inspiraciones ni musas; sólo trabajo. Y siempre, la razón cuyos sueños “producen monstruos”, pero en ningún caso es “una idea marciana”. Miguel Repiso aseguró que “en realidad, todo son sueños de la razón”.
-¿Hay alguna similitud entre esa epifanía de la que usted habla y la inspiración que pueden tener, por ejemplo, los poetas?
La inspiración requiere una formación, un pensamiento, una ideología. No creo en el artista-médium que aparece y que uno vaya a saber instrumento de qué fuerza divina es. No. Pienso que uno llega a ese trabajo, aparece la epifanía, aparece la musa o lo que sea, pero tiene que llegar habiendo pensado. Es como un laboratorio de lo que uno ha pensado. No es una idea marciana, no. Es la suma de lo que uno ha pensado, ha razonado y a veces aparece como un monstruo. Como esa frase de Goya sobre que el sueño de la razón produce monstruos. Todo es en realidad sueño de la razón: uno piensa, uno se indigna, uno se enamora... Una vida corriente donde aparecen las creaciones en forma de palabras y mayormente en forma de imágenes. No creo en las musas, creo en la angustia de tener que entregar, en la presión.
-Maestros...
No tengo una formación. Tengo una formación aluvional que es siempre lo que ocurre con los autodidactas. Pero maestros no reconozco la totalidad de ninguno sino muchas elecciones fragmentadas de muchos, y cada vez más. Lo que haría un copista, un plagiario: tomar unos elementos que te guíen la mano y la cabeza. De esos estamos llenos.
-En la Argentina el humor gráfico es muy fuerte, en las distintas épocas políticas.
Grandes disparadores, fuerzas motrices son Quino, Oski, mucho de Fontanarrosa, admiraciones múltiples que hay. Reniego de seguir a uno y lo que pasa es que ellos me han abierto a otros, europeos y a su vez éstos las puertas de la plástica, de la literatura. Es tan grande la influencia que son pequeñas municiones.
-Su arte es una encrucijada donde se cruzan
... los placeres de uno, sí. Qué se pueden cruzar: los placeres, el dolor. En mí es muy importante; soy humorista desde el dolor, he hecho humor con los desaparecidos; con las Malvinas, con la AMIA.
-Es que el humor permite decir cosas que de otra manera no se podrían tolerar...
Igual que con la dramaturgia; se dicen las cosas de otra manera, metafóricas, solapadas. Pasa con el arte en general. No es lo mismo una novela sobre Guernica que el cuadro de Picasso o una nota periodística; hay diferentes lenguajes pero todos están diciendo la misma cosa. Es una distancia la que pone el arte. Ahora qué distancia es, se mide con tiempo, con involucramiento. Yo no tengo la misma distancia con algo que pasa en mi barrio o en mi país que con las Torres Gemelas. Soy humorista, yo acompaño el sentimiento. No escapo al bulto. Pero con las Torres Gemelas yo tengo distancia y lo puedo expresar.